Junio 2020

01/06/2020

NOTICIA. El 01/06/2020, EEUU superó la cifra de 1.800.000 infectados de la Covid-19 desde el inicio de la pandemia.

NOTICIA. El 01/06/2020, más de 30 ciudades estadounidenses, incluyendo Washington, habían impuesto toques de queda, por las protestas por la muerte bajo custodia policial de George Floyd.

Comentario

Las crisis de EEUU

En los últimos días, la sociedad estadounidense está siendo convulsionada simultáneamente por tres fuertes crisis: 1ª la pandemia de la Covid-19, en la que EEUU desde el 27/03/2020 sigue siendo el epicentro mundial de la misma; 2ª la crisis económica derivada de la errática respuesta de la administración estadounidense a la pandemia, que ha llevado al desempleo a más de 40 millones de trabajadores, y 3ª el levantamiento popular contra el racismo incrustado en las instituciones federales, particularmente en los cuerpos de policía contra la minoría negra, a raíz del asesinato del ciudadano negro estadounidense George Floyd, por un agente policial.
Tal vez a estas tres crisis habría que añadir una cuarta, que afecta a la  propia identidad de la ciudadanía con la nación.
La mentalidad estadounidense es parte de un relato épico de una marcha continua hacia la prosperidad que abarca a todos los componentes de un crisol de razas que colaboran para crear una unión más perfecta.
La realidad es que Estados Unidos fue un país colonizado por europeos blancos que tenían poco en común aparte de la tendencia a arrasar con las culturas indígenas y, en los Estados del Sur, a considerar a otros seres humanos como esclavos; dos visiones totalmente opuestas, la del norte y la del sur, que precipitaron una guerra civil (1861-1865).
En el siglo XIX, en Europa la formación del ideal colectivo de la nación formó parte intrínseca de las revoluciones liberales, que favorecieron la reunificación de Italia y Alemania, y surgiría una literatura romántica enaltecedora del espíritu de la nación, apoyada principalmente en un nuevo relato épico de héroes y mitos medievales como origen de la nación.
Sin embargo, EEUU a pesar de haber sido la primera nación fundada en los valores de la Ilustración (4-julio -1776), a diferencia de las naciones europeas carecía de referencias históricas anteriores a su fundación en la que sustentar su identidad como nación, y precisaba dotarse de un identidad que uniera la diversidad de razas y culturas.
La conquista de nuevos territorios en la expansión hacia el Oeste protagonizada por colonos blancos, la limpieza étnica de las tribus nativas que los habitaban y su confinamiento en reservas sería transformada mediáticamente en una "noble" épica de la construcción de la nación americana.
Desde comienzos del siglo XX, con el cine, la radio y posteriormente la televisión, los estadounidenses comenzarían a escuchar historias idénticas en todo el país que contribuirían decisivamente a la formación del pensamiento colectivo de nación.
El carácter excepcional que le otorgaba el derecho divino a expandirse, "Destino manifiesto"; la libertad; la búsqueda de la felicidad social, y la igualdad ante la ley, conformaron el relato del "Sueño Americano". Después de un siglo de películas, televisión, publicidad y redes sociales, los dirigentes de los partidos políticos estadounidenses mayoritarios han interiorizado que lo importante no son lo programas políticos para atraer al electorado sino que quienes cuenten la historia más cautivante, pueden dominar el escenario político.
No obstante, esa visión predominante durante el siglo XX ha ido perdiendo vigencia. En la actualidad, la ciudadanía está dividida con visiones diferentes del país, entre los que siguen aferrados al viejo discurso de los valores excepcionales de EEUU, y la de quienes comienzan a estar cansados del discurso hipócrita de gobernantes, instituciones y medios de comunicación que preconizan la igualdad, mientras millones de personas sufren dramáticamente la discriminación racial, que alardean de la prosperidad de EEUU, cuando una parte importante de la población no puede pagarse la asistencia sanitaria, en un país que carece de un sistema sanitario publico, y en el que el número de camas hospitalarias por cada 1.000 personas es de sólo 2,77, ocupando el puesto 32 en el mundo y quedando atrás año tras año.
La pandemia de la Covid-19, y el asesinato de George Floyd han sido los detonantes que están cuestionando entre la población la veracidad de los valores estadounidenses. La profundidad de esta crisis de identidad la reflejan las palabras pronunciadas por el aspirante demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, a raíz de la reciente revuelta ciudadana. "La batalla por el alma de esta nación ha generado un constante tira y afloja por más de 240 años. Ha habido una puja entre el ideal estadounidense de que todos somos iguales y la dura realidad de que el racismo nos ha destrozado".
La crisis interna de EEUU, por ser la potencia dominante a nivel mundial, dependiendo de la magnitud de la misma, es muy probable que tenga con el tiempo una repercusión en el equilibrio de fuerzas internacionales. En la historia de la humanidad, han existido momentos que las crisis internas debilitaron a los imperios dominantes y éstos comenzaron su decadencia. En la Antigüedad el caso más significativo fue el Imperio Romano, en el que las luchas intestinas, anunciaron su declive. En la Edad Contemporánea, el Imperio Español, en el que la crisis interna provocada por la invasión napoleónica en 1808, creo un vacío de poder en el centro del Imperio que favoreció la Independencia de los países latinoamericanos. A finales del siglo XX, en la URSS, la crisis económica interna y la formación en la sombra de una nueva clase social de oligarcas, desataría una oleada interna de cambio, que llevaría al colapso del Imperio Soviético.
Aunque la actual situación de EEUU no sea comparable a los ejemplos anteriores, en su debilidad interna, las potencias emergentes ganan relativamente posiciones en el escenario internacional, principalmente China y Rusia, lo que otorga un papel creciente  global al espació político-económico euroasiático.
La percepción de estos cambios lo manifestaría claramente la canciller Angela Merkel el 31/05/2020, en un encuentro con el grupo de expertos Konrad Adenauer Stiftung, con el giro dado por la mandataria de su visión global sobre la pandemia de la Covid-19, y sobre las relaciones de Alemania y la UE con China y EEUU.
En el mes de marzo, cuando Italia sufría un efecto devastador de muertes por la Covid-19, Alemania irritó a los gobernantes italianos por su insolidaridad en la lucha contra la pandemia de la Covid-19. Dos meses más tarde, la canciller Angela Merkel en el encuentro con el grupo de expertos Konrad Adenauer Stiftung, manifestaría: "Europa tiene que "acercarse más en la crisis" y demostrar que es una fuerza solidaria". "La pandemia representará una prueba de resistencia para la política exterior y de seguridad europea", y la UE debe asumir una mayor responsabilidad global en la crisis del coronavirus apoyando proactivamente la cooperación multilateral basada en reglas.
A su vez, consciente de que  las relaciones con China representan uno de los ejes de la política exterior de la UE, Merkel sentó su posición política al afirmar de que China será un foco de la política exterior de la UE durante la presidencia alemana, sin que las diferencias entre China y la UE deban constituir un obstáculo en el diálogo para llegar a acuerdos sobre inversión, cambio climático y salud global.
Una posición política muy distante de la postura antichina de EEUU, a pesar de considerar en la propia reunión a EEUU como el pilar central de la política exterior de seguridad de Alemania en el marco de la OTAN.
Es de esperar, que en el futuro de las relaciones internacionales se vaya abriendo paso la tendencia hacia una mayor cooperación entre las naciones, y el distanciamiento de EEUU de esa cooperación, persistiendo ilusoriamente en subordinar a sus intereses a las naciones del mundo bajo su doctrina de Estados Unidos Primero, cuando los pueblos y las naciones están demandando una mayor colaboración internacional para afrontar los desafíos globales.

Mayo 2020

01/05/2020

NOTICIA. El 27/04/2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la cronología de sus actuaciones ante la Covid-19.

Comentario

La lucha ideológica global en la lucha contra la pandemia de la Covid-19

El 27/04/2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la cronología de susactuaciones ante la Covid-19, desde el 31/12/2019 hasta el 16/03/2020. En ella se puede apreciar, la acción sistemática, constante y científica de esta organización en la evaluación de los riesgos a la salud de la humanidad y la permanente información a todos los gobiernos de las naciones del Mundo.
Hitos seleccionados de esta cronología:
31 de diciembre de 2019
La Comisión Municipal de Salud de Wuhan, China notifica un conglomerado de casos de neumonía en Wuhan (provincia de Hubei). Posteriormente se determina que están causados por un nuevo coronavirus.
1 de enero de 2020
La OMS establece el correspondiente Equipo de Apoyo a la Gestión de Incidentes en los tres niveles de la Organización —la Sede, las sedes regionales y los países— y pone así a la Organización en estado de emergencia para abordar el brote.
4 de enero de 2020
La OMS informa en las redes sociales de la existencia de un conglomerado de casos de neumonía —sin fallecimientos— en Wuhan (provincia de Hubei).
13 de enero de 2020
Se confirma oficialmente un caso de COVID-19 en Tailandia, el primero registrado fuera de China. 
30 de enero de 2020.
El Director General de la OMS convoca de nuevo el Comité de Emergencias, antes de los 10 días de plazo y tan solo dos días después de notificarse los primeros casos de transmisión limitada del coronavirus entre seres humanos fuera de China. En esta ocasión el Comité de Emergencias llega a un consenso y recomienda al Director General que el brote constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII). El Director General acepta la recomendación y declara que el brote por el nuevo coronavirus (2019-nCov) constituye una ESPII.
11-12 de febrero de 2020
La OMS convoca un foro de investigación e innovación sobre la COVID-19, al que asisten más de 400 expertos y entidades de financiación de todo el mundo.
3 de marzo de 2020
La OMS publica el Plan Estratégico de Preparación y Respuesta de la comunidad internacional para ayudar a los Estados con sistemas de salud más frágiles a protegerse.
11 de marzo de 2020
Profundamente preocupada por los alarmantes niveles de propagación de la enfermedad y por su gravedad, y por los niveles también alarmantes de inacción, la OMS determina en su evaluación que la COVID-19 puede caracterizarse como una pandemia.
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La OMS ha liderado en todo momento las actuaciones necesarias contra la Covid-19, y todos los gobiernos han estado al tanto de las mismas desde el 31/12/2019. Las actuaciones políticas de los gobiernos no dependen de la OMS, pues sus competencias están limitadas al asesoramiento.
El hecho de que algunos gobiernos no hayan seguido las recomendaciones de la OMS, particularmente a partir del 30 de enero que declara que el brote del nuevo coronavirus constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII); del 3 de marzo que publica el Plan Estratégico de Preparación y Respuesta de la comunidad internacional a la Covid-19, y del 11 de marzo que cataloga a la COVID-19 de pandemia global, es solo responsabilidad de los propios gobiernos, como fue la irresponsable actuación del gobierno estadounidense durante los meses de febrero y marzo. Las medidas tomadas se centraron en el cierre de fronteras pero la Covid-19 ya estaba dentro, y poco o nada se hizo en cuanto a la adopción de medidas internas para limitar la movilidad de la población. Durante el mes de marzo el gobierno estadounidense estuvo políticamente dormido haciendo oídos sordos a las advertencias de tomar medidas más drásticas de confinamiento, como hubiera sido el cierre de la ciudad de Nueva York, epicentro en EEUU de la Covid-19.
En el mes de abril el gobierno de EEUU, después de tres meses de ignorar las recomendaciones de la OMS, comienza una campaña de descrédito contra esta organización, acusándola de no haber sido efectiva en su papel de lucha contra la Covid-19, y de haber dado un trato preferente a China, sin especificar con datos fehacientes de que se trataba.
En las campañas de difamación los hechos y las pruebas son las que sobran, pues no existen, lo que importa es el ruido mediático para vilipendiar al adversario. La verdad es relegada, solamente cuenta la credibilidad de las calumnias, y éstas pasan a convertirse en "verdad" y en prioridad de la acción política.
La estrategia de EEUU de inventarse hechos para acusar a adversarios no es nueva, forma parte de su tradición hegemónica. Las mentiras sobre las que desató dos cruentas guerras: el incidente de Tonkin en Vietnam en 1964, y las armas de destrucción masiva en Irak en el 2003,  son dos casos relevantes de engaño global, pero no ha frenado el recurso a la mentira por parte de EEUU como arma de acción política. Las grandes campañas basadas en falsedades para justificar las agresión a otras naciones calan fácilmente entre la ciudadanía occidental en la que, educada mediáticamente en la cultura de una auto-arrogada supremacía moral occidental sobre el  resto de las naciones, no cabe la vileza de la mentira aunque ésta sea evidente.
En la actual campaña de difamación de EEUU contra China y la OMS, se dirime un profunda lucha ideológica global. Existen dos enfoques en la lucha contra la pandemia, por una parte, un enfoque universalista de entender que las naciones y las instituciones internacionales deben hacer un frente común apoyándose en la ciencia para derrotar a la Covid-19, en la convicción de que la superación de la pandemia no será posible mientras no sea erradicada globalmente; por  otra parte, la liderada por EEUU y sus socios más afines que ven como este enfoque universalista se opone a su  proyecto hegemónico global y anteponen la confrontación y su papel rector global a la colaboración.
EEUU teme no solo a la Covid-19, sino a las consecuencias geopolíticas que se pueden producir tras el final de la pandemia. Observa con temor como mientras China está en una fase avanzada de la superación de la covid-19, que le está permitiendo reabrir su economía, EEUU con un tercio de los infectados mundiales sigue siendo el epicentro global del mortal virus. La reacción a esta situación en la que teme una pérdida de influencia global, ha pasado a basarla en la demonización de China a través de la  propagación de infundios, cuestión que se ha convertido en el eje central de su política exterior y, con toda probabilidad, lo será de la campaña presidencial del presente año.
Sin embargo, el recurso de EEUU a la confrontación en momentos que la mayoría de la humanidad percibe la necesidad de la unión de las naciones para hacer frente a la Covid-19 no está obteniendo el respaldo deseado, y por ello, con el ataque a la OMS busca un cambio en esa institución para que se alinee con su política de denostar a China. Una estrategia de instrumentalización de las instituciones internacionales que ya la persiguió sin éxito en el año 2003 al pretender el respaldo de la ONU a sus falsas acusaciones de la posesión de Irak de armas de destrucción masiva.
De nuevo, la pretensión de instrumentalizar a la ONU a través de buscar un cambio en la OMS que avale sus falsedades contra China, no solo resulta inviable por el masivo respaldo internacional que esta organización y su Director General, Tedros Adhanom Ghebreyesus, tienen, sino porque la misión fundacional de la OMS no es la confrontación sino la cooperación, y el impago de EEUU de sus cuotas a la OMS no va alterar este principio. EEUU como en toda libre asociación cuando alguien deja de pagar sus cuotas, lo que debería hacer es darse de baja, sin embargo, EEUU deja de pagar y tiene la desfachatez de pretender dictar la política de la OMS.
La campaña estadounidense contra la OMS además de deshonesta resulta también pueril, lo cual denota un grado de desesperación en la toma de decisiones ante su incapacidad para imponer sus políticas al resto de naciones.
La lucha contra la Covid será larga, y la época pos-covid-19 traerá una nueva normalidad hoy incierta, pero desde ahora parece evidente que la política de la confrontación, aunque tenga el apoyo de los sectores ultranacionalistas estadounidenses, la mayoría de la humanidad la rechaza por inapropiada en el entendimiento que la solución a los problemas de la humanidad no pueden venir de la hegemonía y el dictado de una nación sino de la cooperación de las naciones.
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Abril 2020

01/04/2020

NOTICIA. Con motivo de la pandemia de Covid-19, el 26/03/2020 se celebró por vídeo conferencia la cumbre extraordinaria del G-20.

Comentario

El destino compartido de la humanidad

En respuesta a la enorme inquietud internacional por la incidencia sanitaria y económica de la pandemia de Covid-19, el G-20 por medio de vídeo conferencia celebró una cumbre extraordinaria para compartir los criterios y medidas a seguir para abordar el desafío sanitario y económico global que está suponiendo la pandemia de Covid-19.
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El pasado mes de diciembre, con motivo del 40 aniversario de la declaración, por parte de la 33ª Asamblea Mundial de la Salud, de la erradicación de la viruela, una enfermedad contagiosa que afectó a millones de personas durante miles de años y que sólo en el siglo XX acabó con la vida de 300 millones de personas, la Organización Mundial de Salud (OMS) celebró este triunfo de la ciencia biomédica, colocando una placa de bronce en su sede en Ginebra (Suiza) en la misma sala en la que, en 1979, los 19 miembros de la Comisión Mundial para la Certificación de la Erradicación de la Viruela corroboraron que la enfermedad había desaparecido en todo el mundo.
 En el evento, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que “hoy, la viruela es la única enfermedad humana erradicada, una prueba de lo que podemos conseguir cuando todas las naciones trabajamos juntas. Ante las enfermedades epidémicas, tenemos una obligación y un destino compartidosCon esta placa conmemoramos a los héroes del mundo que unieron sus fuerzas para luchar contra la viruela y trabajaron por la seguridad de las generaciones futuras”.

Como si de una premonición se tratase a finales de ese mes se conocerían en Wuhan (China) los primeros casos de la que, a día de hoy, se erige como una pandemia de virulentas e impredecibles consecuencias, conocida como Covid-19. Desde enero hasta el 27/03/2020, la Covid-19 ha infectado a más de 500.000 personas en el mundo, habiendo incidido con especial gravedad en China, Europa y EEUU, causando un total de 25.000 muertes.
Durante los meses de enero y febrero, la pandemia tuvo su foco principal en China con más de 80.000 infectados y 3.000 fallecimientos. A principios de marzo, China, tras unas duras medidas preventivas tomadas frente al contagio que obligaba a su población a confinarse en sus domicilios y a paralizar su actividad productiva en gran parte de sus empresas, consiguió comenzar a salir de la epidemia, y reiniciar de nuevo  progresivamente su actividad industrial.
De esta experiencia, China, ha dado un fuerte impulso al concepto global que marca la acción internacional del Partido Comunista Chino (PCCh) enfocada en hacer que el futuro de la humanidad sea el de una comunidad de destino compartido en todos los problemas y desafíos existentes como: la globalización económica; la paz mundial; el cambio climático, y ahora, la lucha contra la pandemia de Covid-19, en la que se ha aprestado a compartir con la comunidad internacional su experiencia en la lucha contra la pandemia, sus conocimientos científicos y, en la medida de sus posibilidades, sus recursos humanos y de productos médicos.
A finales de marzo, China, junto con la República de Corea son las dos únicas naciones que están saliendo de la pandemia de Covid-19, mientras que el resto de naciones se están sumergiendo en la incertidumbre de un progresivo aumento de infectados que obliga a los gobiernos a tomar medidas preventivas contra la infección que ralentizan sus economías.
Ahora, las naciones que pueden volver a reiniciar su actividad económica, tienen la responsabilidad de colaborar con el resto para ayudar en todos los frentes, tanto económicos como sanitarios. El texto final del comunicado de la Cumbreextraordinaria del G-20 celebrada el 26/03/2020 por vídeo conferencia es de por sí elocuente.
La acción mundial, la solidaridad y la cooperación internacional son más necesarios que nunca para abordar esta pandemia. Estamos seguros de que, trabajando estrechamente juntos, superaremos esto. Protegeremos la vida humana, restableceremos la estabilidad económica mundial y sentaremos bases sólidas para un crecimiento fuerte, sostenible, equilibrado e inclusivo.
El concepto de hacer de la humanidad una comunidad de destino compartido se abre paso en medio de la pandemia; los pueblos y las naciones precisan de la unidad y de la colaboración para derrotar a un enemigo invisible que está poniendo en jaque la salud y la economía de las naciones. Es desde este concepto del que pueden surgir las sinergias necesarias para derrotar a la pandemia.
La estigmatización de naciones y la búsqueda de chivos expiatorios, que se está produciendo en algunas naciones occidentales, son actitudes de quienes ven en la emergencia del espíritu de unidad y colaboración internacional, un enemigo a sus ambiciones hegemónicas globales, y en su irresponsabilidad siguen anteponiendo las mismas a la lucha efectiva contra la pandemia.


Marzo 2020

01/03/2020

NOTICIA. Bernie Sanders, aspirante demócrata a la Presidencia de EEUU, criticó los enormes gastos del Gobierno estadounidense en las guerras interminables que ha iniciado y alimentado en la región de Asia Occidental.

Comentario

De la tiranía y la autoconciencia de las naciones

Bernie Sanders, en una de sus intervenciones en televisión en el marco de su campaña para conseguir la postulación por el partido demócrata a la Presidencia de EEUU, criticó la política de la actual administración republicana estadounidense en el Oriente Medio, por los enormes gastos del gobierno en las guerras en la región y por su política de alianzas con Arabia Saudita e Israel. Sobre Arabia Saudita calificó a sus gobernantes de tiranos millonarios y asesinos, y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de “racista”, subrayando que la política de EEUU debe ser propalestina.
Las intenciones de Sanders en el caso de llegar a la presidencia de EEUU de cambiar la política exterior de EEUU, es muy loable por lo beneficios que traería a la distensión en las relaciones internacionales, pero ello no es posible. EEUU en sus casi dos siglos y medio de historia ha pasado de ser la nación que inició históricamente la rebelión contra la tiranía del Antiguo Régimen a ser en la actualidad una nación que debe su prosperidad en gran medida al sometimiento de otras naciones a sus intereses y, por ello, su acomodación a los nuevos tiempos no va depender del discurso de las campañas electorales sino solo puede ser fruto del empuje de otras naciones en el escenario internacional, cuestión que llevará su tiempo.
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El concepto de la Tiranía aparece por primera vez en la Antigua Grecia para definir la relación entre el monarca que detenta el poder absoluto y sus súbditos, en la historia contemporánea se ha identificado con un uso abusivo del poder político que se ha usurpado, un poder que no sólo es ilegítimo por su origen, sino también injusto por su ejercicio. La Ilustración atribuyó el ejercicio de la tiranía a los monarcas, quienes ostentaban el poder absoluto. En la declaración de Independencia del 04/07/1776, de Estados Unidos, se puede leer: La historia del actual Rey de la Gran Bretaña es una historia de repetidos agravios y usurpaciones, encaminados todos directamente hacia el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados.
Bajo el Antiguo Régimen absolutista, el concepto de nación no tenía ningún significado político, sobre quien descansaba la soberanía territorial era en el Rey. Al no existir la nación como ente soberano, las fronteras eran las establecidas por las posesiones del Rey, las cuales podían cambiar en función de anexiones mediante la fuerza militar o a través de uniones entre diferentes casas reales. En la actualidad el único país basado en las posesiones del Rey es el de la monarquía Saudita, que da nombre al país: Arabia Saudita.
El pensamiento ilustrado sería el primero que otorgaría a la Nación el valor político de soberanía por encima del Rey. El Artículo 3º de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, proclamada el 26/08/1789 por los representantes del pueblo francés constituidos en Asamblea nacional, lo expresa claramente: "El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella".
En la revolución e Independencia de EEUU, la lucha contra la tiranía tiene una connotación doble: 1. en la relación del pueblo con el Rey, y 2. en la relación de los territorios con el Rey, en la primera el pueblo pasa de estar compuesto por súbditos del Rey a estarlo por ciudadanos de la Nación; en la segunda, la soberanía detentada por el Rey pasa a descansar en la Nación lo que da lugar a una nueva nación con nuevas fronteras. En el caso de la revolución francesa, la lucha contra la tiranía se fundamenta en despojar al Rey de todas sus atribuciones, pero al no haber cuestionamiento territorial, la nación surge per se como ente soberano en sustitución de la soberanía del Rey, pero las fronteras no sufren modificación.
En EEUU, la lucha contra la tiranía implicaba necesariamente la constitución de una nueva nación, mientras que en el caso de Francia no. En Francia la sustitución del Rey por la República no implica un cambio en las relaciones de dominio territorial que el Estado francés mantenía con sus colonias, con ello, la nueva república francesa a pesar de proclamar el final de la tiranía sigue manteniéndola sobre las colonias a través de gobernantes no elegidos por los habitantes de los territorios colonizados, sino impuestos desde la corte imperial republicana.
La relaciones de tiranía colonial fueron rotas por primera vez con la Independencia de EEUU el 04/07/1776, y con posterioridad, en la primera mitad del siglo XIX, se extendería a todas las Américas. España, debilitada como imperio tras su derrota por el Imperio Británico en la batalla de Trafalgar en 1805, dejó de ostentar el dominio marítimo en el Atlántico, y a causa del desgobierno que introdujo la invasión napoleónica en 1808, no pudo evitar que sus dominios en América irían constituyéndose en naciones independientes y soberanas. Sin embargo, al declive colonial de España le sucedería el auge imperial colonial de Francia y Gran Bretaña. En la segunda mitad del siglo XIX, Gran Bretaña y Francia, se repartían la mayor parte de Asia y África en régimen colonial y, una tercera potencia, EEUU, bajo el pretexto de defender a las naciones americanas de las potencias europeas, basado en la doctrina del presidente James Monroe (1823) de "América para los americanos", extendía su tutela a todo el continente americano.
Era la paradoja de la diferente autoconciencia de los pueblos que conformaban el mundo a mediados del siglo XIX, mientras el continente europeo vivía una serie de revoluciones liberales impulsadas por las nuevas clases burguesas que pondría fin a la tiranía de las monarquías absolutistas reduciendo sus poderes o aboliéndolas en nombre del ideal de la Nación, los nuevos poderes burgueses de las metrópolis europeas sometían fácilmente bajo un tiránico dominio colonial a pueblos en Asia y África carentes de autoconciencia política como nación.
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En el pensamiento filosófico occidental, la autoconciencia de los pueblos y clases sociales constituye un impulso intelectual colectivo en torno a una serie de valores políticos, sociales y culturales que toman cuerpo en amplias capas de población. Todo sujeto capaz de pensar puede experimentar un proceso de ser un sujeto "en sí", a ser un sujeto "para sí". Un pueblo o una clase social objetivamente son sujetos "en sí", al igual que lo son las cosas que nos rodean, su carácter definitorio viene determinado por la características que lo componen, en un pueblo puede ser su cultura sus tradiciones, su lengua etc., de manera diferente el ser "para sí" viene determinado cuando las características del ser "en sí" a través de un proceso de autoconciencia colectiva adquieren un rango mental superior, por ejemplo: la Nación.
En los filósofos decimonónicos idealistas como Hegel, la autoconciencia constituye la emergencia del impulso del espíritu en las personas y los pueblos hacía valores superiores, mientras que en los filósofos materialistas como Marx es un proceso que viene determinado por las condiciones materiales de existencia de las clases sociales y los pueblos, que precisa de un pensamiento revolucionario que sirva de vínculo a la autoconciencia del ser "para sí".
La clase social que cambio el mundo radicalmente en los siglos XVIII y XIX fue la burguesía de las ciudades europeas y principalmente la burguesía industrial y financiera. Durante casi cuatro siglos la burguesía permaneció relegada del poder político; la nobleza y la Iglesia detentaban la propiedad de la tierra y constituían el soporte político y social de las monarquías absolutistas. Durante los siglos XVI - XVII - XVIII, la burguesía gracias al comercio de ultramar acumuló grandes sumas de capital que no podían ser invertidas en el valor más preciado de la época: las posesiones de tierra e inmuebles de los nobles y de la Iglesia, por estar éstas consuetudinariamente fuera del mercado.
Las condiciones materiales de existencia de marginación del poder de la burguesía, darían lugar a un proceso de autoconciencia en esta clase social de ser una clase "en sí" a constituirse en una clase "para sí". El pensamiento de la Ilustración iría forjando las bases teóricas revolucionarias que irían dando forma a la autoconciencia para el cambio político y social. La revolución e independencia de EEUU en 1776 y la revolución francesa en 1789 darían el poder a las clases burguesas con el apoyo mayoritario del pueblo, que vio en la abolición de la tiranía absolutista la apertura hacía una nueva sociedad de dignidad y prosperidad.
Las revoluciones liberales auspiciadas por las nuevas clases burguesas barrieron política y económicamente al Antiguo Régimen. Con las desamortizaciones, las propiedades de los nobles y de la iglesia pasaron a regirse por las leyes del mercado y la propiedad privada se convirtió en el nuevo paradigma económico. La libertad individual, el triunfo del más fuerte sobre el más débil era la nueva norma de convivencia y la “Nación” sustituyó al “Reino” como marco político.
Pero la mayoría de la población que había creído en el mensaje de la libertad, la igualdad y la fraternidad universal, vieron a posteriori como ese mensaje, de nuevo, solamente beneficiaba a los grandes propietarios. La clase obrera comenzó a organizarse para hacer valer sus reivindicaciones y, en consecuencia, de ser una clase "en sí" comenzó a ser una clase "para sí", y en oposición al pensamiento liberal, la autoconciencia colectiva a favor de una alternativa socialista prendió en amplios sectores desfavorecidos de obreros y campesinos.
Sin embargo, la autoconciencia política obrera no llegó a ser en ninguna de las naciones industriales predominante hasta el punto de cuestionar el poder de las nuevas clases burguesas. El ideal de la construcción de la Nación como marco de unión de los intereses de todas las clases sociales que conformaban el pueblo o pueblos de la nación tuvo más fuerza, y las propias organizaciones sindicales obreras se integraron en ese proyecto. En los comienzos del siglo XX, el fervor patriótico en las nuevas naciones europeas era el predominante, y la rivalidad entre potencias europeas alentada por las clases burguesas instaladas en el poder sustituiría el ideal revolucionario de la lucha contra la tiranía que había estado presente durante todo el siglo XIX.
Alemania, la ultima potencia europea en constituirse como nación en el siglo XIX (1871), aspiraba a ocupar un lugar predominante en el nuevo orden mundial imperial. Los intelectuales de la patria de Hegel verían en el "nacionalismo imperial alemán" la realización de la autoconciencia de ser "en si" alemanes, al ser "para si" de Alemania como Nación. Sin embargo, su tardía formación como nuevo imperio alemán le había hecho perder el tren del reparto colonial mundial, y aspiraba como potencia europea a ocupar el lugar que le correspondía en el concierto mundial en contra de Francia y Gran Bretaña dominadores de la mayor parte de África y Asia. La preparación para la guerra pasó a ser una prioridad de los imperios europeos, y la paz armada de los primeros años del siglo XX desembocaría en la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
En la contienda bélica el imperio zarista ruso tomó partido contra Alemania, pero un hecho sin precedentes en la historia cambió el curso de la guerra en el frente Oriental: la revolución bolchevique. Los estragos de la guerra en Rusia y la crisis económica había creado un enorme descontento entre las masas de obreros, soldados y campesinos, los comunistas rusos dirigidos por Lenin crearon grupos organizados en estos sectores sociales (los soviet), en octubre de 1917, la Duma rusa (parlamento) fue disuelta y todo el poder político pasó a los representantes de los soviet, conformando una estructura piramidal de poder. Los bolcheviques firmaron la paz con Alemania, y posteriormente la guerra terminaría con la derrota de Alemania, siendo Francia y Gran Bretaña los principales beneficiarios de la victoria sobre Alemania.
Al finalizar la guerra, el nuevo poder surgido en Rusia pasaría a ser el principal enemigo a abatir por las potencias liberales europeas. La revolución rusa fue obra de una minoría organizada y, a diferencia de la revolución francesa, grandes masas de población, principalmente de campesinos (Mujik), no participaban de la nueva ideología revolucionaria. La consecuencia fue una guerra civil alentada por las potencias europeas contra el poder de los soviet, que fue más devastadora para Rusia que la guerra con Alemania.
Los bolcheviques ganaron la guerra civil y a su término su poder pasó a consolidarse a través del terror sobre el bando vencido, dando lugar a una nueva nación, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), cuyo centro principal era Moscú. Los dirigentes soviéticos pretendieron convertir a la URSS, en el ser "para sí" del proletariado internacional, no obstante, como se demostraría a posteriori en la Gran Guerra Patria contra los nazis, en la autoconciencia del pueblo ruso el socialismo no fue el valor más importante del ser "para sí" de la nación rusa, sino que lo fue la defensa de la patria, el socialismo sucumbiría décadas más tarde en 1989 con la disolución de la URSS, mientras que la autoconciencia patriótica forjada principalmente con el enorme sacrificio del pueblo soviético que derrotó al nazismo, perduraría y daría un nuevo sentido a la Rusia actual.
En 1919, después de la Primera Guerra Mundial, dos viejos imperios, el Austro-húngaro y el Otomano desaparecieron del escenario político. En el tratado de Versalles los vencedores impusieron a Alemania sus condiciones políticas económicas, fronterizas y militares. La postración de Alemania no quedó olvidada en las élites dirigentes de la nación, su incorporación al club de las democracias liberales con la república de Weimar (1919) solo duró hasta 1933 en el que los nazis llegaron al poder.
La crisis económica de 1929 había dejado millones de personas desempleadas en Alemania, y un nuevo clamor de cambio político y social comenzó a inundar la sociedad, el partido nazi, en principio minoritario, fue quien mejor se hizo eco de las dos cuestiones que más preocupaban a la sociedad alemana: 1. la recuperación del orgullo nacional, y 2. la creación de puestos de trabajo. "Nacional - Socialismo", era el lema de los nazis, Nacional, para acabar con la humillación del tratado de Versalles, y Socialismo por el que el Estado asumía la gestión de los sectores claves de la economía. Tras su llegada al poder en 1933, los nazis comenzaron a gobernar por decreto, desarrollaron un poderoso ejército y se aprestaron para la guerra. Alemania parecía vivir, de nuevo, una emergente autoconciencia del espíritu nacional del ser "para sí".
En ese periodo, la rivalidad entre los imperios europeos volvió a ser el elemento central de la política, a la vez que cada uno de ellos seguía ejerciendo un poder absoluto sobre sus respectivas colonias en África y Asia. Sin embargo, entre las élites dirigentes de las colonias, principalmente en la India y el Oriente Medio, la tiranía del dominio colonial comenzó a percibirse como tal y la lucha contra la opresión colonial dio lugar a movimientos políticos. Había comenzado un proceso en la autoconciencia del ser "para sí" que les llevaría a reclamar la transformación de los territorios coloniales en naciones soberanas.
La Segunda Guerra Mundial iniciada formalmente en 1939 duraría hasta 1945. Alemania sería de nuevo derrotada y el sueño imperial alemán quedaría históricamente sepultado. Tras la Segunda Guerra Mundial las potencias europeas dejaron de ser el centro político mundial, y el mismo fue ocupado por las dos principales vencedores de la guerra: EEUU y la URSS, quienes mantuvieron una guerra fría hasta la disolución de la URSS en 1989.
Los cambios  geopolíticos ocasionados por  la Segunda Guerra Mundial dejaron en los antiguos imperios europeos un vacío de poder en sus colonias, que favoreció al desarrollo de los movimientos de liberación colonial. Al igual que había sucedido en 1776 con la emancipación de EEUU de Gran Bretaña, y en el siglo XIX de los territorios españoles en América, durante la segunda mitad del siglo XX, en los territorios coloniales en África y Asia se desató una lucha contra la tiranía de las metrópolis coloniales para constituirse en naciones soberanas.
La batalla de Argel (1962) en el norte de África, marcaría el destino de la emancipación de las naciones norteafricanas del imperio francés; la derrota también de Francia en Indochina en 1954 en la batalla de Dien Bien Phu, y la derrota del ejército estadounidense en la guerra de Vietnam (1965-1975), supuso el final del colonialismo en el Sur de Asia; la batalla de Cuito Cuanavale en 1987 en Angola sería determinante para poner fin al régimen supremacista blanco en Sudáfrica y la liberación colonial de las naciones en el África Austral.
Esta luchas pusieron de manifiesto el cambio experimentado en la autoconciencia política de los pueblos en su voluntad y determinación de resistir a ser dominados por potencias extranjeras; mientras que, por ejemplo, en el siglo XIX el imperio francés consiguió someter con escaso esfuerzo militar a los pueblos de Indochina, en los años sesenta-setenta del siglo XX la agresión estadounidense contra Vietnam, Laos y Camboya, en la que el número de bombardeos superó a los de la Segunda Guerra Mundial, no pudieron doblegar la voluntad de sus pueblos de constituirse en naciones soberanas.
Al finalizar el siglo XX, los procesos de descolonización estaban prácticamente finalizados y formadas la mayoría de naciones que constituyen el mosaico internacional del Tercer Mundo en Asia, África y Oceanía. Sin embargo, la dependencia económica de los países desarrollados, fruto de dos siglos de atraso científico-técnico respecto de los países industrializados, les mantuvo sometidos en las relaciones económicas a las antiguas metrópolis coloniales.
El desarrollo de la autoconciencia del ser "para sí" como naciones soberanas y prosperas no podía materializarse económicamente, por otra parte, las élites políticas y sociales que habían liderado los procesos de independencia, en muchos casos, preferían mantener sus beneficios particulares, dando lugar a oligarquías subordinadas a los dictados de los países desarrollados, principalmente de EEUU, único imperio global en pie tras el final de la Guerra Fría, conformando un nuevo régimen de relaciones poscolonial: el neocolonialismo.
El neocolonialismo se fundamenta en la subordinación política y económica de las naciones al centro imperial estadounidense, basada en: 1. la coincidencia de intereses entre oligarquías de países en desarrollo y de los países desarrollados, y 2. la eliminación por medio de golpes de Estado, guerras o sanciones económicas de los gobernantes que no aceptan la tutela estadounidense.
El neocolonialismo es un nueva forma de Tiranía global que solo puede ser combatida desde la defensa de la dignidad de la soberanía como naciones, con el propio progreso científico-técnico de las naciones en desarrollo, y la colaboración internacional de todas las naciones que apuestan por una relación entre iguales, sin ningún tipo de tiranía ni subordinación a un centro político rector.
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el sufrimiento ocasionado a la humanidad por las guerras ha sido principalmente por las desatadas por EEUU contra otros países vulnerando la legalidad internacional que nace de la Carta fundacional de la ONU. La guerra de Vietnam en el siglo pasado, las intervenciones militares en Irak, Siria y Libia en el presente siglo, son ejemplos de ello. Por otra parte, EEUU ha sido el patrocinador principal de los golpes de Estado, injerencias e invasiones en las naciones de América Latina.
En 1776 EEUU se rebeló contra la tiranía de Gran Bretaña, y en la actualidad EEUU al pretender someter a otras naciones a sus dictados ejerce el mismo tipo de tiranía sobre las naciones que no aceptan su tutela. Sin embargo, el ser "para sí", de las naciones sigue siendo el ser naciones libres sin intromisiones externas, y el enemigo declarado de esa libertad en el siglo XXI porque atenta contra su dominio neocolonial global, ha pasado a ser EEUU, y la resistencia de estas naciones a las presiones de EEUU, como son los casos de Venezuela y Cuba en América Latina, Irán y Siria en el Oriente Medio forma parte de la lucha global contra la tiranía en las relaciones internacionales.
Las condiciones materiales de existencia que subyace a toda ideología han ido históricamente cambiado y, a diferencia del siglo XIX en el que en las naciones industrializadas se gestaron los movimientos revolucionarios globales, en la actualidad, en esas mismas naciones, los avances económicos de otros países emergentes y en desarrollo son percibidos por amplias capas de la población como atentatorios a sus condiciones materiales de existencia derivadas de la posición dominante de los países desarrollados en el concierto económico global, dando lugar a un amplio sustrato social contrario a los cambios globales, en el que prospera, bajo diferentes ideologías de derecha e izquierda, el discurso reaccionario de la supremacía política y moral occidental, que permite a las élites económicas y mediáticas justificar la injerencia, las intervenciones militares y las sanciones económicas contra otras naciones.
La esperanza de la formación de una nueva autoconciencia colectiva global, que tenga como sujeto central del ser "para sí" a toda la humanidad, ya no puede estar en las naciones que desde su preponderancia económica y militar ejercen la tiranía neocolonial, sino en aquellas naciones y grupos sociales que apuestan por unas relaciones internacionales basadas en el respeto entre naciones, la colaboración económica mundial y la armonía con el medio ambiente. 

Febrero 2020


01/02/2020

NOTICIA. El 29/01/2020, el Ejército de Siria liberó de los grupos insurgentes la ciudad de Maarat al-Numan, la segunda ciudad más grande de la gobernación de Idlib.

Comentario

Cambios en Oriente Medio

La toma de Maarat al-Numan por el Ejército Árabe Sirio en la gobernación de Idlib es de suma importancia pues está ubicada en el enlace de la autopista Alepo-Damasco y es considerada uno de los mayores bastiones de los insurgentes en la región. El control sobre esta ciudad facilita el avance del ejército sirio hacia la urbe de Saraqib próxima a Idlib (capital provincial), así como la localidad de Yisr al-Shugur, zona de entrada a la provincia de Latakia (noroeste).
Tras años de grandes sacrificios humanos, militares y económicos, el gobierno de la República Árabe de Siria ha ido afianzando su soberanía sobre lo mayoría de los territorios de Siria enfrentándose en la actualidad a los últimos reductos de los grupos armados jihadistas, adscritos a las organizaciones terroristas de Al Qaeda y el Estado Islámico.
Las fuerzas ocupantes de países extranjeros asentadas en partes del territorio sirio, (Turquía en su frontera norte y EEUU en el este), ven que, en la medida que los grupos armados opositores al gobierno sirio dan sus últimos estertores, su ilegal ocupación va llegando también a su fin.
Tanto Turquía como EEUU prefieren una Siria debilitada por las guerras intestinas pues ello les permite mantener su presencia militar al tener que dedicar el gobierno sirio sus esfuerzos militares a la lucha contra la insurgencia. A pesar de sus afirmaciones de que el motivo de su presencia es la lucha contra el terrorismo, en los últimos años los hechos han venido a demostrar que para ambos países el gobierno sirio es su enemigo principal, y han echo de los grupos armados sus aliados indirectos. EEUU nunca tuvo como objetivo principal derrotar al Estado Islámico, pues de ser así, en lógica militar y política hubiera buscado para ese propósito la  alianza con el gobierno sirio y su aliado Rusia, presente en Siria a petición de éste, pero lejos de ello, tanto Turquía como EEUU alientan la expansión de estos grupos allí en donde se enfrentan al gobierno sirio.
EEUU solamente combatió eficazmente al Estado Islámico cuando se trataba de apoyar a las milicias kurdos-sirias con el fin de contribuir a que éstas constituirían un territorio independiente en el norte de Siria (Rojava) en su objetivo por desmembrar Siria y crear a lo largo de la frontera de Siria con Turquía un territorio independiente bajo su control que serviría a su proyecto de formar un corredor terrestre desde el golfo pérsico hasta el Mediterráneo por el que transportar el  petróleo sirio expoliado de los pozos ubicados al este del río Éufrates. Para ello, no dudó en el año 2017 utilizar los métodos más crueles de la guerra con bombardeos masivos con fósforo blanco sobre Al Raqa obligando a sus habitantes árabes a un éxodo masivo, lo que permitió que la ciudad fuera habitada por sus aliados kurdos.
Sin embargo, Turquía está radicalmente en contra de que en su frontera sur se constituya un territorio independiente dominado por los kurdos-sirios, que permitiría a los kurdos-turcos asentados en la frontera con Siria y dirigidos por el proscrito Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), llevar adelante su propósito de crear un Estado kurdo independiente a ambos lados de la frontera turco-siria. Turquía para impedir la materialización de este proyecto ha desplegado fuerzas militares a ambos lados de la frontera turco-siria lo que le ha enfrentado con EEUU y sus socios de la OTAN.
Turquía ha pasado a ser un socio incómodo de la OTAN, por anteponer sus propios intereses como nación a los de EEUU. Una brecha de desconfianza que se abrió tras el fallido golpe de Estado en julio del año 2016 contra el actual presidente Recep Tayyip Erdoğan, después de que éste anunciara el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Rusia, rotas en noviembre de 2015 por el derribo por cazas turcos de un Sukhoi Su-24 de la Fuerza Aérea de Rusia en la frontera entre Siria y Turquía.
En Irak, tras el asesinato en territorio Iraquí el 03/01/2020 del general iraní Qasem Soleimani por EEUU, el parlamento iraquí el 05/01/2020 tomo la decisión de poner fin a la presencia militar autorizada de EEUU en Irak, sin embargo, EEUU, no ha reconocido esa decisión, y ha pasado a convertirse de facto en una fuerza de ocupación que ha provocado un ola de protestas multitudinarias de la ciudadanía iraquí contra su presencia ilegal.
Tras el asesinato de Soleimani el desarrollo de los acontecimientos en la región del Oriente Medio han cambiado sustancialmente. El denominado Frente de Resistencia formado principalmente por Irán, Siria y las organizaciones de inspiración chiíta como Ansarolá en Yemen, Ezbolá en Líbano y las Fuerzas de Movilización Popular en Irak, ha pasado a situarse ideológicamente a la ofensiva, no solamente por haberse convertido en la victima de las agresiones  estadounidenses-israelitas y de los grupos terroristas de inspiración wahabita alentados por Arabia Saudita, sino porque este luctuoso hecho, en la percepción de amplias capas de la población, ha convertido al Frente de Resistencia en el portador en la región de los valores nobles de la lucha contra la opresión y la tiranía encarnada en Israel, EEUU y su principal aliado la monarquía absolutista Saudí, tres naciones que mantienen un estrecha alianza en su agresión militar en la guerra silenciada de Yemen.
El Frente de Resistencia ha hecho suyos lo valores republicanos de la soberanía, la dignidad nacional, y el derecho de Palestina a constituirse en una nación libre, mientras que las monarquías absolutistas del golfo pérsico y las organizaciones wahabitas representan a la indignidad del sometimiento colonial a EEUU e Israel.
Con el asesinato de Soleimani, EEUU levantó una piedra que le ha caído a los pies. La arrogancia imperial de los gobernantes estadounidenses fue una venda en los ojos que les impidió medir la reacción popular y la respuesta militar de Irán. El ataque  con misiles lanzados por Irán desde más de mil  kilómetros de distancia con gran precisión contra las bases áreas estadounidenses de Al Asad en la gobernación de Ambar,​ y la de Balad en el Kurdistán iraquí, dejo desconcertados a los militares estadounidenses y sin capacidad de respuesta ante la vulnerabilidad demostrada que tal ataque suponía para todas la bases militares de EEUU en Oriente Medio,
EEUU, acostumbrado a la intimidación ante los desafíos de los enemigos, esta vez ocultó a los heridos que había causado el ataque y guardo silencio. Con toda probabilidad, su perplejidad fue causada por la ineficacia de sus sistemas de defensa, a pesar de que Irán aviso del ataque a las autoridades iraquíes con antelación, lo que permitió a los soldados de la OTAN guarecerse, tal y como lo describió en una entrevista al canal danés en Kuwait el sargento danés John, presente en la base área de Ain Al Asad en el momento del ataque. El sargento relató que la coalición liderada por EEUU recibió un aviso previo con varias horas de antelación, por lo que las personas que estaban en la base aérea tuvieron tiempo para refugiarse en los búnkeres, donde se quedaron esperando.
La ineficacia de los sistemas de defensa estadounidenses ante los misiles iraníes hizo ver a los militares estadounidenses e israelitas que no contaban con las garantías defensivas suficientes para llevar a cabo una respuesta a Irán sin arriesgarse a sufrir cuantiosas pérdidas. Ya existía un precedente, el ataque con drones del movimiento yemení Ansarolá el 14/09/2019 a  dos instalaciones petroleras de la petrolera saudita Aramco, las más grandes del país de Medio Oriente, en represalia por su guerra en Yemen, sin que los sofisticados medios de defensa estadounidenses fueran capaces de interceptarlos.
Ello plantea varias interrogantes en cuanto a la efectividad de los medios de defensa frente a los medios de ataque. No existe ninguna experiencia probada en combate de una interceptación efectiva usando los más modernos misiles de defensa frente a un ataque masivo con misiles de última generación. En el caso de que los medios de ataque hayan tomado la delantera a los de defensa ello implicaría un cambio en las ecuaciones militares.
Hasta ahora, Israel y EEUU han basado su supremacía militar en tener medios de defensa para neutralizar en el aire cualquier ataque con misiles, a la vez que eran capaces de responder al adversario sin que éste tuviera capacidad de neutralizar los suyos, lo que les otorgaba una supremacía militar indiscutible, y les bastaba solamente usar la retórica de la intimidación para amedrentar a sus enemigos.
Sin embargo, en la región de Oriente Medio parece ser que ya no va a ser así. Irán es una nación que en más de doscientos años nunca a iniciado una guerra contra otro país, y los actuales gobernantes siguen apegados a ese principio, pero con su respuesta militar a EEUU, Irán no solamente ha demostrado tener medios para burlar los sistemas de defensa de sus enemigos, sino que ha demostrado también su determinación de usarlos si es atacado, ello sin duda, va actuar de ahora en adelante como un elemento disuasorio frente al belicismo de las potencias de la OTAN, lo cual es un factor más en los cambios que anuncian el declive de la política colonial estadounidense en Oriente Medio y la emergencia de una nueva realidad en la región.

Enero 2020


01/01/2020

NOTICIA. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ofreció el 19/12/2019, las estadísticas de emigrantes desaparecidos en el Mundo en el año 2019 en tránsito migratorio internacional.
NOTICIA. Pew Research Center en EEUU, concluyó el 05/12/2019 un estudio en 34 países sobre la percepción ciudadana del auge económico de China.

Comentario

Cambios y tendencias históricas en la percepción política global

El Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM, que recoge desde el año 2014 estadísticas de desaparecidos en distintas rutas migratorias internacionales, ofreció los resultados del año 2019 hasta el 19/12/2019.
Desde el año 2014 los registros de desaparecidos / muertos por año han sido.
Año
2014
2015
2016
2017
2018
2019
Desaparecidos
4.414
6.443
8.018
6.202
4.938
3.170
Fuente. OIM. Elaboración propia.
De todos los puntos globales que concentran el drama migratorio, el mar Mediterráneo se ha convertido en la tumba de migrantes más grande del mundo en sus intentos por arribar a Europa.
Fuente. OIM. Elaboración propia.
El drama continuado de los datos de los emigrantes fallecidos refleja un grado de decisión en su aventura de alcanzar las fronteras de los países desarrollados que ni las más duras adversidades del viaje, como es la posibilidad de perder la vida en el intento, logran quebrantarlo, lo cual es a su vez un indicador de la fuerza de los movimientos migratorios de los países pobres a los países ricos.
La migración que emerge en los países en desarrollo tiene su origen en los fuertes desequilibrios socioeconómicos internos en estos países, por lo tanto son movimientos migratorios estructurales y mundiales que no responden a un proceso histórico coyuntural sino profundo, por lo que su persistencia en el tiempo será muy larga. El fracaso del desarrollo en sus países de origen opera como un factor de expulsión favorable a la migración, y el éxito de los que migraron también.
En los países ricos, la mayoría de la sociedad ha ido cerrándose en su propia realidad ignorando los problemas globales del mundo, las fronteras son percibidas como barreras de contención de inmigrantes que no se desean, pero esta consideración es ajena a la voluntad de quienes quieren emigrar y, por ello, la presión sobre los centros receptores de migración seguirá siendo creciente.
Los países desarrollados, liderados por EEUU, han quedado atrapados en un mar de contradicciones, por una parte, su política de dominación global se sustenta en la contención política y económica de los países en desarrollo para  que no salgan de su situación por temor a que su desarrollo eclipse su hegemonía política y económica mundial y, por otra parte, esa política de impedir el desarrollo genera millones de pobres que solo ven en la emigración a las metrópolis neocoloniales la posibilidad de poder salir de sus estatus de miseria.
Esta contradicción ha tenido y tiene su más claro exponente en la política que las potencias de la OTAN han venido y vienen practicando en el Oriente Próximo y el Norte de África. Libia, que en la primera década del siglo XXI era la nación con la más alta puntuación de todas la naciones africanas en desarrollo humano, tras la ilegal guerra declarada por la OTAN contra esa nación en el año 2011, quedó destruida como nación. Con anterioridad a esa fecha la migración desde Libia a Europa era casi inexistente, y desde ese año se ha convertido en el principal foco emisor hacia Europa. Lo mismo ha acontecido con la política de las potencias de la OTAN con respecto a Siria. Durante años han estado alentando la guerra en Siria, y los efectos secundarios en forma de millones de refugiados también sacudieron las fronteras europeas.
La ciudadanía occidental inmersa en una fuerte propaganda mediática sobre la justeza de las intervenciones exteriores de la OTAN para luchar contra supuestas tiranías, no es capaz de discernir que bajo ese eufemismo se esconde el horror de las guerras de agresión para someter naciones a su dominación, y carece de referencias para comprender que la democracia se asienta en el respeto a la soberanía de las naciones y es fruto de la evolución política de la ciudadanía de cada nación sin intromisiones externas, y que la paz y la prosperidad global radica principalmente también en el respeto  a la soberanía de las naciones.
Los poderes fácticos de las potencias occidentales amparados en el éxito mediático ante su ciudadanía de la trasposición de los valores de la democracia en ideología neocolonial niegan a las naciones, bajo una auto-arrogada supremacía moral, el derecho a su desarrollo soberano, y sus efectos colaterales son las guerras y el subdesarrollo, y éstos a su vez son causantes de movimientos migratorios no deseados que acechan las fronteras de los países desarrollados.
Otro de los cambios importantes que emerge en el escenario mundial es la irrupción económica y tecnológica de China, el cual también es percibido con temor.
En ese sentido, es significativo el estudio realizado por Pew Research Center en EEUU, el 05/12/2019 en 34 países sobre la percepción ciudadana del auge económico de China. 
Agrupados los datos de la encuesta en dos bloques, en el primero, las naciones que la diferencia entre opinión favorable y la no favorable es negativa, y en el segundo, los países en los que la diferencia es favorable, el resultado es el siguiente.
Fuente. Pew Research Center. Elaboración propia.
La diferencia más notable en ambos grupos de países es la renta per cápita.
En el grupo de países con la opinión predominante no favorable, con la excepción de filipinas y la India, rivales políticos tradicionales de China por cuestiones territoriales, la opinión desfavorable se concentra en los países  con un promedio de renta per cápita de 42.313 $, por el contrario, el grupo de países con la opinión predominante favorable tiene un promedio de renta per capita de 18.353 $, y sin tener en cuenta los países de Europa Oriental, el promedio de renta per capita desciende a 16.000 $:
La lectura, que se puede realizar de estas diferencias, es que China es bienvenida en los países en desarrollo, pues representa una oportunidad para su desarrollo y para romper la dependencia neocolonial de décadas de las potencias desarrolladas que les ha mantenido en el atraso.
Por ejemplo, en los países Africanos y latinoamericanos China se significa por su contribución a la construcción de infraestructuras viales y de tendidos eléctricos, como elementos fundamentales para articular economías estructuradas, mientras que esta necesidad ha sido secularmente ignorada por las potencias desarrolladas sustituyendo el desarrollo en infraestructuras por donaciones a través de organizaciones al margen de los gobiernos de esas naciones para ocultar ante su ciudadanía con medidas caritativas la razón principal de mantener a los países pobres en el atraso, que es evitar que su unidad y prosperidad pueda eclipsar la hegemonía económica mundial de las potencias desarrolladas, recurriendo para ello a sanciones económicas, golpes de Estado y guerras de agresión, como sucede en la actualidad en Oriente Próximo con su hostilidad hacia Irán y Siria; en el espacio euroasiático hacia Rusia y China, y en Latinoamérica hacia Venezuela y Bolivia.
Sin embargo, la capacidad de las potencias desarrolladas de contener el desarrollo económico soberano de las naciones, principalmente de los países emergentes, es progresivamente más limitada. El ascenso económico de China es imposible de contener, y a pesar que en los países desarrollados este ascenso es percibido como una amenaza, ello no va impedir que  en los países emergentes y en vías de desarrollo, donde vive la mayoría de la humanidad, se presente como una oportunidad para su prosperidad.
El malestar que tanto las migraciones internacionales como el ascenso de China causa en los países ricos nace de la percepción de que ambas tendencias están cambiando el secular estatus de dominación global occidental, y la ideología que nace de esa resistencia es reaccionaria a los cambios globales, y por lo tanto xenófoba y de confrontación, mientras que la ideología de la prosperidad universal es contraria a la lógica de que unas naciones ganen a costa de que otras pierdan, y se fundamenta en el establecimiento de una relación internacional de ganar-ganar basada en  el respeto a la soberanía de las naciones y en la colaboración económica y tecnológica de beneficio mutuo.

Diciembre 2019


01/12/2019

NOTICIA. El gobierno de EEUU no estará presente en la cumbre sobre el clima en Madrid (2 al 13 diciembre).
NOTICIA. El 28/11/2019 el viceministro ruso Serguéi Riabkov, manifestó en Pekín que EEUU no parece estar interesado en una prórroga del tratado de reducción de armas nucleares, Start III, vigente hasta el 05/02/2021.

Comentario

Estados Unidos en el origen de la desconfianza en las relaciones internacionales

La desconfianza entre imperios reinos y naciones bajo la justificación de ser portadores de postulados civilizatorios excepcionales y excluyentes, es un legado que ha formado parte de la historia de la humanidad. En la Antigüedad lo fue con la extensión de la Cultura frente a la "barbarie" (imperio romano); en la Edad Media y Moderna con la imposición de la religión verdadera a "impíos y paganos" (imperio español), y en el transcurso de la Era Contemporánea: con la expansión de la civilización occidental a los "pueblos atrasados" en el siglo XIX (imperio británico); la imposición de la raza superior a las "razas inferiores" en la primera mitad del siglo XX (imperio nazi alemán); la confrontación geopolítica del socialismo y la democracia liberal en la segunda mitad del siglo XX (imperios soviético y estadounidense), y a partir del finales del siglo XX con la exportación de la democracia liberal por el único imperio en pie: Estados Unidos.
Todas las ideologías en sus diferentes etapas y contextos históricos tienen en común que se han justificado para ejercer desde un centro rector imperial la dominación sobre el resto. La ideología de la dominación subyace a todas ellas y su expansión ha servido sobre todo para el expolio colonial y el lucro de las metrópolis imperiales.
La lógica de la dominación conlleva a su vez a la lógica de la resistencia de quienes no quieren ser subyugados, ambas se retroalimentan y tienen su expresión máxima en la preparación para la guerra. La civilización humana desde sus orígenes no ha sido capaz de superar esta lógica de la confrontación, y la guerra ha formado parte consustancial de su periplo histórico. Hasta el siglo XX la capacidad destructiva de las armas de guerra nunca habían llegado hasta el extremo de poder poner fin a la existencia del género humano, será a partir de mediados del siglo XX con la aparición de las armas atómicas y el desarrollo tecnológico para su lanzamiento a miles de kilómetros de distancia cuando la guerra llevada hasta sus últimas consecuencias no puede garantizar un vencedor sino una destrucción mutua asegurada.
La vocación imperial de una nación se manifiesta por su interés por subordinar al resto, y en la educación que hace a su ciudadanía de la excepcionalidad y supremacía moral para exportar su dominación. Tras el final de la URSS, de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña), quienes a su vez son las únicas naciones autorizadas por el Tratado de No proliferación Nuclear a tener bombas atómicas, la única potencia que ha mantenido su vocación imperial es EEUU.
Francia y Gran Bretaña quedaron relegadas como imperios coloniales al final de la Segunda Guerra Mundial por EEUU. Rusia, heredera legal de la URSS en sus responsabilidades internacionales, perdió su vocación imperial al final del siglo XX al poner fin a la ideología expansionista soviética, la República Popular China no tiene aspiraciones imperiales ni ha protagonizado en toda su historia ninguna guerra de agresión, sus confrontaciones militares en los años sesenta y setenta con su vecinos, India, la URSS y Vietnam por cuestiones fronterizas, fueron de escaso alcance en tiempo y forma, y los contenciosos que llevaron a la confrontación ya han sido resueltos por medio de tratados. Después de la Guerra Fría solamente EEUU ha seguido con sus guerras de agresión sin contar  con la autoridad del CSNU y apoyado por la OTAN, como han sido la guerra en la antigua Yugoslavia, la invasión de Irak y la guerra en Libia.
EEUU, con su ambición de dominar el mundo, su predisposición a la guerra y los  ingentes recursos destinados a su maquinaria militar es el origen principal de la desconfianza en las relaciones internacionales.
La desconfianza de quienes no aceptan la tutela estadounidense cobra especial relevancia, por su magnitud, en las dos potencias mundiales más importantes después de EEUU: Rusia y China, y ello supone que los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad como el desarme, la paz, la gestión de los problemas económicos y los desafíos medioambientales se encuentren estancados en el pantano de la desconfianza.
En el siglo XXI la humanidad ha alcanzado avances científicos que le podrían permitir construir una civilización global basada en la paz, la prosperidad y la armonía con la naturaleza, pero a su vez, ha desatado dos fuerzas capaces de hacerla desaparecer: las armas nucleares y el cambio climático.
En la estrategia militar la posesión de las armas atómicas están circunscritas al ámbito de la disuasión, pero su propia existencia es una amenaza para la humanidad que solamente podrá ser erradicada cuando las mismas desaparezcan, pero mientras la relaciones internacionales estén dominadas por la desconfianza, el desarme nuclear será imposible.
El cambio climático es una amenaza de futuro a la habitabilidad de la especie humana en el planeta, pero al igual que sucede con las armas atómicas, la desconfianza impide avanzar en consensos internacionales efectivos para la implementación a escala planetaria de sumideros de CO2, que pudieran permitir reducir la concentración de este gas en el aire atmosférico principal causante del efecto invernadero.

Fuente datos EIA / EEUU. Elaboración propia
EEUU, como mayor poseedor de armamento militar en el mundo, y mayor responsable histórico en la concentración de CO2 en el aire atmosférico debiera ser quien tomara la iniciativa tanto en la reducción armamentista como en la provisión de fondos para la implementación de sumideros de CO2, pero la lógica de la dominación inserta en su clase militar y financiera, y la educación de su sociedad en la excepcionalidad de estar destinada a regir el mundo impiden a esta nación dar pasos efectivos en esa dirección, lejos de ello, la actual administración estadounidense rechaza los acuerdos de París del 2015 para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y se retira unilateralmente de los tratados que limitaban el uso de misiles portadores de armas nucleares de mediano y corto alcance (INF).
Inevitablemente el avance hacia una civilización global basada en la paz, la solidaridad y la armonía medioambiental está vinculado a la superación previa de la desconfianza en las relaciones internacionales, pero paradójicamente quienes se auto-arrogan el derecho a injerir  en las naciones que no aceptan su tutela bajo el subterfugio de la supremacía moral occidental, son quienes están cortando el paso.
Deberán ser, pues, los pueblos y naciones comprometidos con poner fin al legado milenario de la dominación y el avance hacía una gestión compartida de los desafíos globales que tiene planteados la humanidad quienes abran la puerta de la esperanza.