Marzo 2019


06/03/02014

NOTICIA. El 05/03/02014, el presidente de EEUU Donald Trump, firmó una orden ejecutiva de implementación de una hoja de ruta para prevenir el suicidio de militares veteranos.

Comentario

La crisis de los militares veteranos estadounidenses

El 05/03/02014, en un acto público el presidente de EEUU Donald Trump anunció la firma de una orden ejecutiva para hacer frente a una creciente epidemia de suicidios de militares veteranos. La orden crea un grupo de trabajo a nivel de gabinete encabezado por el secretario de Virginia, Robert Wilkie. La comisión tendrá la tarea de crear un plan nacional para reducir de manera más efectiva la cantidad de suicidios de veteranos militares. La iniciativa se ha denominado PREVENCIÓN, habilitando el número de teléfono 800-273-8255 de Estados Unidos para los veteranos que necesiten ayuda.
En la ceremonia de presentación, Donald Trump, afirmaría. " El suicidio de veteranos es una tragedia de proporciones asombrosas". Hay más de 6.000 suicidios de veteranos por año, "¿Quién creería que eso es posible?, y la tasa de suicidios de los soldados posteriores al 11 de septiembre ha aumentado significativamente en los últimos diez años". "Debemos cumplir nuestras promesas a quienes nos mantienen libres".
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Según el Departamento de Asuntos de Veteranos, un promedio de veinte veteranos del servicio militar por día mueren por suicidio, representando el 18 % de las muertes por suicidio en EEUU, mientras este colectivo solo representa el 8,5 % de la población adulta estadounidense. Las tasas más altas, se hallan entre los militares veteranos de entre 18 y 34 años de edad, siendo las armas de fuego el medio utilizado para quitarse la vida en más de un 60% de los casos.
La crisis de suicidio entre los militares estadounidenses comenzó a tener relevancia después de la guerra de Vietnam (1964-1975), pero ha sido tras las guerras de Afganistán (2001) e Irak (2003), cuando las cifras han aumentando de forma dramática. Los militares que han regresado de Irak y Afganistán sufren varios problemas, entre ellos, desempleo, trastorno de estrés postraumático y lesiones físicas.
Los programas de prevención del suicidio están enfocados en tratar los casos individualmente a través de la asistencia psicológica y planes de reinserción social. Sin embargo, los miles de millones de dólares asignados a estos programas en los últimos años no han frenado la tasa de suicidios.
Los factores desencadenantes que pueden inducir a una persona al suicidio pueden ser diversos, pero cuando todos coinciden en un colectivo en una edad joven, se puede afirmar que existen unas causas comunes de fondo, lo cual cuestiona el tratamiento individual de los casos y se debe considerar  abordar el problema desde un enfoque colectivo.
La percepción social en amplias capas de la sociedad americana sobre el colectivo de veteranos de guerra deja mucho que desear de la imagen dada por Donald Trump de héroes de guerra admirados allí donde van, sino que existe una opinión extendida de que son personas de carácter violento y con escasa capacidad de adaptación social.
Con esta consideración, cuando los miembros de este colectivo tratan de reincorporarse a la vida civil, muchos empresarios temen contratarlos por su difícil integración y por miedo a que puedan protagonizar altercados, y de igual modo entre las personas con las que estos ex-soldados tienen que convivir, también hay quienes optan por alejarlos de su círculo de amistades por considerarles imprevisibles.
Este rechazo social, por muy sutilmente que se realice, no pasa desapercibido, y al dolor que puedan tener estos veteranos como consecuencia de haber participado en la guerra, se suma la frustración de una sociedad que lejos de reconocerles su aportación a la nación, les dan la espalda. El suicidio es el final a un camino que consideran sin salida.
Pero todo comienza porque la preparación militar y la guerra transforma la personalidad de estas personas, y son éstas las cuestiones de fondo que hay que tener en cuenta. La preparación militar si está basada en la deshumanización del soldado inevitablemente tendrá sus consecuencias, pero aunque no sea así, la guerra puede hacer vivir al soldado situaciones contrarias a su entendimiento de la moral y la justicia, y ello puede pesar sobre su conciencia para siempre.
La diferencia entre un soldado y un mercenario, es que el primero tiene unas convicciones morales que no las tiene el segundo. Para un soldado no todas las guerras son iguales. La causa por la que se lucha cuenta. Cuando se tiene la convicción de estar luchando en una guerra justa, esta convicción sirve para mantener la autoestima, el honor y la dignidad tanto en el combate como cuando se retorna a la vida civil, pero si esa convicción flaquea la destrucción moral y sicológica puede ser inevitable.
Ninguna guerra de agresión es justa. En la guerra como en otras circunstancias de la vida, el lado justo pertenece siempre a quien se defiende de la agresión, y las guerras de EEUU en Irak, Siria y Libia, han sido y son guerras injustas, no solamente porque EEUU ha sido el agresor, sino porque las mismas se han llevado a cabo al margen del derecho internacional.
Cuando el presidente de EEUU, dice sobre los veteranos militares: "Debemos cumplir nuestras promesas a quienes nos mantienen libres", hay que preguntarse, qué relación tienen las guerras de agresión con la libertad de la ciudadanía y la nación estadounidense. Se puede subir el volumen mediático y adornar la guerra con la hermosa palabra de "la libertad", pero la realidad con la que se encuentran los soldados estadounidenses es que sufren el rechazo de la población en los países ocupados, y cuando retornan a sus hogares, en muchos casos, también sufren el rechazo de sus propios compatriotas. En estos ex-soldados, si existió la convicción de haber participado en una guerra justa, ésta a posteriori, ante las evidencias del rechazo, se desmorona, y solo les queda un enorme vacío moral.
No es nuevo, todos los imperios han sufrido los efectos colaterales de las guerras injustas, y tuvieron como en Roma que recurrir progresivamente a ejércitos de mercenarios, que a la postre terminaron arruinándolo.

Febrero 2019


11/02/2019

NOTICIA. Los días 10 y 11 de febrero, en la capital etíope, Addis Abeba, tuvo lugar la XXXII cumbre de la Unión Africana (UA), bajo el lema: "El año de los refugiados, los retornados y los desplazados internos: hacia soluciones duraderas al desplazamiento forzado en África".
NOTICIA. El 11/02/2019, La Comunidad de Desarrollo de África Austral, emitió un comunicado de solidaridad con el pueblo venezolano respaldando a su gobierno y Presidente Constitucional, Nicolás Maduro.
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La UA, fundada en el año 2001, reúne a los 54 Estados de África que agrupan a 1200 millones de personas. La XXXII cumbre se ha propuesto: mantener una política común en la lucha contra el terrorismo y en la cuestiones relacionadas con la seguridad; fortalecer las relaciones entre sus Estados miembros, y avanzar en políticas para combatir las causas de la emigración.
La UA, como organización que representa al continente más castigado en los últimos 500 años por el imperialismo europeo hasta su emancipación colonial en la segunda mitad del siglo XX, mantiene su compromiso anticolonial, y el 31 de enero emitió un mensaje de solidaridad con el pueblo de Venezuela y de apoyo a su Presidente Constitucional, Nicolás Maduro.
En contraposición, la UE, siguiendo la tradición de su pasado imperialista colonial, se alinearía con EEUU en la deslegitimación del gobierno venezolano en sus intentos por  neo-colonizar Venezuela.
El 11/02/2019, La Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC), compuesta por 15 naciones, volvió a  solidarizarse con el pueblo y el gobierno venezolano. En un documento que dio a conocer el presidente de Namibia, Hage Geingob, en su capacidad de actual líder de (SADC), se expresa la preocupación por la injerencia en los asuntos internos y soberanía de la República Bolivariana de Venezuela con la intención de socavar al gobierno democrático de Nicolás Maduro, y condena las violaciones de los principios de la Ley Internacional, en particular la del respeto a la soberanía y la no interferencia en los asuntos internos de Estados soberanos.
La ambición estadounidense de colonizar los recursos de Venezuela, ha concitado, la polarización de dos ideologías antagónicas, por una parte, la de los países de tradición imperialista, y por otra, la de aquellos países como los africanos que más han sufrido el colonialismo europeo, caracterizado por siglos de trata de esclavos y expolio de sus materias primas.
En el siguiente artículo se ofrece un visión histórica sobre las manifestaciones de la ideología imperialista.

Comentario

Manifestaciones históricas y contemporáneas de la ideología imperialista

A lo largo de la historia, los imperialismos han tenido como soporte diferentes formas ideológicas en la justificación e impulso de los centros imperiales para la expansión de su influencia.
El imperialismo, entendido como tal, por el poder político, económico y cultural de un Estado Central con subordinación de vastos territorios al Centro imperial, ha formado parte de la historia de la humanidad desde las primeras civilizaciones en la Edad Antigua, como fueron la Egipcia, Persa, Griega, Romana y China.

EDAD ANTIGUA
La expansión de la Cultura
En ese periodo de la historia de la humanidad, la motivación del Centro imperial al impulso de su expansionismo territorial tenía como razón principal la seguridad en las fronteras de sus territorios sujetas al vandalismo de pueblos que vivían del saqueo, pero una vez sometidos éstos, ante la falta de oponentes la expansión territorial se realizaba hasta la siguiente línea de resistencia.
La riqueza de los territorios y pueblos sometidos redundaría en el Centro imperial y ello contribuiría a la formación de una clase social que propiciaría un desarrollo de las artes, las letras y los conocimientos en ciencia y técnica, y esta nueva forma de cultura avanzada se convertiría a su vez en una nueva justificación para la expansión territorial frente a los pueblos bárbaros. Ciro II el Grande (559-529 ac) y Darío I (512-484 ac) expandirían el imperio y la cultura Persa, y Alejandro Magno (336-333 ac) lo haría con la cultura helénica desde Grecia, impulsando en los nuevos territorios conquistados las formas culturales del Centro imperial, en arquitectura, escultura, letras y organización social. Con posterioridad, Bajo estas premisas, se desarrollaría en Occidente y el Medio Oriente el Imperio Romano (27ac-476dc), y en Oriente la dinastía Chi'n (221-206 ac) y Han (206ac-220dc).

EDAD MEDIA
La religión
En el periodo desde la caída del Imperio Romano en el siglo V hasta el siglo XVI en el que renacen de nuevo los imperios europeos, y catalogado por la historiografía occidental como Edad Media por la división de Europa en pequeños reinos, aparecería un nuevo factor ideológico para el expansionismo territorial, las religiones monoteístas. El cristianismo y el Islam llevarían a cabo su expansión territorial por la fuerza de las armas bajo la justificación de convertir al mundo al único Dios "verdadero".
El monoteísmo a diferencia del politeísmo daría lugar al absolutismo en el pensamiento y el totalitarismo político, donde quien no participaba de la fe "verdadera" era catalogado de hereje y perseguido por sus creencias. La expansión del Islam abarcaría numerosos territorios en Asia, África y en Europa ocuparía parte de la península ibérica. Los reinos cristianos en Europa una vez contenido el Islam, se expandirían en la lucha contra el mismo e intentarían su reunificación con la formación del Sacro imperio Romano-Germánico siendo su primer impulsor el emperador Carlomagno coronado como tal en la navidad del año 800 y que sus descendientes continuarían.
EDAD MODERNA
Guerras de religión y expansión colonial
En el siglo XVI, con la extensión de las monarquías europeas a los territorios de ultramar en las Indias occidentales (América) y Orientales (Oriente de Asia), volvieron a renacer los imperios en Europa e inauguraría la Edad Moderna.
Durante los siglos XVI y XVII, la expansión imperial con la enseña de la cruz cristiana y la fuerza de las armas enfrentaría no solamente al catolicismo con el Islam, sino que las guerras de religión por la formación del Sacro Imperio Romano bajo la égida de los Austrias, en pugna con las religiones protestantes que se negaban a someterse doctrinariamente a Roma, asolarían internamente a Europa.
A su vez, a los nacientes imperios europeos se les abriría otro frente de rivalidad en los nuevos territorios de ultramar principalmente entre la corona portuguesa y la española. El tratado de Tordesillas (1494) establecería un pacto entre ambas potencias para la división del Nuevo Mundo, por el que, a la corona de Castilla le pertenecían todas las tierras descubiertas a 370 leguas al Oeste de las islas de Cabo Verde, que situaba, con la excepción de Brasil, a todo el continente americano bajo la soberanía de la Corona española. Las riquezas de oro y plata que precisaba el reino de España para financiar las guerras contra el protestantismo en Europa, estimularía la colonización de todo el continente americano.
En los primeros años del siglo XVI, los crueles métodos utilizados en la región del Caribe para su colonización llevaría a la extinción de las poblaciones nativas, lo cual cuestionaba la misión católica evangelizadora. La Iglesia Católica intervino sobre el tratamiento que debían tener los nativos, estableciendo que éstos poseían alma lo que les diferenciaba de las bestias y por lo tanto no podían ser tratados como tales y debían ser bautizados. Tras el establecimiento de esta premisa, la conversión de los nativos a la religión católica se constituiría en  la ideología para la expansión del imperialismo español en el "Nuevo Mundo".
A principios del siglo XVIII, tras la derrota de la dinastía de los Austrias por la francesa de los Borbones, las guerras de religión darían paso a una lucha entre las monarquías imperiales europeas por el control de territorios. Gran Bretaña por un lado y Francia y España por otro se disputarían las áreas de influencia.

EDAD CONTEMPORÁNEA
Revolución y nuevos imperios coloniales
A finales del siglo XVIII las monarquías absolutistas europeas entrarían en crisis con el auge de la burguesía. La Independencia de EEUU y la revolución francesa marcarían un antes y un después e inaugurarían una nueva era, la Edad Contemporánea.
A principios del siglo XIX, la ideología para la expansión imperialista cambio de signo. Con Napoleón pasaría a sustentarse en la expansión de los valores de la revolución francesa por la fuerza de las armas al resto de Europa.
La derrota de Napoleón (1815) por las fuerzas de la restauración del Antiguo Régimen, no evitaría la era de transformaciones burguesas. A partir de 1830 una ola de revoluciones liberales se propagaría por Europa, que barrería el Antiguo Régimen, pero ello tampoco afectaría a la componente imperialista de los nuevos Estados europeos. En 1884 en la Conferencia de Berlín, las potencias europeas se repartirían en régimen colonial el continente africano.
No obstante, sería Gran Bretaña la nación que se constituiría en el imperio colonial más importante durante el siglo XIX y la primera mitad del XX. En los comienzos del siglo XIX, la derrota en la batalla de Trafalgar de la escuadra franco-española por la armada británica y la independencia de la mayoría de los territorios españoles en América pondría fin a 300 años de existencia del imperio español. Gran Bretaña pasaría a dominar la principales rutas marítimas del mundo y ello favorecería su expansión imperialista de dominio colonial. La ideología imperialista dejó de sustentarse en la expansión religiosa, siendo sustituida por la "exportación de los avanzados valores de la civilización occidental a los pueblos atrasados del mundo" que servía de subterfugio a lo que era el expolio colonial de materias primas.
Con la llegada de las nuevas clases burguesas al poder político en las principales potencias europeas, el capitalismo cobraría un fuerte impulso. Si embargo en 1873, tras la quiebra en Estados Unidos de la entidad bancaria Jay Cooke and Company, se produciría la primera gran crisis del capitalismo global y una ola de proteccionismo se apoderaría de las incipientes economías capitalistas emergentes.
Dentro de esa tendencia proteccionista, el imperialismo económico basado en el control de áreas exclusivas de influencia para el comercio se constituiría en el fundamento de las rivalidades entre imperios europeos, pero en esta nueva realidad geo-económica existían profundas diferencias entre los distintos imperios europeos, mientras que Gran Bretaña y Francia ya habían consolidado su influencia colonial en los territorios de ultramar, Alemania constituida como Imperio Alemán en 1871 tras la reunificación de un mosaico político de 39 Estados, pasaría a ser la principal potencia económica europea, pero debido a su tardía formación, sus dominios coloniales en los territorios de ultramar eran escasos y por lo tanto, su área de influencia exclusiva también.

Las Guerras Mundiales
Este desequilibrio acentuaría las rivalidades de Alemania con Francia y Gran Bretaña; para Alemania, el camino más corto para dominar las áreas de influencia globales pasaba por dominar Europa como Centro de la economía Mundial, desplazando del mismo a Francia y Gran Bretaña, en el entendimiento de que, quien dominara el Centro se haría con el control de la colonias de ultramar. En esta coyuntura la ideología imperialista adquiriría un sesgo de nacional-imperialismo, creándose las bases para la que sería la Primera Guerra Mundial (1914-1918), de Alemania principalmente contra Francia y Gran Bretaña.
Alemania perdería la guerra y las condiciones impuestas por Francia y Gran Bretaña en el Tratado de Versalles (1919) que dejaban a Alemania como un Estado tutelado por ambas potencias dejaría una profunda herida en la sociedad alemana. Tras la guerra, la economía mundial de la mano de Francia y Gran Bretaña y de la potencia emergente, EEUU, tendería de nuevo hacia la apertura y la globalización, pero la crisis económica de 1929 restauraría de nuevo los fantasmas de la crisis de 1873. El proteccionismo volvió a imponerse y con ello la geo-economía de áreas de influencia exclusivas para el comercio.
Alemania, en medio de una profunda crisis económica, quedó atrapada por las vejatorias condiciones del tratado de Versalles y por su escasa influencia colonial. La opción de romper es nudo gordiano tomando el control del Centro económico mundial, es decir, con la guerra de nuevo contra Gran Bretaña y Francia, volvería con fuerza. En esta coyuntura la ideología nacional-imperialista volvería a calar profundamente en la sociedad alemana, pero esta vez, el nacional-imperialismo se fundamentó en la perversión del racismo de la mano del nazismo.
En la ideología nazi, el género humano quedaba dividido en razas de humanos y subhumanos. La raza aria germánica se situaba en lo más alto del escalafón, y por ello estaba destinada a regir los destinos del mundo, mientras que los judíos y eslavos eran considerados como subhumanos, por lo que su genocidio o esclavitud estaba justificado. En los años treinta Alemania reconduciría su capacidad industrial al desarrollo de la industria militar, la guerra civil española (1936-1939) fue el escenario de prueba de las nuevas armas alemanas, y la megalomanía de su poder militar le llevaría a desatar la guerra hacia el Oeste para rendir a Gran Bretaña y Francia y posteriormente hacia el Este para someter a los pueblos eslavos de la URSS.
En 1945 Alemania perdería la guerra. Los líderes fascistas que sobrevivieron fueron juzgados y condenados y la ideología nacional-imperialista nazi fue condenada y desterrada como una de las mayores aberraciones de la historia de la humanidad. El racismo ha sido definido como el rasgo definitorio de la ideología nazi, pero hay que tener en cuenta que tal perversión fue devastadora por la combinación que tuvo con sus ambiciones imperialistas que le llevaría a invadir la mayoría de los países de Europa, siendo en los países ocupados como Polonia y Rusia, es decir, fuera de sus fronteras, donde llevaría a cabo el grueso de sus crímenes, siendo Rusia la que soportó el mayor genocidio con veinte millones de muertos por la guerra.

Posguerra, Guerra Fría y descolonización
Con la derrota de Alemania por la URSS y Estados Unidos, los centros geopolíticos mundiales dejaron de estar en Europa, pero el sistema de áreas de influencia geo-económicas prevaleció después de la guerra. Bajo control de EEUU se situarían los países occidentales, Japón y América Latina, y bajo la tutela de la URSS las naciones que componían la Unión Soviética.
A partir de 1945, la ostentación de la ideología imperialista entró en declive, a diferencia del pasado, ninguna nación en el mundo se autodefiniría como imperio. El término "imperio" objeto de apología desde las primeras civilizaciones de la humanidad que se calificaron como tales: Imperio Persa, Imperio Helénico; Imperio Romano, Imperio Carolingio; Sacro Imperio Romano; Imperio Español; Imperio Británico; Imperio Francés, Imperio Alemán, Imperio Ruso; Imperio Japonés..., y que había gozado de la estima y admiración de pueblos y gobernantes, se ocultaba con vergüenza.
Dos factores contribuyeron a ello, el primero la sucesión de dos guerra mundiales por disputas claramente imperiales, y el segundo porque en la posguerra, con la relegación de Gran Bretaña y Francia del dominio mundial, se creo un vacío de poder en sus dominios coloniales que favorecería que los movimientos antiimperialistas de emancipación colonial fueran proclamando su independencia como naciones libres.
Sin embargo, la denostación del término imperio no impediría que las prácticas imperiales continuasen con los dos ganadores de la Segunda Guerra Mundial. EEUU y la URSS, esta vez bajo el manto de la expansión de nuevos valores por ambas partes: el socialismo desde la URRSS y la democracia liberal desde EEUU.
Con dos centros geopolíticos mundiales tan distantes como Moscú y Washington, dos sistemas económicos tan diferentes como el socialismo de la URSS y el capitalismo estadounidense, las áreas de influencia respectivas estaban radicalmente separadas y desconexionadas unas de otras. Los movimientos revolucionarios que luchaban contra la influencia estadounidense se alineaban en la zona de influencia de Moscú, y viceversa. El imperialismo no se revelaba como motivación política pero las guerras por la independencia colonial terminaron siendo guerras por limitar la influencia geopolítica respectiva entre ambos centros del poder mundial, como sucedió en la Guerra de Corea (1950-1953) o de Vietnam (1955-1964-1975).
En China, después de una larga lucha contra el imperialismo japonés y la guerra civil entre el Partido Comunista de China (PCCh) y el Kuomintang, el PCCh tomaría el poder y proclamaría en 1949 la República Popular de China (RPCh). La alianza entre el nuevo poder en China y la URSS se había venido gestando durante la guerra de resistencia contra Japón, y la URSS contribuiría en la década de los cincuenta a que China iniciara sus primeros pasos en la modernización de un país que en un 90% era rural. Sin embargo, a finales de esa década China entraría en un periodo convulso sobre como abordar el proceso de industrialización. Los dirigentes chinos comenzaron a desconfiar de las intenciones de Moscú al considerar que quería convertir a China en una nación tutelada y se produjo una ruptura en las relaciones. Los asesores soviéticos volvieron a Moscú y China comenzó a calificar de hostil e imperialista a la URSS.
En el este de Europa los países bajo el Pacto de Varsovia también comenzaron a percibir como hostil la excesiva dependencia de Moscú. La primavera de Praga en 1968, marcaría el inicio del declive del dominio soviético en esos países. A finales de la década de los setenta las tropas de la URSS entrarían en Afganistán a petición del gobierno de esa nación, teniendo que soportar durante más de una década una encarnizada lucha de resistencia. Existía una creciente percepción en los países bajo la égida de Moscú que la propagación del socialismo se había convertido en un ideología para la expansión de un modelo imperialista. El desgaste de la URSS se acentuó con la creación de grupos de poder dentro de la URSS que querían poner fin a la etapa socialista. La URSS se disolvería en 1991, y el proyecto de expansión del socialismo como un área de influencia desconexionada del sistema capitalista global llegaría históricamente a su fin.
Globalización económica
En la última década del siglo XX, EEUU se alzaría como la potencia mundial indiscutible, en esos años culminaría también el proceso descolonizador que ha conformado el actual mosaico mundial de naciones. Una vez extinguida la división mundial en áreas de influencia, la opción para las nuevas naciones surgidas de la descolonización, como para las que componían la URSS, sería la de integrarse en el modelo económico global. China desde el establecimiento de relaciones diplomáticas con EEUU en la década de los setenta ya había dado pasos en esa dirección, que los afianzó con su integración en el año 2001 en la OMC, y la globalización económica entró en una senda irreversible.
La crisis financiera del 2008 convulsionaría de nuevo la economía mundial, pero en su evolución posterior se ha definido claramente que la vuelta al modelo de áreas de influencia, a pesar del proteccionismo arancelario iniciado por EEUU, es ya económicamente imposible.
Colonialismo y Neocolonialismo
El colonialismo y el neocolonialismo difieren en la forma de sometimiento a los pueblos y de las políticas económicas de dominación. El colonialismo tuvo su máximo apogeo en el siglo XIX con  Francia y Gran Bretaña como los principales imperios coloniales, sometiendo a la mayor parte de África y de Asia en régimen colonial. El colonialismo se sustentaba ideológicamente en las sociedades occidentales en su excepcionalidad para llevar la civilización a los territorios habitados por pueblos atrasados, y se caracterizaba por la presencia militar con administración directa y la explotación de los recursos en interés de la metrópolis imperial.
Tras los procesos de independencia del colonialismo europeo, EEUU intentó ocupar su lugar en algunas naciones como fue en Indochina tras la retirada francesa, pero su derrota en la guerra de Vietnam demostró que no era posible. En el año 2003 lo volvió a intentar en Irak, incluso llegó a establecer una administración estadounidense en ese país, pero la guerra de desgaste a la que se vio sometido posteriormente a la invasión, volvió a demostrar que la conciencia política nacional de los pueblos hacía inviable la dominación territorial en régimen colonial con presencia militar y administrativa del poder imperial.
Estos fracasos han determinado el cambio de las metrópolis desarrolladas en la forma de ejercer sus ambiciones imperialistas sobre las antiguas colonias, a un modelo neocolonial.
En el modelo neocolonial, la metrópolis imperial subordina a sus intereses a la nación neocolonizada a través de tres elementos clave: 1. La instauración de un gobierno que garantice la subordinación política de la nación al centro imperial, siendo las oligarquías locales las principales beneficiarias del comercio con la metrópolis. 2. La preservación del estatus quo de atraso del país en desarrollo para asegurar que será una nación dependiente. 3. La amenaza de invasión militar en el caso de rebelión a la tutela imperial.
EEUU, tiene una larga experiencia en este modelo de dominación neocolonial en las que han sido sus relaciones con las naciones de América Latina en más de un siglo, habiendo utilizado la fuerza militar directa en multitud de ocasiones en ese continente para restablecer su dominación: Panamá (1918; 1920; 1925; 1958; 1989), Cuba (1917-1933), Honduras (1919; 1924-1925), Nicaragua (1912-1933), República Dominicana (1965-1966)), Guatemala (1920; 1954; 1966-1967), El Salvador (1932), Grenada (1983-1984), además del apoyo a las siniestras dictaduras militares en el pasado siglo. La ideología utilizada para justificar el dominio neocolonial se basa principalmente, al igual que en los viejos imperios coloniales, en su autoarrogada excepcionalidad como nación para regir a las naciones latinoamericanas.
En la globalidad, el proyecto neocolonial de EEUU y los países de la OTAN, con un 15% de la población mundial, se fundamenta en preservar su hegemonía económica que concentra la mayor parte del PIB mundial, para lo cual los países en desarrollo que acogen el 85% de la población mundial restante no deben prosperar, pues un cambio de su estatus hasta la equiparación de su renta a la de los países desarrollados, relegaría el poder económico global de los países de la OTAN.
Las naciones que desde la soberanía política avanzan con éxito en su desarrollo económico y tecnológico, como son por su importancia China y Rusia y en Oriente Medio Irán, incrementan su participación en el PIB mundial al margen de la tutela de EEUU, y con ello el poder económico global estadounidense disminuye, lo que les convierte en naciones a contener o debilitar mediante sanciones, aranceles u otras medidas económicas, en contra del principio económico de que toda prosperidad es positiva. En el siglo XXI esta práctica de economía destructiva contra naciones que pretenden un desarrollo soberano se aplica principalmente a Rusia, China, Irán, y Venezuela. Y en otras naciones contrarias a la hegemonía estadounidense que no tenían el poder militar de las anteriores se ha optado por su destrucción económica, social y política mediante la guerra, como ha sucedido en el presente siglo con Afganistán, Irak, Libia y Siria.
La visión ideológica neocolonial de la que participan las sociedades occidentales, es la de un mundo "libre" constituido principalmente por los países de la OTAN y otro "no libre" compuesto en su mayoría por naciones gobernadas por mandatarios corruptos y despóticos que le otorga a las naciones del "mundo libre" el derecho a la injerencia, la cual es alimentada por los medios de comunicación de masas sobre los que descansa la formación ideológica de la sociedad imperial, impidiendo que se desarrollen fuerzas ideológicas contrarias en el seno de la propias sociedades.
Por el contrario, la visión sobre la que se asienta la legalidad internacional, sustentada en el concepto de que deben ser los pueblos organizados en naciones soberanas los que desarrollen por si mismos la democracia, los derechos humanos y su prosperidad económica sin injerencias foráneas, es ignorada.
El imperialismo en cualquiera de sus manifestaciones ideológicas, ha sido, es y será, el origen de todas las guerras de agresión, y el responsable de sus secuelas en vidas humanas. La ideología pacifista seguirá siendo una ilusión mientras no se erradique de la sociedad humana la cultura imperialista, que en la actualidad se sustenta en la auto-arrogada excepcionalidad de EEUU para injerir y declarar la guerra a otras naciones al margen de la legalidad internacional.
El cambio civilizatorio de valores en las relaciones internacionales para la relegación de la cultura imperialista tendrá que venir de los países en desarrollo, particularmente de aquellos que han hecho de la no injerencia y el desarrollo económico y tecnológico compartido su estandarte en las relaciones internacionales.

Enero 2019


25/01/2019

NOTICIA. Con una participación de 3000 asistentes el 25/01/2019, finalizó el foro anual de Davos

Comentario

La tendencia de los tiempos


El 25/01/2019, después de tres días de debate finalizó el foro anual de Davos  (Suiza) organizado por el Foro Económico Mundial (World Economic Forum). En las sesiones de este año participaron 60 mandatarios de Estado o gobierno, 40 representantes de organizaciones internacionales y 1.700 líderes empresariales, en el que como es recurrente en este foro se han analizado y debatido los principales retos que ofrece el panorama internacional, así como las principales tendencias geopolíticas, económicas y sociales a nivel global.
Este año la reunión se ha realizado bajo el lema: "La Globalización 4.0. Formando una arquitectura global en la era de la Cuarta Revolución Industrial“. Sin embargo, el advenimiento de una cuarta revolución industrial, también ha sido presentado bajo dos enfoques políticos radicalmente diferentes de quienes pretenden seguir manteniendo el monopolio tecnológico como instrumento de dominación neocolonial, como son las principales naciones desarrolladas occidentales: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania, y quienes lo consideran un beneficio que debe ser universal y compartido. La diferencia la marcó, el vicepresidente chino, Wang Qishan, quien representaba a China en el foro.
En su discurso Wang Qishan expresó que es necesario abstenerse de buscar la hegemonía tecnológica, recordó  a los países occidentales que las economías emergentes han alcanzado una nueva etapa en su desarrollo científico técnico y contribuyen activamente al desarrollo de la economía mundial, proponiendo  trabajar juntos para configurar la arquitectura global en la era de la cuarta revolución industrial, para ello pidió esfuerzos mancomunados para defender el multilateralismo, construir conjuntamente un sistema de reglas para la tecnología y establecer un marco de cooperación internacional de manera que todas las personas puedan beneficiarse de la innovación tecnológica.
 "Tenemos que explorar la adopción de reglas y estándares pertinentes de manera gradual, a la vez que dejamos un amplio espacio para el descubrimiento científico y la innovación tecnológica, así como para su diseminación y aplicación". "No se puede pedir al mundo entero cumplir sólo con los estándares de los países desarrollados o de países individuales".

En todo proceso histórico la lucha entre las fuerzas emergentes y las conservadoras es la que marca la tendencia de los tiempos, y en el presente, esta doble visión entre desarrollo exclusivo de unas naciones o desarrollo compartido es la que determinará la evolución histórica en el futuro.
En la primera revolución industrial la burguesía europea, principalmente en Gran Bretaña, Francia y Alemania, constituyó la fuerza emergente frente a la conservadora clase de la nobleza. Los cambios políticos derrumbaron el sistema secular feudal en estas naciones y elevaron a las nuevas clases burguesas al poder político. La clase burguesa había existido en Europa desde las primeras formas de producción capitalistas en el siglo XVI, sin embargo, hubo tres factores que la conformaron como una clase emergente destinada a borrar el poder de la nobleza. El primero, la acumulación originaria de capital llevada a cabo con el comercio de ultramar a través de compañías navieras que fundamentaron su actividad en el expolio de las colonias y el tráfico de esclavos. El segundo factor lo constituyó el inicio de la primera revolución industrial que permitió a esta clase por su carácter innovador, frente al conservador de la nobleza, constituirse en pionera en el desarrollo de los procesos industriales que contribuyeron a incrementar notablemente la productividad. El tercer factor, y tal vez el más importante, fue la elaboración de un discurso político alternativo al del intocable poder de Reyes, nobles e Iglesia.
El cambio político se produciría convulsamente a lo largo del siglo XIX en los principales países europeos. La nobleza fue relegada del poder y sus principales bienes y tierras desamortizados. La clase burguesa europea en trescientos años pasó de ser un sector de población marginal en la sociedad medieval a constituirse en la rectora de los destinos del mundo. Este cambio se fue produciendo en la medida que la burguesía pasó de ser una clase en sí para convertirse en una clase para sí.
En el concepto hegeliano, el cambio del ser en sí al para sí, se realiza por la toma de conciencia de lo que se es. En la interpretación marxista hegeliana, las clases sociales en sí, se definen por su posición social, pero no representan agentes de transformación política. Solamente cuando una clase social toma conciencia de que precisa de la acción política para alcanzar sus intereses es cuando pasa a convertirse en una clase social para sí. En Europa, durante los siglos XIX y XX la clase obrera experimentaría esa transformación al dotarse de pensamiento político como clase social que daría lugar a la fundación de los sindicatos y partidos políticos obreros que le dieron un mayor poder social, lo que le permitió alcanzar reivindicaciones como la jornada laboral de ocho horas, y después de la Segunda Guerra Mundial, la instauración del Estado de Bienestar, dando lugar a un consenso entre el pensamiento liberal-burgués y el social demócrata obrero en el que se fundamentan las vigentes constituciones europeas.
En ese periodo, los procesos de transformación política no solamente afectarían a las clases sociales en Europa sino a la fundación de las naciones. El cambio de lo que era el  Reino en el que la soberanía territorial descansaba en el absolutismo del Rey, a la formación de la nación moderna se produjo porque los territorios gobernados bajo el régimen del absolutismo monárquico fueron tomando conciencia de constituirse en nuevas naciones bajo soberanía popular. El primer gran paso lo darían las trece colonias norteamericanas bajo dominio británico al constituirse en 1776 en nación como Estados Unidos de América. Con posterioridad, en el siglo XIX seguirían el ejemplo los territorios bajo dominio español en ese continente. En Europa durante el siglo XIX, el ideal de la nación daría lugar a un movimiento político romántico de simbiosis de pueblo y nación en la que los pueblos dejaban de ser sujetos pasivos en sí para convertirse en sujetos activos para sí al constituirse sobre la identidad de la nación. Con posterioridad este ideario daría sustento en el seno de las principales potencias europeas a  corrientes ultranacionalistas que aspiraban al dominio colonial total mundial y que derivaría en las dos Guerras Mundiales.
Pero el proceso de cambios en la conciencia política no sería patrimonio solamente de las sociedades occidentales sino que durante el siglo XX las poblaciones de los territorios que habían venido siendo sometidos en régimen colonial por las potencias europeas fueron tomando también conciencia como nuevas naciones. Los movimientos de emancipación colonial se harían presentes en África, Asia y Oceanía donde habitaba y habita más de dos tercios de la humanidad, dando lugar a un proceso descolonizador durante la segunda mitad del siglo XX que terminaría de configurar el actual mosaico de naciones mundial. Los cambios de la conciencia política en los pueblos colonizados les daría una fuerza considerable. Si se compara, por ejemplo, la facilidad con la que el imperio francés colonizó Indochina en el siglo XIX, en el que le bastó unas pocas cañoneras navegando por el río Mekong para establecer su dominio territorial, con la cruenta batalla de Dien Bien Phu en 1954 donde salió derrotado por las fuerzas vietnamitas, se puede ver la diferencia entre un pueblo sin conciencia política nacional o con la determinación de formar una nación soberana.
Visto este proceso en tendencias históricas, habría que concluir que durante los siglos XVIII y XIX la tendencia histórica estuvo marcada por el ascenso de las clases burguesas y la formación de la nación moderna, y en menor medida por la incipiente organización de la clase obrera europea. En la primera mitad del siglo XX la tendencia histórica dominante estuvo marcada por  las rivalidades entre potencias por el dominio mundial, y en la segunda mitad del siglo XX, tras el final de la segunda Guerra Mundial, la tendencia histórica estuvo marcada por la rivalidad entre la URSS y la OTAN pero principalmente por los procesos de descolonización.
En el siglo XXI, una vez finalizado el proceso de formación de naciones, la contradicción principal que mueve la tendencia histórica viene determinada por la aspiración de la mayoría de la población mundial que habita en los países en desarrollo de alcanzar la prosperidad económica y el bienestar social.
Esta aspiración está en contradicción con los intereses de las potencias desarrolladas lideradas por EEUU de perpetuar su dominio neocolonial por el que las naciones en desarrollo deben perpetuarse en el atraso y mantenerse como suministradores de materias primas con soberanía limitada bajo la tutela occidental.
Por el contrario, los países emergentes no participan del modelo neocolonial y aspiran a un desarrollo compartido con el resto de naciones lo que les sitúa a favor de la tendencia histórica, siendo China por tener un ideario comprometido con el bienestar de todo el género humano y por disponer de las mayores capacidades tecnológicas, quien lidera esta tendencia.
Neocolonialismo o desarrollo compartido, ambas políticas son contradictorias y determinarán las relaciones internacionales. Dentro del mundo en desarrollo, en los países con oligarquías que detentan los principales recursos nacionales de exportación, éstas siguen apegadas al modelo neocolonial por ser beneficiarias de este régimen. Sin embargo, el neocolonialismo no puede traer la prosperidad como no lo ha hecho en décadas precedentes y, de nuevo, la conciencia política de las clases populares tendrá un papel principal en el porvenir de los países en desarrollo.

La evolución de la conciencia política determinará el paso de ser países en desarrollo en sí a constituirse en naciones para sí, y marcará la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo, entre neocolonialismo y desarrollo compartido.


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15/01/2018

NOTICIA. Miles de personas conmemoraron en el cementerio de Friedrichsfelde, en Berlín, la memoria de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, en el centenario de su asesinato, el 15 de enero de 1919.

Comentario

Memoria y obra de Rosa Luxemburgo

El 15/01/2019, en Alemania y en numerosos países del mundo la mayoría de los partidos de izquierda rindieron homenaje en el centenario de su muerte a los fundadores de la Liga de Spartacus, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, recordada especialmente no solamente por su indomable espíritu revolucionario, sino por su obra escrita sobre política económica, en contra de la guerra, la crítica al poder de las jerarquías clericales, y su oposición a la pena Capital.

Nacida en 1871 en Zamosc, cerca de Lublin, en la Polonia entonces controlada por Rusia, en el seno de una familia de origen judío, y nacionalizada alemana, fue una mente lúcida, versada en historia y economía y varios idiomas, su talento político fuera de lugar para una mujer de su época fue acallado con su brutal asesinato por quienes se veían incapaces de contrarrestar políticamente su dialéctica oratoria, siendo una de las grandes figuras de la historia de Alemania. No hay prácticamente nadie en este país que no haya oído su nombre, aunque pocos conocen su pensamiento, su asesinato la convirtió en figura emblemática a uno y otro lado de las ideologías. Cada año, clavel rojo en mano, miles y miles se movilizan en torno a su monumento, en el cementerio de lo que era el sector oriental de la ciudad.
A principios de 1914 se enfrentó a un proceso por calumnias, tras haber criticado el maltrato de soldados en el ejército alemán. Cuando empezó la guerra y los socialdemócratas (SPD) apoyaron la misma y aprobaron los créditos de guerra en agosto de 1914, Rosa Luxemburgo, manifestó su enérgica oposición. Posteriormente siguió cuestionando la estrategia del partido socialdemócrata de apoyar la guerra y lideró la resistencia pacifista. En marzo de 1915 fue encarcelada por “traición a la patria”. 
El 1 de enero de 1916 Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo fundaron la Liga Espartaquista. Escribieron gran cantidad de panfletos ilegales contra la guerra, firmados como "Espartaco", emulando al gladiador tracio que intentó la liberación de los esclavos de Roma. Incluso la misma Rosa Luxemburgo adoptó como emblema republicano el apodo de "Junuis", tomado de Lucius Junius Brutus, considerado fundador de la República de Roma.
En 1916, tras cinco meses en libertad, fue de nuevo ingresada en prisión. El 8 de noviembre de 1918, iniciada ya la revolución republicana en Alemania y un día antes de la abdicación del emperador Guillermo II, abandonó la cárcel y se sumo al movimiento de los consejos populares.
A finales de 1918 se producirá una reacción conservadora contra los consejos populares, que habían sido los artífices de la abdicación del emperador Guillermo II. La socialdemocracia abandonará el Consejo de Comisarios del Pueblo mientras que el ala izquierda se agrupará en torno a la liga de los espartaquistas quien se resistirá a ceder el poder de los consejos populares lo que dará lugar a un levantamiento en Berlín, Baviera, Hamburgo, Bremen, Sajonia, Magdeeburgo y Sarre. La represión del movimiento espartaquista será asumida por fuerzas del ejército y contingentes monárquicos nacionalistas. Los dirigentes de la liga espartaquista Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo serían asesinados en enero de 1919 por oficiales derechistas del ejército Alemán. En febrero de 1919 se formaría la asamblea Nacional en Weimar, siendo Friedrich Ebert elegido presidente de la nueva república (República de Weimar).

En el siglo XXI, cien años después, Rosa Luxemburgo sigue siendo un símbolo de lucha contra las ambiciones hegemónicas imperiales y a favor de la Paz Mundial y la redención de los más desfavorecidos del planeta.


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10/01/2019

NOTICIA.  El  10/01/2019, el ciudadano Nicolás Maduro ha sido proclamado por el tribunal superior de Justicia de Venezuela, presidente constitucional para el periodo 2019 al 2025

Comentario

Venezuela. La soberanía primero

"El derecho a la soberanía es irrenunciable, debemos defenderlo todos, uniformados y no uniformados". Con estas palabras el 08/01/2019, en un acto castrense, el ministro de Defensa de Venezuela, General en Jefe, Vladimir Padrino López, se refirió a las intromisiones del autodenominado grupo de Lima compuesto por gobiernos derechistas de la región, del que recientemente se desligaría el gobierno Mexicano, por la deriva injerencista de este grupo.
Vladimir Padrino, ratifico también su irrestricto apoyo y lealtad de La Fuerza Armada Nacional Bolivariana a Nicolás Maduro como presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, comandante en jefe, para el periodo 2019 – 2025.
Nicolás Maduro ganó las elecciones presidenciales el 20/05/2018, en las que obtuvo 6.190.612 votos frente a su principal oponente Javier Bertucci al que votaron 925.042 electores. La participación electoral, que se desarrollo sin incidentes, fue del 46,02%. El  10/01/2019, con la ratificación por parte del Tribunal Superior de Justicia de Venezuela, Nicolás Maduro se ha convertido en el presidente constitucional de Venezuela para el periodo 2019 – 2025.

El voto popular, el Tribunal Constitucional y el ejército avalan a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, sin embargo, el eje de gobiernos derechistas latinoamericanos y de los países de la OTAN alineados con la política neocolonial de EEUU, siguen oponiéndose a la presidencia de Nicolás Maduro, apoyándose en una oposición interna que incapaz de ganar en las urnas su legitimidad pretende hacerlo apoyándose en las presiones externas de países que solo ambicionan el control de las enormes riquezas que alberga el suelo venezolano.
Venezuela con las mayores reservas demostradas del mundo de petróleo en el subsuelo de la franja del Orinoco, y los mayores yacimientos de oro, se ha convertido para las potencias neocoloniales en el siglo XXI en el Dorado que en el siglo XVI los primeros colonizadores españoles en su fantasía ambicionaban.
Desde el acceso de Hugo Chávez a la presidencia en Venezuela, los países de la OTAN no han cejado en sus intentos de acabar con cualquier proyecto político soberanista. En el caso de Venezuela las razones han sido y siguen siendo dobles, por una parte, impedir la prosperidad de una nación que no se subordina a sus dictados, para evitar que se extienda el ejemplo, y en segundo lugar, por su interés en los enormes recursos venezolanos.
El principio político del respeto a la soberanía como cuestión fundamental de las relaciones internacionales se opone frontalmente al discurso neocolonial de las potencias occidentales basado en su auto-arrogada excepcionalidad para dictar globalmente que gobiernos son o no legítimos, apoyándose en un hipócrita discurso sobre derechos humanos que utilizan como un martillo contra los países que no aceptan su tutela, mientras que lo esconden frente a naciones despóticas, por ser sus aliados, como son las monarquías absolutistas árabes de Antiguo Régimen. En este escenario de hipocresía y cinismo estas potencias tampoco dudan en mostrar  su indignación ante la sospecha de que otras naciones puedan inmiscuirse en sus asuntos internos, pero consideran normal que ellos lo hagan en otras naciones.
En el caso de Venezuela, la presión mediática ha conseguido que la farsa de este discurso neocolonial haya sido interiorizado por la mayoría de las sociedades occidentales hasta el grado de que sectores políticos de izquierda participan activamente del mismo.  Con ello, el establishment neocolonial, evita que se presenten fisuras en el seno de las sociedades occidentales.
Otra variante de este discurso lo representan los gobiernos derechistas en Latinoamérica, caracterizados por su subordinación a la política regional de EEUU. Sus presidentes, se han olvidado pronto de los asuntos de política interna por los que fueron elegidos, y han pasado a poner en su agenda como asunto prioritario su hostilidad hacia el gobierno de Venezuela, cuando el gobierno venezolano es partidario de una política de buena vecindad.
Históricamente en América Latina ha existido una relación directa entre el derechismo político y el servilismo a su vecino del Norte, que en su día ya lo encarnaron los dictadores que gobernaron las principales naciones de esa región, y en la actualidad su acción política no es otra que el retorno a la practicada en las décadas perdidas de neocolonialismo de la segunda mitad del siglo XX.
La crisis económica derivada de la crisis financiera del 2008, y la incapacidad de los gobiernos de izquierda para remontar sus efectos ha debilitado la primera oleada de cambio que alumbró al continente latinoamericano en los primeros años del presente siglo, habiendo tenido su mayor retroceso en Brasil con el ascenso al poder de apátridas como el actual presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, más preocupado por la agenda estadounidense en la región que por la de su propia nación.
Sin embargo, la ideología de estos dirigentes no va hacer avanzar ahora a sus naciones como no lo hizo en décadas precedentes, y la necesidad del cambio seguirá marcando la política en Latinoamérica.
La resistencia de Venezuela a someterse a los dictados imperiales representa un faro para las fuerzas del cambio en todo el continente. Nicolás Maduro como presidente de la Nación más asediada tendrá en los próximos años la responsabilidad de forjar esa resistencia.

Diciembre 2018


20/12/2018

NOTICIA. EEUU anuncia la retirada de sus tropas en Siria

Comentario

El nuevo escenario político en Siria

El 19/12/2018, las portavoces de la Casa Blanca y del Pentágono, Sarah Sanders y Dana White, ‎confirmaron en Washington que, después de una entrevista con el presidente turco Recep Tayyip ‎Erdogan, el presidente Donald Trump ordenó la evacuación de todo el personal militar estadounidense presente en Siria, cifrado en uno 2000 efectivos que se replegarán a Irak.
Un decisión que está en contradicción con lo anunciado por EEUU en años y meses pasados de que mantendría su presencia militar en Siria mientras no existiese una solución política para la salida del poder del presidente de Siria, Bashar al-Ásad, y  existiesen en Siria elementos armados pertenecientes al Estado Islámico, y que el curso de los acontecimientos ha obligado a reconsiderarlas.
El presidente de Siria es en la actualidad el líder carismático del Ejército Árabe sirio que ha sido decisivo en la derrota del Estado Islámico y en la liberación de la mayor parte del territorio de Siria de las milicias armadas insurgentes y que está permitiendo que cientos de miles de sirios puedan volver a Siria a reconstruir sus hogares, por lo que la destitución de Bashar al-Ásad por la fuerza de las armas, se ha convertido en una ilusión irrealizable.
Respecto al Estado Islámico, EEUU lo ha estado combatiendo para apoyar a sus aliados kurdos-sirios ubicados en la margen izquierda del río Éufrates, en el noreste de Siria, donde la aviación de EEUU conjuntamente con la de la coalición internacional de los países del OTAN, en los meses de mayo, junio y julio del 2017 bombardearon sin piedad con fósforo blanco a la población civil en la que fuera capital del Estado Islámico, Al Raqa, para propiciar su éxodo y que pasara a ser habitada por los kurdos-sirios como así fue. En diciembre del 2017, con la liberación por el Ejército Árabe Sirio y sus aliados de Abukamal, en la margen derecha del río Éufrates, el Estado Islámico fue expulsado de todas las ciudades en territorio sirio, quedando remanentes en zonas desérticas entre Siria e Irak.
La estrategia de EEUU y sus aliados en Siria, no ha sido luchar consecuentemente contra el Estado Islámico, sino que ha respondido a una doble estrategia, por una parte, combatirlo donde estaban sus aliados kurdos-sirios, y por otra, favorecer su presencia en las zonas que estaba el Ejército Árabe sirio. Contrariamente a lo anunciado por el presidente de EEUU Donald Trump, y de su predecesor Barack Obama, la prioridad de EEUU no ha sido en ningún momento derrotar al Estado Islámico en Siria sino derrocar al legítimo gobierno sirio. Es por esta razón por la que EEUU nunca ha aceptado la oferta de Rusia, aliado del gobierno sirio, de combatir conjuntamente al Estado Islámico. La erradicación de esta siniestra organización de Siria y de otras facciones insurgentes armadas ha sido debido principalmente por la lucha del Ejército Árabe Sirio y sus aliados, y son quienes, por ello, han sufrido el mayor número de bajas militares.
La única organización relevante opositora al gobierno sirio con un amplio dominio territorial al Este del río Éufrates, es la coalición de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) formada principalmente por kurdos-sirios. Tras la expulsión del Estado Islámico de estos territorios EEUU ha pretendido instrumentalizar a esta organización en base a un declarado apoyo a sus aspiraciones de formar un Estado kurdo-sirio en esa región, que le permitiría mantener su presencia en Siria, pero esta pretensión ha venido chocando con los intereses turcos de impedir por todos los medios la formación de tal Estado.
Los constantes llamamientos del gobierno turco a EEUU para que cejase en su apoyo a las FDS, habían venido siendo estériles, y Turquía optó desde hace unos meses por concentrar tropas en la frontera turco-siria al este del río Éufrates. La confirmación por parte del presidente turco Erdogan al gobierno estadounidense del inicio de esta operación situó a EEUU en la difícil tesitura de continuar o no con su apoyo a las FDS, la persistencia en su apoyo hubiera llevado a EEUU a una confrontación armada casi directa con el Ejército Turco, aliado de EEUU en la OTAN, y EEUU ha optado por evitar ese escenario, anunciando el repliegue de sus fuerzas en Siria a suelo iraquí en la frontera entre Siria e Irak.
El gobierno Sirio ha venido manifestando reiteradamente su determinación de liberar todo el territorio sirio de facciones armadas y de la presencia militar ilegal extranjera en su territorio por no tener su autorización ni existir mandato del CSNU, como es la presencia militar estadounidenses  en el noreste de Siria, ocupando una parte del territorio sirio sin ninguna base legal internacional. Coherentemente con sus posiciones políticas el gobierno sirio también ha manifestado su oposición a una posible incursión del ejército turco en su territorio.
Sin embargo, y paradójicamente, la confrontación de intereses de Turquía y EEUU en suelo sirio puede dar un giro político a la situación en Siria favorable a la reunificación de la nación. Tras el anuncio de EEUU de su retirada de suelo sirio, las FDS han podido comprobar que EEUU es un socio poco fiable. Las promesas de EEUU de ayudarles a construir un Estado Independiente, se han desmoronado ante el primer contratiempo político. En las FDS, existe la postura favorable a un Estado Independiente kurdo, pero esta organización está compuesta no solo por kurdos sino que en ella participan árabes, asirios y kurdos partidarios de llegar a un acuerdo político que preserve la unidad de todo el territorio sirio.
Con la decisión de EEUU de abandonar a las FDS a su suerte en la confrontación con Turquía, el gobierno sirio ha pasado a ser para las FDS su principal aliado frente a Turquía. Ahora, tanto a las FDS como al gobierno sirio les interesa llegar a un acuerdo político que garantice la paz en Siria y su unidad territorial.

Después de años, el balance estadounidense en su paso por Siria solamente se puede contar como un legado de destrucción, que le corresponderá al pueblo sirio, como al de tantas otras naciones en el Oriente Medio: Afganistán, Irak, Libia.., superarlo.

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02/12/2018

NOTICIA. El 01/12/2018, la cumbre del G20, dio por concluidas sus sesiones

Comentario

G20. Una cumbre con dos visiones globales

El 01/12/2018, quedó clausurada la cumbre del G20, en Buenos Aires (Argentina). A diferencia de la cumbre del 2017 de Hamburgo, los jefes de Estado y de Gobierno del G20, acordaron una declaración final conjunta. Tras la incógnita con la que se había iniciado la cumbre debido a las medidas unilaterales proteccionistas emprendidas por la administración estadounidense, el hecho de que en la misma se haya alcanzado el consenso necesario para la suscripción de una declaración final, se puede considerar un éxito. En la declaración, el G20 se compromete a impulsar la reforma de la Organización Mundial del Comercio, para permitir que se pueda mantener mejor la normativa. Se acuerda reforzar el G20 en la solución de problemas globales y se reafirma en su compromiso con el Acuerdo de París sobre el cambio climático, en este punto la nota discordante la puso EEUU al negarse a apoyar esa parte del comunicado.
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El G-20, constituido en 1999 por las economías más desarrolladas agrupadas en el G7 y las naciones más importantes en desarrollo, cobraría importancia a partir  de la crisis financiera del 2008, celebrando su primera reunión en formato de Presidentes y Jefes de Estado en noviembre del 2008, en sustitución de facto del G7, desbordado por la crisis financiera y que había venido marcando hasta entonces la agenda en los asuntos económicos mundiales. En la actualidad el G20, a pesar de los escasos resultados prácticos en los objetivos marcados en las sucesivas cumbres para la regulación económica y financiera global, sigue siendo el único foro mundial que anualmente concita el encuentro de los mandatarios de las naciones más importantes del planeta, y su continuidad en formato de Presidentes y Jefes de Estado se ha convertido en una necesidad imperiosa en un mundo que precisa de soluciones a los problemas globales como son: avanzar en el desarrollo económico, preservar la paz mundial y combatir el cambio climático.
Sin embargo, desde EEUU, la nación que en el año 2008 fue la más interesada en agrupar a los jefes de Estado del G20 en Washington, para implementar una solución de consenso a la grave crisis financiera mundial con origen en su sistema financiero, una vez superada la situación de debilidad que le indujo a liderar la iniciativa, su papel en la sucesivas cumbres ha sido la de torpedear las diferentes iniciativas propuestas por otras naciones para establecer una mayor regulación financiera internacional y promover políticas de consenso en el ámbito comercial y medioambiental.
Esta actitud de EEUU es fruto de su ideología de dominación global, que le lleva a mostrarse en posición negociadora en situación de debilidad y con actitud dominante cuando se siente fuerte, pero en la actualidad, a pesar del interés estadounidense de desvirtuar las cumbres del G20, la voluntad decidida de la mayoría de las naciones que lo componen de mantener un lugar de encuentro donde tratar los problemas globales asegura su continuidad. Desde la Segunda Guerra Mundial han existido dos momentos decisivos que han hecho necesaria la unión de las naciones, la primera y más importante fue la fundación de la ONU, y la segunda la creación en formato de Presidentes y Jefes de Estado del G20.
A la reciente cumbre del G20, la administración estadounidense presidida por Donald Trump, ha acudido con una acentuada visión unilateralista de la política internacional, caracterizada por el abandono de importantes acuerdos multilaterales y orientada a la sustitución de los mismos por el establecimiento de acuerdos bilaterales con cada nación de manera independiente, lo cual le permite aprovechar el ser la nación más fuerte en la negociación bilateral para imponer sus condiciones a la contraparte, cuestión que considera que en los acuerdos multilaterales no es posible hacerlo por la unión entre sí de otras naciones.
Esta política de intentar imponer sus condiciones al resto de naciones, en el caso de China, le está llevando a la aplicación de aranceles a la importación de sus productos, con la finalidad de equilibrar la deficitaria balanza comercial estadounidense e impulsar su mercado interno con el consumo de los productos de fabricación nacional. Sin embargo, los aranceles a los productos chinos actúan como un impuesto sobre los consumidores estadounidenses que se ven obligados a comprar los mismos o similares productos a un mayor coste, siendo el Estado el principal beneficiario del impuesto arancelario.
Hasta ahora los supuestos beneficios de esta política proteccionista para la sociedad estadounidense no son perceptibles, lo que lleva a pensar que la razón principal que impulsa a la administración Trump al proteccionismo no es la recuperación de la producción de las empresas nacionales en territorio estadounidense sino, ante la imposibilidad de superar a sus competidores comerciales en un mercado abierto, la aplicación de políticas económicas destructivas para evitar que otras naciones, principalmente China puedan relegar a EEUU como principal economía mundial, y cuyo efecto más notorio está siendo un debilitamiento del comercio y por lo tanto del crecimiento económico mundial.
El principio de la actual administración estadounidense de que su fortaleza económica se fundamenta en la debilidad de sus competidores y de que su economía nacional puede ir bien aunque la mundial vaya mal, en el mundo actual no es viable. El tiempo, en el que EEUU era el mayor soporte del crecimiento económico mundial quedó atrás, y pretender reeditarlo conteniendo el crecimiento de las naciones más dinámicas que como China más contribuyen al crecimiento económico mundial, es una visión obsoleta y económicamente destructiva, sin que por otra parte, estas medidas vayan a doblegar a china, sino que por el contrario reforzarán su espíritu de superación frente a la adversidad.
China está transitando de un viejo modelo económico de producción manufacturera de bajos salarios, a una economía de vanguardia en la innovación de productos tecnológicos de consumo y una acelerada mejora en la productividad técnica que le permite aumentar el poder adquisitivo de sus trabajadores a la vez que mantiene su competitividad en el mercado global.
A pesar de que China tiene una productividad técnica inferior a la de los países más desarrollados, el margen de mejora, por partir de unas ratios inferiores, es comparativamente superior a la de los países más industrializados, y la velocidad con la que se implementan estas mejoras, debido a su avanzada posición tecnológica, la puede realizar también en periodos más cortos que los países desarrollados.
En el devenir de la economía mundial lo que está en cuestión es la competencia en la productividad, principalmente de los productos tecnológicos manufacturados e infraestructuras. En los inicios de la revolución industrial lo que situó a Gran Bretaña como líder económico global fue su competencia en innovación y productividad, un testigo que tras la Segunda Guerra Mundial lo tomaría EEUU, al que en menor medida se sumarían con posterioridad Japón y Alemania.
La innovación tecnológica y la mejora continua de la productividad es una cualidad de la economía competencial que permite obtener más y mejores productos por el mismo o a menor coste. Sin embargo, esta cualidad obliga al empresario en cada mejora de la productividad a tener que vender más productos para mantener el beneficio constante, por ello el mantenimiento de la rentabilidad de las empresas depende constantemente del crecimiento económico, y cuando éste no se produce las empresas más débiles quiebran y las mas competitivas absorben su mercado; la economía sigue funcionando pero no por expansión sino por concentración empresarial. En ese escenario, el sector que más pierde es el financiero pues carece de expectativas de préstamo a futuros negocios empresariales. El crecimiento económico es pues para la economía competencial el oxigeno sin el cual las empresas no pueden obtener beneficios de manera continua y el sector financiero margen del que detraer los intereses de sus prestamos.
Hacer frente a la competencia en la productividad con medidas proteccionistas en un mundo cada vez más interconectado es ponerle puertas al campo. Si por ejemplo, EEUU impone a los productos chinos una carga arancelaria de un 15%, esta barrera  debido a la mejora diferencial de la productividad respecto de EEUU, en un periodo de tiempo, la superaran los productos producidos en China, con lo que el arancel para tener el efecto esperado tendría que ser aumentado, lo que puede llevar a EEUU a entrar en una espiral proteccionista imposible de soportar, por lo que lo más conveniente sería la participación con su capital y tecnología en los procesos de producción más competitivos globales, tanto en China como en otros países.
El repliegue al proteccionismo es una visión tacticista de escaso recorrido, y los primeros en notarlo pueden ser la propios consumidores estadounidenses. Cuando un país parte de una economía proteccionista hacia otra de apertura, la percepción de los consumidores es de mejora, tal es la situación que se ésta produciendo en China con la progresiva política de reforma y apertura del gobierno chino, pero cuando un país parte de una situación de apertura a enrocarse en el proteccionismo, la percepción del consumidor es de empeoramiento de su poder adquisitivo.
El futuro de la economía mundial es el de avanzar hacia una integración económica mundial con el objetivo de impulsar la prosperidad de todas las naciones, en el que los beneficiarios de la misma sea el conjunto de la población mundial. La crisis económica mundial iniciada en el 2008 está marcando el final de una época que está cuestionando los fundamentos de la economía como una ciencia y una praxis orientada al beneficio de minoritarios grupos de poder y de unas pocas naciones en el mundo. La vieja cultura de la confrontación impuesta por las naciones más poderosas para obtener beneficios unilaterales ya no se adecua a las demandas de Paz y prosperidad de la mayoría de la humanidad que vive en los países en desarrollo. Se precisa caminar hacia un nuevo orden económico, político y medioambiental mundial basado en la colaboración entre naciones en el que los fundamentos económicos sitúen a la sociedad y el medioambiente en el centro de su quehacer.
El ciclo neoliberal y neocolonial iniciado tras la crisis económica de 1973, y que tan buenos réditos trajo a EEUU, murió en la crisis financiera del 2008, aunque su sombra se extenderá todavía por varios años.

Noviembre 2018



14/11/2018

NOTICIA. La canciller alemana Angela Merkel en una intervención el 13/11/2018  ante el pleno de  la Cámara de la UE se mostró partidaria de la creación de un ejército europeo.

Comentario

La utopía de un ejército europeo

Dos días después de la conmemoración del centenario en París del Armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial (11/11/2018), a la que asistieron los principales mandatarios de los países que participaron en la contienda: Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia y EEUU, la canciller alemana Angela Merkel, en su alocución ante el pleno de la Cámara de la UE, se sumó a la propuesta del presidente de Francia Emmanuel Macron de construir un ejército de los países de la Unión Europea, si bien, Angela Merkel, matizó que la puesta en marcha de un ejército europeo común sería complementario de la OTAN.
Tanto Angela Merkel como Emmanuel Macron, ante las tendencias centrífugas nacionalistas de los nuevos movimientos políticos, que ya gobiernan en Italia, Gran Bretaña y Polonia y que avanzan electoralmente en Alemania y Francia, aprovecharon la conmemoración en París para elevar su apuesta por una mayor integración europea.
Ambos gobernantes, criticaron los nacionalismos como el principal cáncer que padeció Europa en la primera mitad del siglo XX porque dieron sustento a las dos guerras mundiales, y en una interpretación ahistórica llegaron a la conclusión que las tendencias actuales nacionalistas también podían ser en la actualidad causa de otra guerra en suelo europeo, y para evitarla se debía avanzar en la formación de unas fuerzas armadas europeas. Ante la eurocámara, Merkel abogaría por unas fuerzas armadas comunitarias con las que "demostrar al mundo que entre los países de Europa no puede haber más guerras".
Esta anacrónica similitud entre la Europa de la primera mitad del siglo XX y la actual, solo puede ser fruto de la ignorancia histórica, o de una interpretación interesada para utilizarla como arma política contra los movimientos políticos euro-escépticos, cuestión esta última, más acorde con los intereses de los poderes fácticos de la UE y de los actuales gobiernos francés y alemán, que habrían preparado los actos de celebración del centenario del armisticio, para instrumentalizarlo como foro de escenificación de un discurso paneuropeísta enfrentado a los movimientos euro-escépticos y a las pretensiones estadounidenses de un mayor vasallaje de sus principales socios europeos, que tuvo su concreción en la propuesta de creación de un ejército europeo.
Sin embargo, tal escenificación solo será un brindis al sol con un efecto muy limitado por las falacias sobre las que está construido el discurso de la formación de un ejército europeo.
Desde el punto de vista geopolítico, la Europa de la primera mitad del siglo XX y la presente, no se parecen en nada. En la primera mitad del siglo XX Europa era el Centro geopolítico y económico mundial, en la que tres grandes imperios coloniales, Gran Bretaña, Francia y Alemania se disputaban la hegemonía mundial, cuestión que perdió vigencia tras la victoria soviética y estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, y el final del dominio colonial. En la actualidad, el eje de las disputas geopolíticas ya no están entre las potencias europeas, sino entre las potencias que determinan la marcha de la geopolítica mundial, principalmente EEUU, China y Rusia, las tres naciones con profunda vocación soberanista que salieron victoriosas de la Segunda Guerra Mundial.
Desde el punto de vista de las capacidades de la UE para la formación de un ejército propio, no existen tales. En principio todo ejército se caracteriza en primer lugar por una cadena de mando estructurada y centralizada, y esa cadena de mando actualmente la ocupa la OTAN y dentro de la OTAN, EEUU. Un ejército de la UE con una cadena de mando propia precisaría relegar a la OTAN, la complementariedad que aduce Merkel solamente sería posible si ambas estructuras militares tendrían funciones diferentes, en las que la OTAN seguiría desempeñando el rol de confrontación con Rusia, y el ejército europeo se ocuparía de las cuestiones fronterizas, como el control de las migraciones, pero tal organización lejos de ser un ejército sería una guardia fronteriza cuyas competencias también tendrían que ser negociadas con los países fronterizos de la UE.
Por otra parte, Alemania no tiene capacidad soberanista para tomar la decisión de tener un ejército fuera del control estadounidense. Desde la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón, siguen siendo dos naciones ocupadas por el ejército de EEUU, en las que existen decenas de miles de soldados bajo la bandera de EEUU. Ninguno de los gobiernos de ambas naciones tienen institucionalmente poder para oponerse a la ocupación, y los asuntos militares en última instancia siempre recaen en el mando estadounidense.
Tras la desaparición de la URSS, con la disolución del Pacto de Varsovia  la OTAN dejo de tener su razón de ser defensiva. En la actualidad ninguna nación amenaza a la UE, porque ninguna nación de fuera de la UE tiene interés en cambiar el régimen de valores liberales europeos que tan apasionadamente Merkel dice que hay que defender. Rusia ya no cuestiona tal régimen porque su sistema político constitucional es muy similar al de cualquier nación de la UE.
La pervivencia de la OTAN sigue justificándose sobre un discurso falaz de una supuesta amenaza rusa que no existe, que en realidad encubre su transformación tras la guerra fría de un organización defensiva a una organización destinada a la agresión, como se demostró en su intervención en la antigua ex-Yugoslavia y en Libia, y ahora con la ilegal participación de su fuerza área en Siria.
Para EEUU, la OTAN sigue sirviendo también para perpetuar su ocupación en Europa, de la que tanto se acusó a las fuerzas del Pacto de Varsovia por su presencia en los países del este europeo, sin embargo, aquellas tropas desaparecieron pero las estadounidenses siguen presentes recordando a las potencias europeas que su soberanía es limitada.