Septiembre 2018


04/09/2018

NOTICIA. El 3 y 4 de septiembre del 2018 se ha celebrado en Beijing la sexta cumbre del Foro de Cooperación China-África (FOCAC).

Comentario

La etapa de la cooperación Sur-Sur

La cumbre del Foro de Cooperación China-África (FOCAC), que se ha celebrado en Beijing los días 3 y 4 de septiembre, ha sido el sexto encuentro de este foro que se constituyó en el año 2003. La cumbre ha contado con la presencia de los 53 países africanos que han establecido relaciones diplomáticas con China, con 1.069 representante de más de 600 empresas, grupos de negocios e instituciones de investigación y colaboración de empresarios chinos y africanos. También han estado presentes 67 compañías de Fortune 500, así como pequeñas y medianas empresas, con la finalidad de establecer acuerdos entre China y África principalmente en industrialización, comercio, infraestructuras, energía y comercio electrónico. La conferencia se ha centrado en las medidas para facilitar las exportaciones entre África y China quien viene siendo el mayor socio comercial de África durante nueve años consecutivos.
-----------------------------------------
ETAPAS EN LA CONFIGURACIÓN DEL ESPACIO ECONÓMICO MUNDIAL
Los cambios acontecidos en la configuración del espacio económico mundial (Economía Mundo), desde sus inicios en el siglo XVI con el ascenso de la cultura protestante en el centro y norte de Europa que daría lugar a las primeras formas precapitalistas de producción y la expansión del comercio de ultramar por las potencias europeas, ha transcurrido por cinco etapas o estadios.
Primera Etapa (Siglo XVI-1815). La acumulación originaria de capital
La Primera Etapa, del siglo XVI a principios del siglo XIX, que daría lugar a la acumulación capitalista originaria y estaría caracterizada por: el sometimiento de amplias regiones del mundo a las Monarquías absolutistas europeas; la formación del comercio de larga distancia y el comercio de base nacional (Mercantilismo); la guerra permanente entre las potencias europeas por el control de los espacios de ultramar; la formación de una incipiente clase burguesa que concentraría los beneficios de la cumulación originaria capitalista que promovería cambios institucionales en Inglaterra y Francia contrarios al absolutismo de las monarquías de Antiguo Régimen.
Segunda Etapa (1830-1914). El ascenso del capitalismo al poder político
La Segunda Etapa, se desarrollaría durante el siglo XIX y daría lugar con las revoluciones liberales en Europa al ascenso del capitalismo al poder político y la formación de la nación moderna. Durante la misma, las revoluciones liberales pondrían fin al Antiguo Régimen; se formarían los Estados nacionales de base constitucional; se generalizaría la economía de mercado haciéndola extensible al mercado mundial basada en el patrón monetario Oro; tras la derrota de Napoleón, durante el periodo de 1815 a 1914 se establecería un periodo de Paz de cien años entre las potencias europeas que permitiría el reparto colonial de África y Asia principalmente entre Gran Bretaña y Francia y, en el continente americano, tras su emancipación de España e Inglaterra, EEUU se constituiría en la nación dominante.
Tercera Etapa. (1914-1945) El enfrentamiento de las potencias mundiales en el Centro del sistema económico global y la desconexión de la URSS
La Tercera Etapa, estaría determinada por la confrontación de las Potencias Europeas, y por la primera desconexión del sistema económico mundial protagonizado por la Revolución Rusa. El periodo de esta etapa tendría su origen en la crisis económica iniciada en 1870, que produciría la deriva de las potencias europeas hacia el proteccionismo económico y a sustentar su desarrollo económico en un modelo imperialista basado en áreas geoeconómicas de influencia exclusivas en régimen colonial, que culminaría en 1914 en la Primera Guerra Mundial por el dominio de Europa, constituida tras el reparto colonial principalmente entre Francia y Gran Bretaña, en el Centro económico mundial, siendo Alemania, relegada en el reparto colonial, la desencadenante de la misma en su aspiración de dominar el Centro económico y por ende la economía global. Tras la derrota de Alemania en 1918 por Francia y Gran Bretaña se abriría un periodo de paz en el que se volvería restablecer el patrón oro y se iniciaría un periodo de globalización económica que se quebraría en 1929 con el inicio de una profunda crisis económica que propiciaría un retorno al proteccionismo y el abandono del patrón oro. Alemania, de nuevo, relegada como potencia en el tratado de Versalles que había sellado la condiciones de su derrota en el Primera Guerra Mundial, volvería a retomar sus aspiraciones de dominar Europa, y con ello establecer el dominio global, esta vez en alianza con Japón que pretendía someter en régimen colonial a China.
Cuarta Etapa. (1945-1989) El final del enfrentamiento en Centro del sistema económico global y la descolonización
La Cuarta Etapa, abarcaría el periodo 1945-1989, y daría lugar: al final del enfrentamiento entre potencias liberales en el Centro del sistema económico global; la descolonización, y el establecimiento de un nuevo sistema de áreas de influencia lideradas por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la URSS.
En esta etapa, al igual que le sucediera al imperio español a principios del siglo XIX, la crisis en las metrópolis centrales crearía un vacío de poder en las colonias que permitiría a las fuerzas de emancipación colonial su independencia y la fundación de la mayoría de las naciones actuales de Asia y África. La descolonización y la presencia de la URSS como competidor global en el establecimiento de áreas geopolíticas de influencia poscoloniales, llevaría a las potencias liberales industriales al entendimiento político y a unirse en una misma organización militar, la OTAN, poniendo así fin a cuatrocientos años de enfrentamiento militar entre las diferentes potencias Occidentales. Se volvería al  patrón oro, y se establecería el Modelo de capitalismo monopolista de Estado, en el que el Estado controlaba los sectores estratégicos de la economía nacional. El espacio soviético, regido desde Moscú se desarrollaría desconexionado de la economía global y en una Guerra Fría permanente con los países de la OTAN. El atraso de las naciones surgidas de la descolonización, y la desconexión del sistema económico global de la URSS, dejaría en manos de la potencias occidentales la organización de la economía global  basada en una nueva relación neocolonial con las antiguas colonias en la que los procesos de producción  y el comercio de estos nuevos países seguirían subordinados a las antiguas metrópolis. En este contexto, las potencias industriales occidentales emergerían del periodo de posguerra con inusitado vigor inaugurando un nuevo ciclo económico alcista que duraría hasta la crisis económica de 1973, motivada por el abandono de EEUU del anclaje del dólar al patrón oro (1971), que debido a la financiación de la creciente deuda estadounidense en gastos militares por emisión de dólares sin estar sujetos al patrón oro, produciría un incremento de los precios del petroleo y una acentuada Estanflación (estancamiento con inflación), que llevaría a una subida dramática de los tipos de interés en las deudas de los países en desarrollo donde la mayoría de sus recursos tuvieron que ser destinados al servicio de la deuda, siendo el principal beneficiario de la misma como prestamista más importante, EEUU, obteniendo recursos adicionales que le permitiría afrontar los gastos de la guerra de Vietnam (1964-1975). La crisis económica de 1973 daría paso a un nuevo modelo de gestión capitalista global, las potencias liberales occidentales iniciarían un proceso de desmantelamiento de los monopolios del Estado a través de su privatización, los bancos centrales se independenciarían del Estado pasando el sector financiero privado a convertirse en el rector de la economía global; a la vez, se iniciaría una progresiva apertura en la formación de un mercado mundial basado en el dólar como moneda de pago para las transacciones comerciales. Esta nueva formulación del capitalismo daría paso a una fase económica liberal, o neoliberalismo. Las dos potencias desconexionadas de la economía global, la URSS y China, entrarían en crisis. En 1979 China iniciaría un proceso de reforma y apertura que le ha llevado a convertirse en líder manufacturero mundial, mientras que la URSS sucumbiría a la perpetuación de su aislamiento. Las grupos económicos privados formados en la sombra bajo la URSS, se constituirían en grupos oligárquicos que propiciarían su desmantelamiento con el objetivo de lograr la inserción de sus capitales en la economía global.
Quinta Etapa. (1989-2008) El neoliberalismo económico y la formación del espacio económico global
La Quinta Etapa, comenzará en 1989 tras la desaparición de los espacios socioeconómicos desconexionados de la economía global. En esta etapa, el sistema económico mundial ha dejado de configurarse en base a áreas de influencia geoeconómicas exclusivas cerradas al comercio entre las mismas, iniciándose una progresiva apertura hacia la globalización del mercado mundial, que, con la incorporación a la OCM de China (2001) y Rusia (2012), experimentará un avance ya sin retorno. La economía mundial se conforma en un único espacio en el que la ideología revolucionaria de la desconexión promovida durante la Guerra Fría pierde vigencia y, una vez culminada la descolonización, la guerra mundial como recurso para la expansión de áreas de influencia exclusivas pierde también su  principal razón de ser. Las rivalidades entre potencias se trasladan principalmente al terreno económico. La guerra es contemplada por las potencias dominantes de la OTAN como recurso de agresión contra los países en desarrollo que pretenden alejarse de su tutela económica. La economía global se sustentará en una relación neocolonial entre el Centro occidental industrializado bajo el liderazgo de EEUU, y los países en vías de desarrollo sumidos en profundos desequilibrios socioeconómicos internos, que en el nuevo espacio global, inducirán al incremento de la migración a los países desarrollados. Con el final de los espacios económicos desconexionados, el modelo neoliberal iniciado en la década de los ochenta se extenderá al conjunto de la economía mundo. El crecimiento económico mundial, se realizará con el estímulo del consumismo del 15% de la población mundial de las sociedades desarrolladas, en una relación neocolonial, que mantendrá en el atraso a la mayoría de la humanidad que vive en los países en desarrollo. Este modelo de crecimiento económico se agotaría en la crisis financiera del 2008. La concentración del crecimiento en un número limitado de consumidores desembocaría en su apalancamiento financiero que arrastraría a la banca a una crisis global sin precedentes, que la remontará por medio de planes de rescate públicos y la concentración del sector en torno a las entidades más solventes. La crisis del 2008 cambiaría también la relación entre los países desarrollados y en desarrollo. El G7 que hasta entonces había sido el único referente en la determinación de la marcha de la economía global, cedería su protagonismo al G20, a su vez, las principales economías del espacio euroasiático Rusia, India y China, conjuntamente con la más dinámica del continente Africano, Sudáfrica, y de Sudamérica, Brasil, formarían el grupo BRICS, impulsando su coordinación y estableciendo un banco común para el desarrollo. En este progresivo cambio en la formación de la economía mundo, la nación que adquirirá un mayor protagonismo será China. Desde la década de 1980, el desarrollo económico de China se había fundamentado principalmente en la exportación de productos manufacturados sobre la base de la demanda efectiva de las potencias desarrolladas, quienes habían optado por externalizar en gran medida la fabricación de sus productos manufacturados a China con mano de obra más barata, reservándose para sí, la creación tecnológica de los productos. La globalización permitió crear una dualidad en la redistribución del trabajo, mientras que las potencias desarrolladas se especializaban en mano de obra cualificada, China se convirtió en la fábrica del mundo de mano de obra  directa poco cualificada destinada a la fabricación de los productos. La crisis financiera del 2008, debilito de manera significativa la demanda efectiva de los países desarrollados y China vio caer su producción sensiblemente. En los años posteriores a la crisis del 2008 China sorteo la misma a través de fuertes medidas de estímulo a su economía, financiadas gracias a su enorme volumen de reservas de divisas, fruto del ahorro de casi tres décadas con crecimiento económico por encima del 10% anual de su PIB. Las medidas de estímulo, estaban destinadas a sortear coyunturalmente los efectos de la recesión del mercado global en tanto los países desarrollados se recuperaban de nuevo a los estándares de la demanda efectiva anteriores a la crisis. Sin embargo, la prolongación de la crisis, situaría a China en la coyuntura de iniciar un cambio estructural del modelo económico de las tres décadas anteriores dependiente tecnológicamente de los países desarrollados. En el año 2012, el PCCh celebraría su VXIII congreso en el que se definiría el nuevo modelo de desarrollo en el que se adentra China. Uno de los desafíos a los que se enfrentaba la economía de China era la considerada por sus dirigentes como la trampa de los ingresos medios, que se produce cuando un país en desarrollo incrementa moderadamente sus salarios perdiendo competitividad los artículos producidos, e induce a los inversores a trasladar sus capitales a naciones con salarios más bajos. Esta trampa en la que se estancan los países en desarrollo, es consecuencia de la dependencia de sus economías de los mercados de consumo de los países desarrollados, y la dependencia tecnológica de sus productos. La manera de superar esa trampa es con la mejora de la productividad de los procesos de producción, de tal manera que la reducción de costes permite el aumento de los salarios sin que ello afecte a la competitividad del precio final de los productos. Sin embargo, los avances en la productividad no pueden realizarse sin una sólida preparación y competencia en ciencia y tecnología, lo cual implica una reestructuración integral por el lado de la oferta, que necesariamente supone: 1. la implementación de un sistema educativo competente en innovación tecnológica; 2. La mejora continua de los procesos de producción, y 3. el diseño y propuesta de nuevos productos competitivos en el mercado global. Desde el año 2012, China avanza por esta senda en el objetivo de pasar del modelo productivo de los últimos 30 años basado en la fabricación de productos con tecnología de otros países, al hecho en china con tecnología propia. En esta transición China ya ha dado pasos importantes: el sector terciario se ha convertido en el más importante de su actividad económica; conjuntamente con EEUU China lidera mundialmente el número de registros de nuevas patentes, y el consumo interno se ha convertido en el pilar más importante de su PIB.
Inicios de una Sexta Etapa. (2008-siglo XXI). El final del ciclo neoliberal y el inicio de la cooperación económica Sur - Sur
La crisis del 2008, aunque sus efectos todavía no son notoriamente percibidos, ha marcado un antes y un después, y a abierto una nueva etapa en la Formación de la Economía Mundo. El ciclo neoliberal iniciado tras la crisis de 1973 ha llegado a su agotamiento. El crecimiento económico del PIB mundial que en esa fase ha descansado sobre las potencias desarrolladas del G7 se ha visto eclipsado en los años posteriores a la crisis del 2008 por el crecimiento de los dos países en desarrollo más importantes India y China. En el año 2017 el conjunto de la economía mundial creció 2.785.300 millones de dólares, siendo la aportación del G7 al crecimiento del PIB mundial del 26,5%, mientras que la aportación realizada por China con 811.920 millones de dólares representó el 29,2% del total del crecimiento del PIB mundial. El crecimiento del PIB es el fundamento principal de la economía competencial, sin el cual su funcionamiento se colapsa. La economía competencial estimula la mejora continua de la productividad, pues permite a quien la obtiene ofrecer productos o servicios a un menor coste, lo que obliga a la competencia a mejorar también su productividad o en caso de no poder hacerlo a disminuir los salarios para garantizar la competitividad de sus productos, y a la inversa, quien obtiene la ventaja competitiva puede mejorar el poder adquisitivo de los productores a la vez que mantiene su competencia en el mercado. China se sitúa en productividad técnica en cuanto a la fuerza laboral necesaria para producir un millón de PIB, detrás de los países desarrollados, sin embargo, la velocidad con la que avanza en la mejora de su productividad es muy superior a la de los países desarrollados.

Evolución de la productividad de la fuerza laboral ente el año 2007 y el 2017
Fuente: CIA
Tal y como se ve en la tabla de datos, la productividad de las tres economías más importantes de los países desarrollados, EEUU, Japón y Alemania, es notoriamente superior respecto de la India y China, mientras que Rusia ocupa una posición intermedia, sin embargo, la evolución de la última década (2007-2017) muestra como en las economías desarrolladas, debido al alto grado de productividad alcanzado, las mejoras en la reducción de empleados necesarios para producir un millón de PIB son muy pequeñas. EEUU redujo en ese periodo la fuerza laboral necesaria para producir un millón de PIB de 11 a 8 empleados, Japón de 15 a 13 y Alemania se mantuvo igual, mientras que China y la india debido a una posición de notable atraso en el año 2007, la han reducido notoriamente, pasando en el caso de China de 236 empleados a 68, India de 433 a 214, mientras que Rusia lo ha hecho de 57 a 52. La singularidad del mayor incremento de la productividad en China y la India respecto a las potencias desarrolladas es que a pesar de continuar en el año 2017 con una ratio de empleados por millón de PIB muy por encima de éstas, la importante reducción del número de empleados necesarios para obtener un millón de PIB, ha permitido que los salarios de la fuerza laboral de los 236 empleados en China en el año 2007 se hayan concentrado en 68 empleados en el año 2017, y el de los 433 de la India en el 2007 en 214 en el 2017, a la vez que se mantiene constante la competitividad del año 2007. Sin embargo, esta mejora en la productividad que les permite aumentar el poder adquisitivo de su fuerza laboral y competir aventajadamente, no permite superar por si misma la trampa de los ingresos medios al establecerse la competencia en los procesos de producción de mano de obra poca cualificada, susceptibles de ser fácilmente deslocalizados. La condición indispensable para superar la trampa de los ingresos medios y pasar el umbral de país en desarrollo es avanzar en la capacitación científica y tecnológica de la sociedad para liderar las innovaciones en los productos demandados por el mercado y en la mejora técnica de los procesos de producción. Este es el objetivo cualitativo de China y hacia el que transita en los últimos años con notable éxito, al liderar las innovaciones en el mercado global a un menor coste en diferentes sectores económicos, destacando en: el sector de las comunicaciones terrestres en materia de ferrocarriles de alta velocidad y levitación magnética; el de las energías renovables, solar y eólica; el de la informática tanto en la alta computación como en el sector minorista de ordenadores y telefonía móvil, etc. La posición que está alcanzando China en la economía global va a ir produciendo transformaciones importantes e irreversibles en la economía mundial. Al impulso tecnológico de China hay que sumar su capacidad para hacer efectiva la cooperación Sur-Sur. Desde que se iniciara en los años cincuenta del siglo XX la doctrina de la colaboración Sur-Sur de los países en desarrollo, debido a su atraso tecnológico no ha contado con los recursos para superar la economía de la dependencia en la que los procesos de extracción de materias primas y producción manufacturera han estado subordinados a la demanda efectiva de los países desarrollados. Sin embargo, este modelo a partir de la crisis del 2008 ha entrado en declive debido dos factores coincidentes, por una parte, el agotamiento del modelo neoliberal de concentración del crecimiento del PIB mundial en las potencias desarrolladas y, por otra parte, debido al veloz desarrollo tecnológico de China que esta posibilitando que la colaboración Sur-Sur puede materializarse en proyectos económicos que permiten el desarrollo efectivo de los países del Sur, en los que, a diferencia del modelo neocolonial, los conocimientos tecnológicos son compartidos y los beneficios revierten principalmente en los países en desarrollo donde se realiza la inversión. El desarrollo avanza superando cuellos de botella, que lo ahogan como la falta de infraestructuras. En el modelo neocolonial, las infraestructuras solamente se desarrollan en función de los intereses del centro económico desarrollado, como es la extracción de materias primas, mientras en un modelo de desarrollo compartido la implementación de infraestructuras viales, ferroviarias, marítimas, económicas y de servicios en sanidad y educación, se orientan al desarrollo integral de la nación. En algunos países de África este cuello de botella se está superando. Los viejos ferrocarriles heredados de la época de la explotación colonial europea, están siendo sustituidos por modernas vías ferroviarias debido a la colaboración de China, como ha sido la construcción del Ferrocarril Mombasa-Nairobi en Kenia, que ha creado 46.000 empleos y contribuido con el 1,5% al crecimiento de su PIB, o la construcción de las principal red ferroviaria durante décadas en Tanzania. La superación de un cuello de botella de estas características permite situar el crecimiento económico en un nuevo nivel de desarrollo, del que escalar al siguiente. Sin embargo, este modelo rompe la ecuación de desarrollo-subdesarrollo, en la que se sustenta el modelo neocolonial, lo que está llevando a EEUU, principal potencia económica a la contención de las potencias emergentes BRICS, y la desestabilización política de los países en desarrollo que no aceptan su tutela apoyándose para ello en oligarquías apátridas que anteponen sus particulares intereses a los de la nación. En el último año China ha pasado a ser el principal blanco de la política de contención a su desarrollo por parte de EEUU con la imposición de aranceles millonarios a productos importados desde China. Esta guerra económica impuesta a China le obliga a esta nación a responder simétricamente a EEUU, imponiendo aranceles en la misma proporción, que en la actualidad alcanzan un valor recíproco de 50.000 millones de dólares. EEUU también ha recurrido a la imposición arancelaria a productos de otros países, pero que en su conjunto no alcanzan los 5.000 millones de dólares, lo que indica la prioridad dada a China por parte de EEUU en su guerra comercial. Si tras la crisis financiera del 2008, China se situó en la coyuntura de dar un gran salto adelante para proyectarse como una potencia tecnológica con el fin de superar la trampa de los ingresos medios y el modelo de producción manufacturera dependiente tecnológicamente de las potencias desarrolladas. China, ante el acoso estadounidense, deberá acelerar la colaboración Sur-Sur con proyectos económicos que contribuyan al desarrollo recíproco. En la actual coyuntura que se le abre a la economía mundial quien marcará la dirección de la misma serán las economías que más aporten al crecimiento mundial. El crecimiento del PIB es el pilar fundamental sobre el que se renueva el valor económico global, y a la postre, quien lidere el crecimiento global se convertirá en el centro de las inversiones para obtener ganancias. La progresión de los países del Sur en el peso de la economía mundial, necesariamente deberá inducir a las potencias desarrolladas a intentar beneficiarse de los nuevos mercados, ante el agotamiento de los propios, tal y como esta sucediendo con la implementación, a iniciativa de China, del proyecto de la nueva Ruta y Franja de la Seda que ha llevado a las potencias económicas de la UE a colaborar con dicha iniciativa, mientras que EEUU en la estrategia por impedir que florezca un nuevo tipo de economía fruto de la colaboración Sur-Sur se ha negado a participar. Es muy probable que en los próximos años, las dos tendencias que marcan la coyuntura actual de la economía mundo se distancien más una de otra, por una parte, EEUU liderando una política económica destructiva basada en el proteccionismo y las sanciones financieras orientada a la contención de las potencias emergentes, y por otra parte, una creciente colaboración Sur-Sur, liderada principalmente por China. La sexta cumbre del Foro de Cooperación China-África (FOCAC), forma parte de ese camino.


Julio 2018


26/07/2018

NOTICIA. El 26/07/2018 se celebró, en el marco de la 10ª Cumbre de los BRICS  en Johannesburgo, el  Foro Empresarial de los BRICS.

Comentario

Los proyectos globales sobre el porvenir de la economía mundo

En la 10ª Cumbre de los BRICS realizada del 25 al 27 de julio en el Centro de Convenciones de Sandton, en Johannesburgo (Sudáfrica) bajo el lema "Colaboración para el Crecimiento Inclusivo y la Prosperidad Compartida en la Cuarta Revolución Industrial", mil delegados de Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica constituyeron el Foro Empresarial de los BRICS. Los participantes deliberaron sobre las políticas comerciales y las implicaciones para los países miembros del BRICS del impacto de la IV Revolución Industrial en el crecimiento y en la políticas económicas a seguir.
Durante el foro, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa manifestó que tras una década desde la fundación de la asociación BRICS, la cooperación dentro del BRICS ha ganado impulso en ámbitos como finanzas, agricultura, comercio, combate a los delitos transnacionales, ciencia, tecnología, salud, educación, seguridad y diálogo académico, lo cual permite diseñar una agenda ambiciosa para hacer uso de los beneficios de la globalización y confrontar los desafíos que presenta.
El presidente de China, Xi Jinping, en un discurso bajo el enunciado "Adaptarse a la corriente de los tiempos para lograr el desarrollo común" expresó la visión que la dirigencia de China tiene sobre los cambios futuros que esperan a la economía mundial en la próxima década, en la cual, los nuevos motores del crecimiento global sustentados en la nueva revolución industrial científico - tecnológica, caracterizadas por la inteligencia artificial, los macrodatos, la información cuántica y la biotecnología, remplazaran progresivamente el lugar de los viejos, lo que producirá importantes cambios en el modelo productivo y financiero global, y en el trabajo y la vida de las personas.
Destacaría que los mercados emergentes y los países en desarrollo ya contribuyen con el 80% al crecimiento económico mundial y representan en PIB-PPA el 40% de la producción económica global. "Si crecen a las tasas actuales, estos países verán que su producción económica se acercará a la mitad del total mundial en una década". "El despegue colectivo de los mercados emergentes y de los países en desarrollo es imparable y hará que el desarrollo global sea más equilibrado, que la paz global como requisito imprescindible para el desarrollo tenga una base más firme y la multipolaridad avance como eje de las relaciones internacionales".
En contraposición, destacaría que esta nueva tendencia histórica está creando fuerzas de resistencia a los cambios, que provocan que el avance hacia la multipolaridad y hacia una mayor globalización e integración económica se produzca en medio de reveses.
"La comunidad internacional ha llegado a una nueva encrucijada y nos encontramos ante la decisión de elegir entre la cooperación y la confrontación, entre la apertura y una política de puerta cerrada y entre el beneficio mutuo y un enfoque de echar los males sobre otros".
"Nosotros, los países del BRICS, debemos mantenernos al tanto de la tendencia histórica, aprovechar las oportunidades de desarrollo, enfrentar conjuntamente los desafíos y desempeñar un papel constructivo en la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales y de una comunidad de destino de la humanidad".
-----------------------

La importancia del discurso de Xi Jinping radica en que ha sido preciso en el diagnostico de la coyuntura en la que se encuentra la economía global y en la definición del camino que los países emergentes y en desarrollo deben seguir para lograr su prosperidad. En la actualidad, EEUU y China son quienes tienen una concepción global más clara sobre cual debe ser el porvenir de la economía mundo.
-EEUU apostando por preservar su hegemonía económica y financiera mundial basada en la perpetuación del modelo neocolonial por el que los beneficios económicos revierten principalmente en el centro desarrollado y los países en desarrollo deben perpetuarse en el atraso, para no eclipsar económicamente al centro desarrollado, tal y como lo definió acertadamente en 1991 el  economista y sociólogo alemán Andre  Gunder Frank en su obra: El subdesarrollo del desarrollo.
-China impulsando un  crecimiento económico compartido con los países emergentes y en desarrollo a través de acuerdos para la creación de infraestructuras y la promoción del conocimiento en ciencia y tecnología, en el que los beneficios revierten principalmente en los países en desarrollo donde se realiza la inversión.
El desarrollo avanza superando cuellos de botella, que lo ahogan en los respectivos países en desarrollo, uno de ellos, quizás el principal, es la falta de infraestructuras. En el modelo neocolonial, las infraestructuras solamente se desarrollan en función de los intereses del centro económico desarrollado, como es la extracción de materias primas. La superación de este modelo, pasa por la implementación de infraestructuras viales, ferroviarias, marítimas, económicas y de servicios en sanidad y educación, que permitan el desarrollo integral de la nación. En algunos países de África este cuello de botella se está superando. Los viejos ferrocarriles heredados de la época de la explotación colonial europea, están siendo sustituidos por modernas vías ferroviarias debido a la colaboración de China. La superación de un cuello de botella de estas características permite situar el crecimiento económico en un nuevo nivel de desarrollo, del que escalar al siguiente. En la actual visita de Xi Jinping a Johannesburgo, el gobierno chino y Sudafricano suscribieron compromisos de inversiones en Sudáfrica por valor de 14.000 millones de dólares, orientadas a infraestructuras, economía oceánica, economía verde, ciencia y tecnología, agricultura, medio ambiente y finanzas.
El empuje de China se produce no solamente porque con la promoción del mundo en desarrollo está asegurándose mercados futuros que pueden complementar o llegar a reemplazar a los vigentes de lo países desarrollados, sino por sus crecientes avances en ciencia y tecnología, que le está permitiendo avanzar notablemente en la productividad de sus procesos de producción, y aunque la misma es todavía inferior a la de los países más industrializados, al partir de unos salarios más bajos, cada mejora en la productividad le permite incrementar el poder adquisitivo de las clases trabajadoras lo cual estimula el consumo interno, a la vez que mantiene un nivel más competitivo en la relación calidad precio de su productos manufacturados que el de sus competidores de los países desarrollados.
Esta mejora diferencial en la productividad respecto de los países desarrollados es la que está invirtiendo la ventaja en el intercambio comercial que había sido patrimonio de las potencias industriales, y los sectores industriales estadounidenses están viendo peligrar su futuro industrial, lo que ha derivado en el recurso al proteccionismo como modo de preservar los sectores claves de su industria.
Sin embargo, el proteccionismo solamente podría asegurar el liderazgo económico mundial de EEUU en las próximas décadas si el resto de naciones no prosperasen económicamente, o lo hiciesen muy por debajo de EEUU, y eso en el actual estadio de la economía mundial resulta altamente improbable, aunque EEUU proseguirá con su guerra económica destructiva, para impedir la prosperidad de los países en desarrollo que no se someten a su tutela. Para ello, el principal soporte y aliado que tiene EEUU en los países en desarrollo son las oligarquías apátridas que anteponen sus seculares privilegios a las necesidades de la población, tal y como sucede en América Latina, promoviendo y apoyando la inestabilidad cuando estas oligarquías son desplazadas del poder político. En el continente africano apoyando las tendencias tribales como forma de impedir que se constituyan Estados Nación o de erosionar los mismos, como sucedió en Libia, lo cual también es extensible a otras partes del mundo como el Medio Oriente.
En esta guerra comercial y de desestabilización política, las potencias emergentes tendrán que orientarse a buscar un desarrollo compartido como complemento o sustitución de su dependencia de las sociedades de consumo desarrolladas. China es la más capacitada para influir en la marcha de la economía mundial, no solamente por su potencia y dinamismo económico sino porque el ideario de su dirigencia responde a la materialización de un proyecto global de alcanzar una civilización global fraternal de destino compartido y prosperidad común con todas las naciones del mundo.

----------------------------------------

16/07/2018

NOTICIA. El encuentro el  16/07/2018, en Helsinki, entre Vladímir Putin y Donald Trump, se salda con una visión optimista por ambas partes

Comentario

Rusia, Estados Unidos, inicios de una nueva relación

El encuentro el  16/07/2018, en Helsinki, entre Vladímir Putin y Donald Trump, a pesar de que no se establecieron acuerdos concretos, concluyó en un ambiente positivo y con la voluntad de proseguir los mismos en el objetivo de llegar a una normalización de las relaciones.
Es evidente que la reunión en si misma ha sido una noticia positiva e importante. Como era de esperar, el encuentro formal en Helsinki entre ambos mandatarios, realizado con una agenda abierta, no estaba encaminado a llegar a acuerdos sino  como una reunión exploratoria para conocer de primera mano los puntos de vista respectivos de ambas potencias en el plano internacional y en los temas más conflictivos entre ambas naciones.
El buen tono y cordialidad en la que se ha celebrado la reunión puede abrir las puertas a una normalización de las relaciones, aunque la recuperación de la confianza será gradual y tendrá que venir avalada con hechos concretos.
La confianza entre potencias es difícil alcanzarla y fácil perderla. En el caso de Rusia y EEUU, bastó un solo día para perderla, con el golpe de Estado en Ucrania el 23/02/2014, calificado por la OTAN como "revolución", y que desencadenó una serie de acontecimientos que sumió a Ucrania en una Guerra Civil de Secesión que arruinaría la relación entre Rusia y los países de la OTAN. Ahora el intento de una normalización de las relaciones entre Rusia y EEUU parte de bases muy frágiles.
EEUU es una potencia que está acostumbrada a imponer sus puntos de vista e intereses incluso a maltratar a sus interlocutores como sucedió en la última reunión con sus socios del G7 en Canadá y en la reciente reunión con sus aliados de la OTAN en Bruselas, en las que Donald Trump no tuvo reparo en usar acusaciones y  calificativos en tono despectivo hacia sus aliados, pero EEUU sabe, que en el caso de Rusia bajo el liderazgo de Putin, solamente es posible avanzar en la normalización de las relaciones si las mismas están basadas en una educada cordialidad y en la consideración de una relación entre iguales.
La normalización de las relaciones debieran pasar por la consideración de que no va a ver nuevas sanciones por parte de EEUU, pues si las hubiera de nuevo las relaciones podrían volver a la situación previa al encuentro del Helsinki.
En el caso de las reiteradas acusaciones que se vienen realizado sistemáticamente contra Rusia sin aportar pruebas concluyentes, como han sido principalmente en los últimos años: la participación directa de Rusia en la guerra que las repúblicas del Donbass libran contra Kiev; la implicación en el derribo del vuelo MH017 en julio del año 2014; su supuesta injerencia en las elecciones presidenciales de EEUU en el año 2016, y su responsabilidad en el envenenamiento en Londres con Novichok del exespía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia, la recuperación de la confianza debiera venir de la disposición de ambas partes a verificar conjuntamente estos hechos cuestión que hasta ahora los países de la OTAN han venido negándose a pesar de los reiterados llamamientos de Rusia a participar en las comisiones de investigación correspondientes, una actitud poco constructiva por parte de la OTAN si realmente se quisiera que se sepa la verdad.
Desde el punto de vista de la seguridad y la paz entre potencias, lo más importante sería la vuelta a la senda de los tratados sobre limitaciones de armamento, y la no militarización del espacio exterior.
En varias ocasiones Vladímir Putin ha manifestado sus dudas sobre la competencia en temas internacionales de sus homólogos europeos por su dependencia y vasallaje de EEUU, y ha abogado en función de la eficacia tratarlos directamente con EEUU. Ahora la cumbre de Helsinki ha abierto esa oportunidad que no debiera ser desperdiciada.
La experiencia histórica demuestra que en política internacional la confianza tiene la fragilidad de un vaso de cristal, se puede romper en un segundo pero su restauración siempre será muy laboriosa. 

----------------------------------------

02/07/2018

NOTICIA. López Obrador se impone en las elecciones presidenciales de México

Comentario

México. Hacia una nueva época

El 01/07/2018, con un 61% de participación de los 89 millones de mexicanos convocados a las urnas México eligió a su presidente, a ocho gobernadores, al jefe de gobierno de Ciudad de México, a 500 diputados federales, 128 senadores, y otros cargos públicos, entre ellos 972 diputados locales y 1.597 alcaldes.
Andrés Manuel López Obrador conocido por sus siglas AMLO apoyado por la coalición "Juntos Haremos Historia", alcanzó la presidencia de México al obtener según un conteo rápido oficial de la Comisión Electoral  el 53% de los votos.
López Obrador, en su mítines de campaña, iniciada el 30/03/2018, y en su primer discurso tras ganar la Presidencia se ha revelado como un político con determinación para llevar adelante su programa de pacificación de la sociedad mexicana, poner freno a la corrupción y mejorar la vida de las clases populares. "Nuestra victoria no surge de repente ni brota únicamente del malestar que provocó el régimen autoritario, sino que es producto "de la siembra de ideas" y de la perseverancia. "No les voy a fallar, soy un hombre de convicciones y principios". En las relaciones internacionales se ha comprometido a mantener unas relaciones cordiales y fructíferas con todos los países del mundo. "La globalidad no debe significar guerra ni hegemonía sino fraternidad y cooperación entre los pueblos y los Estados". En el caso particular con Estados Unidos se ha mostrado dispuesto a dialogar para llegar acuerdos "Por geopolítica, vecindad, amistad, economía, comercio, migración y cultura estamos obligados a entendernos y a caminar juntos".

El triunfo de López Obrador como nuevo Presidente de México es el resultado de la expresión popular mayoritaria de iniciar una profunda transformación política, económica y social. No será una tarea fácil, como nunca lo ha sido cuando los cambios políticos pueden cuestionar los intereses fundamentales de arraigados poderes fácticos.
En los partidos tradicionales mexicanos que se han alternado en el poder, su acción política se ha atenido casi exclusivamente al parlamentarismo y han gobernado dentro del marco de los intereses de los sectores corruptos de funcionarios del Estado estrechamente unidos a las oligarquías económicas y financieras y el narcotráfico, que a su vez controlan los grandes medios de comunicación.
La voluntad de López Obrador de iniciar una era de transformaciones en México parece inquebrantable y su compromiso moral incuestionable. Sin embargo, el camino está por trazar, y las transformaciones económicas y sociales que demanda la sociedad mexicana y que han conformado el programa electoral de la coalición "Juntos Haremos Historia", inevitablemente van a cuestionar en gran medida los intereses de los grupos de poder tradicionales de México.
La lucha contra la corrupción tendrá enfrente a amplios sectores de funcionarios del aparato del Estado; la lucha contra el narcotráfico y la violencia se enfrentará a los cárteles de la droga; los cambios económicos para detraer recursos para aliviar la pobreza tendrá la oposición de quienes concentran la riqueza, y la recuperación patriótica de México no será del agrado de EEUU.
López Obrador ya ha manifestado que su metodología de gobierno se basará en el pacifismo y el diálogo con todas las fuerzas políticas y económicas implicadas, pero que ello sea así no depende solamente de sus intenciones sino también de los poderes con los que tendrá que negociar, quienes, como ya lo están haciendo en otros países de América Latina, si ven en riesgo sus intereses no dudaran en imponer la vía de la confrontación y la violencia a través de sus agentes políticos, económicos y mediáticos.
Al final, el resultado es la vieja lucha en Latinoamérica entre revolución y contrarrevolución cuando un presidente ha pretendido aplicar un programa que, por favorecer a las clases populares y enarbolar la bandera de la soberanía, se ha opuesto a los intereses de las oligarquías nacionales y a los EEUU. El derrocamiento de Salvador Allende en Chile en 1973, y el encarcelamiento de Lula da Silva en Brasil en 2018, son dos ejemplos que  muestra con métodos diferentes la capacidad reaccionaria de estos poderes.
Es probable que los sectores económicos y políticos que han visto con desconfianza la victoria electoral de la coalición "Juntos Haremos Historia", dejen un periodo de margen para comprobar el temple político de López Obrador, en el que verificarán si actúa como sus predecesores incumpliendo sus promesas electorales y plegándose a sus intereses, o por el contrario, se mantiene firme en sus compromisos políticos, en cuyo caso, los cambios en México podrían entrar en un periodo de turbulencia políticas.
El capital político más importante del Presidente López Obrador y del movimiento Juntos Haremos Historia, es no solamente su apoyo electoral sino la capacidad de movilización de amplios sectores de la sociedad. Cuando las sociedades demandan un cambio político profundo, la fuerza del mismo no solamente se expresa en las preferencias electorales sino que se caracteriza porque la ciudadanía está dispuesta a movilizarse por el mismo en las calles y en cuantos foros sea necesario.
Este capital político lo tiene actualmente el presidente López Obrador en una proporción que no lo han tenido otros presidentes  mexicanos desde la Revolución de principios del siglo XX, pero a su vez la historia posterior demuestra que quienes tuvieron este capital y lo desperdiciaron se convirtieron en presa fácil de los poderes reaccionarios.
La lucha contra la corrupción y la violencia es una lucha en principio moral, la sociedad tiene que ver a los corruptos y violentos no como héroes sino como apestados proscritos, y ello supone una movilización ciudadana continuada para cambiar los corrompidos valores de décadas en la sociedad mexicana.
Las reformas políticas y económicas también precisarán de la movilización popular si se quiere evitar que prosperen los posibles planes desestabilizadores que puedan surgir con su implementación.
México precisa de una nueva revolución popular, pacífica y democrática, que sitúe a México en una nueva época de dignificación nacional, prosperidad y paz.

Junio 2018


26/06/2018

NOTICIA. El 28-29/06/2018, tendrá lugar la reunión del Consejo Europeo en el que se abordará la política interior y exterior sobre migración
NOTICIAEl 11-12/07/2018, tendrá lugar en Bruselas la cumbre de la OTAN

Comentario

La UE y la OTAN en el problema de los refugiados de Oriente Medio y el Norte de África

Los países de la UE no han podido establecer hasta ahora un consenso entre sus líderes sobre la forma de abordar la inmigración irregular y la afluencia de refugiados a los países de la UE.
En los últimos años se han ido conformando dos corrientes de opinión en el seno de las naciones de la UE más afectadas por la presión migratoria y de refugiados principalmente desde el Oriente Medio y el Norte de África. Mientras los principales dirigentes de Alemania y Francia han venido pronunciándose por un reparto equitativo de los refugiados entre los países de la UE, otra corriente se está abriendo paso reclamando un mayor control de migrantes y refugiados en sus puntos de llegada a las fronteras de la UE.
La presión migratoria y de refugiados se concentra principalmente en los países mediterráneos de la UE, sin embargo el destino de migrantes y refugiados es principalmente Alemania y el Norte y Centro de Europa, donde la crisis económica es menor que en los países del Sur y las oportunidades de encontrar trabajo son mayores.
Alemania quiere evitar la concentración de migrantes y refugiados en su territorio estableciendo desde la Comisión Europea cuotas de distribución entre todos los países de la UE, pero las mismas no han funcionado. Los países del Este de la UE, encabezados por Polonia ya han manifestado su contrariedad por estas cuotas y se manifiestan abiertamente por contener la inmigración en los puntos de acceso a la UE.
La UE nada en un mar de contradicciones en materia de inmigración y de acogida de refugiados, pues los centros emisores principalmente Oriente Medio y el Norte de África se encuentran en una permanente desestabilización política que a su vez impide avanzar en su recuperación económica. La crisis política y económica en estas regiones crea una dualidad en la motivación de la emigración, en unos casos, se realiza por razones puramente económicas, en otros por motivos políticos y también por ambos motivos. La difícil definición de la causa por la que el migrante ha decidido abandonar su país hace también imposible la separación entre la categoría de inmigrante económico y la de refugiado político que le otorgaría según las leyes de la UE el derecho de asilo.
Las leyes de asilo de los diferentes países de la UE están pensadas para casos singulares pero quedan desbordadas cuando el número de quienes lo solicitan se cuentan por decenas de miles. La Europa progresista clama por una acogida sin límites, pero los sectores más conservadores de costumbres y tradiciones de sus respectivos países se oponen a estas demandas y están ganando progresivamente peso político en los países de la UE.
La UE se encuentra con un problema irresoluble, pues los centros emisores de emigrantes y refugiados ubicados a las puertas de la UE están instalados en una crisis de larga duración. Un caos que la propia OTAN a iniciativa de EEUU contribuyó a crear tras su intervención en Libia para derrocar el régimen de Gadafi y continúa creándolo con su implicación en la guerra de Siria para derrocar al gobierno de esa nación que ha convertido en prioridad de su ilegal intervención militar en Siria anteponiéndolo a la lucha contra lo grupos jihadistas, los cuales según los casos los utiliza como aliados contra el legítimo gobierno sirio.
Una vez más EEUU, ha contribuido a crear un problema muy lejos de sus fronteras siendo otros países, en el presente caso los de la UE, quienes padecen los efectos colaterales en forma de cientos de miles de refugiados que escapan de la guerra y la devastación que EEUU e Israel alientan en la región del Oriente Medio para impedir que las naciones con gobiernos opuestos  a su tutela prosperen política, económica y militarmente.
La acogida de refugiados en todos los casos es una medida coyuntural, pues el refugiado lo es, mientras en la nación de la que huyó no se dan las condiciones para su retorno. La solución estructural para solucionar la llegada masiva de refugiados desde las costas de Libia y de Oriente Medio pasa porque en esas regiones se alcance la estabilidad política que permita a su vez iniciar el proceso de recuperación económica, para que los refugiados que abandonaron sus países por la guerra puedan retornar a sus hogares.
En la actualidad, en el caso de Siria, la creación de las condiciones para el retorno de los refugiados a su país, pasa por la victoria definitiva del ejército sirio sobre los grupos jihadistas, para establecer la paz e iniciar el proceso de recuperación económica como está sucediendo ya con la liberación por parte del ejército sirio de amplias zonas de estos grupos armados, sin embargo, la OTAN liderada por EEUU, como parte de su política en esa región de desestabilización de las naciones opuestas a su tutela y a la de Israel, persiste en perpetuar la guerra en Siria con el apoyo a los diferentes grupos jihadistas que combaten al gobierno sirio.
Como en el relato de Homero en "La Odisea", en el que Penélope tejía de día un sudario y lo destejía por la noche, en el caso de la UE, la OTAN se encargará de destejer lo que el Consejo Europeo pueda tejer.
A la UE sin capacidad para desarrollar una política exterior independiente de la dictada por EEUU para Oriente Medio solo le queda continuar con medidas coyunturales que, debido al creciente malestar que la afluencia de refugiados está originando en sus respectivas sociedades, pueden terminar en tratar de contenerla en campos de reclusión en los puntos de llegada, para su posterior expulsión.

----------------------------------

12/06/2018

NOTICIA. El 09/06/2018, finalizó en Quebec (Canadá) la cumbre del G7
NOTICIA. El 10/06/2018 finalizó en Qingdao (China) la Cumbre de la OCS

Comentario

La OCS y el G7

Los días 8 y 9 de junio, los líderes del Grupo de las Siete economías más industrializadas (G7), mantuvieron su 44º reunión en Quebec (Canadá). El G7, nació para coordinar las políticas macroeconómicas globales, pero tras la crisis financiera del 2008, esta función ha venido recayendo principalmente en el G20. La presente cumbre del G7, ha sido, tal vez en su larga historia, la primera que se ha celebrado en medio de notorias discrepancias, debido a la decisión de EEUU de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio procedentes de Canadá, México y la Unión Europea, y su negativa a la implementación del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Al término de la cumbre, los siete Estados emitieron un comunicado conjunto que resumía las diferencias de Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, de un lado, y Estados Unidos, del otro. Con posterioridad el presidente Donald Trump, resentido por unas declaraciones que consideró  inapropiadas del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, sobre las políticas proteccionistas de EEUU, anunció su retirada del comunicado suscrito.
Con un día de diferencia, ha tenido  lugar el 9 y 10 de junio, en Qingdao (China) la XVIII Cumbre  de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) que fue establecida el 15 de junio de 2001 en Shanghái por Rusia, China, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, a la que en el año 2017 se incorporaron la India y Pakistán constituyendo la presente cumbre la primera en la que estas naciones participan de pleno derecho. La OCS, nació con el objetivo de coordinar las políticas en el espacio asiático de lucha contra el terrorismo, sin embargo, con el paso del tiempo, la OCS, ha avanzado en la coordinación en defensa y políticas económicas, principalmente en el proyecto euroasiático surgido a iniciativa de China de la Nueva Ruta de la Seda que aspira a unir el desarrollo económico de Oriente y Occidente. La cumbre ha finalizado con un amplio consenso de los principios que deben inspirar  a la organización basados en el denominado espíritu de Shanghái de respeto mutuo y colaboración, que han alcanzado un nuevo nivel al establecer una guía práctica para estimular el desarrollo económico compartido del conjunto de naciones que en la actualidad forman la OCS, a las que se sumarán las naciones que tienen el estatus de Estados observadores: Afganistán, Bielorrusia, Irán y Mongolia, y las que están en calidad de socios en el diálogo: Armenia, Sri Lanka, Nepal, Camboya, Turquía y Azerbaiyán.

Tanto el G7 como la OCS son organizaciones con dos visiones del mundo diferentes. El G7 representa a las economías desarrolladas más importantes que desde la Segunda Guerra Mundial han regido los destinos de la economía mundial, mientras que la OCS, al igual que los países BRICS, son organizaciones emergentes que agrupan a los principales países en desarrollo. La crisis financiera global del 2008, abrió para ambas organizaciones una nueva etapa en la economía mundial.
En los países desarrollados puso fin al modelo neoliberal de crecimiento económico global por elevación del consumo concentrado en las sociedades desarrolladas debido al apalancamiento financiero de prestamistas y consumidores, y en los países en desarrollo abrió la coyuntura en la que su prosperidad ya no podía depender del modelo consumista de los países desarrollados, lo que les llevaría a los principales países en desarrollo a tener que afrontar el desafío de construir sus economías en base a la promoción de la innovación científico técnica y la construcción de sociedades propias de consumo, un camino en el que China se está adentrando de forma exitosa.
Los países industrializados, incapaces de iniciar un nuevo ciclo consumista en la magnitud que les hubiese permitido un crecimiento económico del que detraer los recursos fiscales para afrontar sus gastos estatales y a las empresas aumentar la producción, ha derivado en una situación de progresivo endeudamiento de los Estados y de concentración empresarial y financiera en la que las empresas menos solventes son absorbidas por las más fuertes.
Mientras no exista crecimiento económico por encima de las mejoras de la productividad que la economía competencial impone (producir los mismos productos en cantidad y calidad con menos mano de obra), que se puede situar en un crecimiento del PIB anual por encima del 3%, no se produce aumento de las horas de producción, y por lo tanto, la creación de empleo solamente puede venir de una distribución de las horas de trabajo que se realiza con una creciente precarización de las condiciones laborales.
Esta situación ha derivado en los países industrializados en un enfrentamiento entre la clase financiera y la clase industrial, que ha tenido su máxima expresión en EEUU con la llegada al gobierno del partido republicano presidido por Donald Trump. La clase financiera de los países desarrollados ha ido perdiendo su raigambre nacional. La existencia de los paraísos fiscales, les ha permitido evadir sus responsabilidades fiscales y han hecho de la economía especulativa, en la que han incluido las deudas soberanas de los estados, la base de su negocio. Pero ello, no crea riqueza sino que apalanca a los Estados en sus deudas y les impide desarrollar políticas económicas industriales, a la vez que la riqueza monetaria se concentra globalmente en pocas manos y se ubica en los paraísos fiscales y la banca en la sombra.
Dentro de estas contradicciones EEUU ha apostado por una política que le permita reactivar el sector industrial en su propio territorio. La política de deslocalización que tan buenos réditos le otorgó a la clase empresarial estadounidense antes de la crisis del 2008, ahora se ha vuelto en su contra como un boomerang, y la política proteccionista de imponer aranceles al acero y al aluminio y, tal vez, en un futuro próximo a la importación de automóviles, tiene como finalidad tratar de revitalizar la producción nacional estadounidense y aumentar el poder de la clase empresarial industrial con un marcado sesgo patriótico, frente a la globalista clase financiera representada en EEUU por el partido demócrata y los principales medios de comunicación. En definitiva, la administración estadounidense, al no existir crecimiento económico suficiente para todos, pretende acaparar el mismo a costa de sus socios del G7.
Pero ni EEUU, ni el G7 están ya solos en el mundo para determinar la marcha de la economía global. El hecho de que concentren la mayor parte del PIB mundial, y que EEUU domine el sistema monetario mundial, ya no puede evitar que las potencias en desarrollo puedan marcar su propio camino de crecimiento económico; en ese sentido, la proyección de la OCS en el espacio euroasiático ya no depende de la marcha de las economías desarrolladas sino principalmente de: la modernización de las economías de las naciones más importantes que forman la OCS; del comercio entre las mismas; la conectividad en infraestructuras; el paso hacia sociedades de consumo, y la planificación y coordinación de iniciativas económicas en el espacio euroasiático.
Aunque las economías del G7 siguen liderando las ratios de productividad técnica y la innovación científico técnica, los principales países de la OCS, principalmente China, acortan diferencias en ambos campos, y debido a que parten de unos salarios más bajos cada avance en la productividad y la innovación les convierte en competidores aventajados en el mercado global.
Agotado pues, el modelo de crecimiento económico global por elevación del consumo de las sociedades desarrolladas, el desarrollo de los países en desarrollo es la apuesta del futuro del crecimiento de la economía mundial, y en ello deberán concentrarse las principales potencias económicas emergentes. En la medida que las naciones en desarrollo avancen, sus economías dependerán menos de las economías de los países desarrollados, y el modelo neocolonial vigente desde hace medio siglo regido por el G7 se irá eclipsando, sin que el poder militar que concentran tampoco pueda impedirlo.
La comparación en materia económica, demográfica y militar del G7 y de la OCS, ofrece una perspectiva de los cambios que se avecinan en el espacio euroasiático y con ello en la economía mundial.

Fuente: The World Fact-book Central Intelligence Agency. USA. Elaboración propia
Nota: El billón corresponde al sistema europeo (un millón de millones), denominado en el sistema estadounidense como trillón.

La tabla se ha estructurado para presentar una comparativa económica del G7 y la OCS, y de ambas organizaciones con el conjunto económico mundial.
Considerando el valor económico medido por el PIB nominal, el G7 en el año 2017 concentraba 36,6 billones de dólares por 16,4 billones la OCS. Con relación al conjunto mundial, el G7 agrupaba el 45,9% del valor económico global y la OCS el 20,6%; sin embargo, considerando el valor económico por el poder adquisitivo interno de compra de cada nación (PIB - PPA), el G7 y la OCS tienen una participación casi equivalente en la economía mundial con un porcentaje del 30,6% y 30,2% respectivamente.
El PIB nominal refleja el valor económico de cada nación en dólares estadounidenses en el mercado internacional, por ser esta divisa la utilizada preferentemente para las transacciones internacionales, mientras que el PIB - PPA refleja el valor económico en el mercado interno de cada nación respecto del dólar, por ello EEUU es la única nación que la relación entre el PIB nominal y el PIB-PPA es igual a 1, mientra que en el resto de naciones esta relación es diferente. En los países del G7 la relación entre ambos modos contables es de 1 a 1,1 mientras que en el conjunto de la OCS es de 1 a 2,3; siendo en las tres economías más importantes de esta organización: China 1 a 1,9; Rusia 1 a 2,7 y la India 1 a 3,9.
Debido a esta diferencia, la renta per cápita por ser un valor utilizado para medir el poder adquisitivo medio de la población de una nación es más indicado calcularla en PIB-PPA per cápita. En el ámbito del G7, la renta media en PIB-PPA es de 50.671 dólares estadounidenses y en el de la OCS de 12.496-$, siendo Rusia quien detenta un mayor poder adquisitivo per cápita con 28.169 $ de PIB-PPA.
Estas diferencias adquisitivas pueden inducir a pensar que las economías del G7 debieran tener un mayor dinamismo económico, pero no es así, y ello se refleja en el porcentaje de crecimiento de las diferentes economías. El crecimiento económico del conjunto del G7 se situó en el año 2017 en el 2%, mientras el de la OCS fue del 6,3%, que en cifras absolutas supusieron una aportación al PIB mundial por parte de los países del G7 de 738.000 millones de dólares, y de 1.026.190 millones por parte de los países de la OCS.
El conjunto de la economía mundial creció ese año 2.785.300 millones de dólares, por lo que la aportación al crecimiento del PIB mundial del G7 fue el 26,5%, mientras que la aportación de los países de la OCS fue el 36,8%, siendo la aportación más importante la realizada por China con 811.920 millones de dólares que representó el 29,2% del total del crecimiento del PIB mundial.
Estas diferencias en el crecimiento de la economía mundial es una tendencia que en todas las proyecciones económicas realizadas tanto por el FMI como por el Banco Mundial reflejan que se va a mantener constante en el tiempo, lo cual implica que en los próximos años se irá produciendo un cambio gradual en la conformación de la economía mundial.
El alto poder adquisitivo de los países del G7 ya no va a ser quien concentre casi exclusivamente el crecimiento económico mundial como lo ha venido siendo desde el siglo XIX, primero con el modelo colonial y desde la segunda Guerra Mundial con el modelo neocolonial, sino que los países emergentes y particularmente el espacio euroasiático irán ganando un marcado protagonismo.
El modelo de crecimiento económico de los países desarrollados está limitado porque como ya mostró la crisis financiera del 2008, no es posible reeditar un ciclo consumista basado en un 20% de la población el cual precisaría generalizar la segunda vivienda a la mayor parte de la población y reducir los ciclos de renovación de automóviles y de otros bienes de consumo a periodos de tiempo más cortos. A ello se viene a sumar la concentración de la riqueza y su ocultación y evasión en paraísos fiscales y la banca en la sombra amparada en una desregulación financiera internacional, que impide a los Estados actuar fiscalmente contra sus poseedores para propiciar una redistribución de la misma con el fin  de estimular la demanda efectiva de las clases medias.
De manera diferente, el crecimiento de los países de la OCS no se fundamenta en la adquisición de bienes de consumo prescindibles en una situación de crisis como la segunda vivienda o la renovación compulsiva de artículos de consumo, sino que el crecimiento económico se sustenta en necesidades perentorias como el acceso a la primera vivienda, la dotación de infraestructuras y la construcción del Estado de Bienestar sobre una población de 3.070 millones que representa el 41,5% de la población mundial, frente a los 763 millones de los países del G7 que solamente agrupan el 10,3%.
Los cambios en la economía mundial generan en los países del G7 sinergias encontradas en el seno de las fuerzas fácticas políticas, financieras y militares, lo que crea confusión en las políticas a seguir. Mientras que unos apuestan claramente por participar en los cambios económicos que se están produciendo en el espacio euroasiático apoyando como es el caso de los países de la UE, la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, EEUU y Japón, le han dado la espalda a la misma.
EEUU, es la nación que por no tener nada que ganar con los cambios en la economía mundial, con más firmeza se resiste a los mismos. La magnitud de su economía, su control del sistema monetario internacional y su poderosa fuerza militar, le permiten, como lo está haciendo la nueva administración republicana, maniobrar para intentar evitar que los cambios económicos se produzcan, pero ello ya no es posible, la economía global tiene una regla básica de la cual no es posible sustraerse, y es la ley de que para que funcione tiene que ser rentable, y para mantener la tasa de ganancia necesita de un crecimiento constante, como mínimo por encima de las mejoras competenciales en productividad que año tras año se introducen en la economía mundial.
La fuerza militar de poco sirve para combatir esta ley económica. En la primera mitad del siglo XX, las potencias económicas como Alemania y Japón lo hicieron implementado el proteccionismo económico e intentando crear áreas geo-económicas exclusivas a través de la expansión fuera de sus fronteras, que devinieron en las dos Guerras Mundiales, pero los tiempos han cambiado, y si entonces la guerra no acabó con el modelo económico competencial mundial, ahora la misma, en una economía global se ha convertido en un anacronismo que la descarta como forma de cambiar la marcha de la economía mundial.

Fuente: The World Fact-book Central Intelligence Agency. USA. Elaboración propia.

El enorme gasto militar que EEUU dedica todos los años a mantener su despliegue militar global que representa el 36% del gasto militar mundial, también se está convirtiendo en un anacronismo sustentado en la falsa ilusión de perpetuar un imperio que se resiste a adaptarse a los nuevos tiempos e integrarse en un modelo económico global basado en una relación entre naciones de ganar ganar, en lugar de que unas pierdan para que otras ganen.

Mayo 2018


29/05/2018

NOTICIA. Continúan los preparativos para la cumbre entre Corea del Norte y Estados Unidos prevista para el 12 de junio en Singapur.

Comentario

Península de Corea. Desnuclearización y reunificación

A pesar de la incertidumbre de los últimos días sobre la cancelación de la cumbre entre Corea del Norte y EEUU prevista para el 12 de junio en Singapur, los preparativos para su celebración continúan ininterrumpidamente.
El 27/05/2018, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmaría que un equipo oficial de Estados Unidos llegó a Corea del Norte para conversar sobre los preparativos de la cumbre entre él y el máximo líder de la RPDC, Kim Jong Un.
El 27/05/2018, el diario oficial Rodong Sinmun de Corea del Norte publicaría un artículo afirmando que el desmantelamiento de su central de ensayos nucleares de Punggye Ri, ha sido una muestra de su voluntad de trabajar por un mundo sin armas nucleares.
El 28/05/2018, la Casa Blanca Informaría que  el presidente, Donald Trump, había acodado con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, reunirse antes de la cumbre prevista entre Estados Unidos y Corea del Norte.
El 29/05/2018, la agencia de noticias surcoreana Yonhap, informaría que el alto funcionario de la RPDC, Kim Yong Chol, ha partido rumbo a Estados Unidos para llevar a cabo conversaciones a nivel de trabajo.
Todas estas alentadoras noticias hacen prever que la esperada cumbre entre EEUU y Corea del Norte acabe celebrándose, y la intensa agenda que está llevando su preparación anuncia también que la misma sea la culminación de los acuerdos llegados de antemano entre ambas naciones.
----------
Si bien, todavía no ha trascendido ningún resultado de las conversaciones preparatorias, lo que parece evidente que tras la cumbre, una nueva etapa se abrirá para la península de Corea.
La desnuclearización de toda la península de Corea, es decir, el desarme nuclear de Corea del Norte y la exclusión en Corea del Sur de armas atómicas por parte de EEUU, se presenta como el eje de la cumbre. En la parte estadounidense estaría únicamente el interés de una desnuclearización unilateral de Corea del Norte, a cambio de la promesa de levantar las sanciones económicas internacionales que ahora padece esta nación, pero ese es un escenario ya descartado por Corea del Norte. Tanto para Corea del Norte y con toda probabilidad para Corea del Sur la desnuclearización forma parte de un proceso más amplio, orientado a la reunificación de ambas coreas.
Este es un objetivo que ha estado y está presente, generación tras generación en los líderes políticos de ambas Coreas. La Guerra Fría hizo imposible que se pudieran dar pasos en esa dirección, pero finalizada la misma las condiciones para llevar a cabo un proceso de reunificación se tornaron más favorables.
EEUU, con gran presencia militar en Corea del Sur, ha estado en contra de un proceso de reunificación que podría cuestionar la misma, y Corea del Norte nunca iniciaría un proceso de reunificación que podría suponer una capitulación ante EEUU. El ejemplo de la reunificación de las dos Alemanias, Oriental y Occidental tras la Guerra Fría, que permitió una Alemania reunificada bajo la tutela militar estadounidense, sería el modelo que EEUU ha estado persiguiendo para la península de Corea desde el final de la Guerra Fría.
Guiado por ese objetivo, en los últimos años ha venido aumentando su presión militar y económica sobre Corea del Norte, lo cual incrementó la tensión entre ambas coreas, una tensión por otra parte buscada por EEUU, pues con ello EEUU ha justificado el aumento de su potencial militar en Corea del Sur, y bajo ese pretexto en los meses pasados ha desplegado un escudo antimisiles en Corea del Sur que ha desatado la protestas de China y Rusia por entender que el mismo estaba dirigido contra estas dos naciones.
Para Corea del Norte, su programa de armamento nuclear con capacidad misilística de alcanzar EEUU se ha constituido en el seguro disuasorio de que EEUU no atacará su territorio. La efectividad del mismo puede ser cuestionada, pero otra cosa es ponerlo a prueba, y EEUU no va a ser tan insensato como para correr ese riesgo. Hasta ahora, la disuasión en el terreno militar la basaba Corea del Norte en su potencial militar contra su vecino de Corea del Sur, pero ahora este factor ha quedado relegado a un segundo plano ante el armamento nuclear.
Las guerras que EEUU ha estado implicado desde el comienzo del siglo XX se han caracterizado porque han estado a miles de kilómetros de su Territorio, y por la incapacidad de las naciones confrontadas para alcanzar el mismo. Corea del Norte al dotarse de armamento nuclear pretende cambiar esa ecuación, su capacidad disuasoria ya no se basa en la amenaza a los aliados regionales de EEUU, sino en la amenaza directa a su territorio.
La posesión de armas nucleares por parte de Corea del Norte es inaceptable para la sociedad mundial porque representa un atentado al Tratado de no proliferación de armamento nuclear, y por el hecho de que en una de las zonas del mundo con mayor riesgo de que se desate una guerra estén los contendientes en posesión de armas nucleares, es un peligro para la región y para toda la humanidad.
Sin embargo, es un hecho objetivo que no puede ser ignorado. Las medidas de presión para que el gobierno de Corea del Norte abandone su programa de armamento nuclear han sido infructuosas. Hasta ahora, ninguna nación que alcanzado el poder militar nuclear fuera del Tratado de no proliferación nuclear, como han sido la India, Pakistán e Israel, han renunciado al mismo.
En este nuevo escenario, el desarme nuclear de toda la península de Corea, tanto de Corea del Norte como por la parte estadounidense de Corea del Sur donde alberga bombarderos con capacidad nuclear, solamente puede venir de los avances en el diálogo y la negociación de ambas coreas con el objetivo de la reunificación en una sola nación, pues en una Corea reunificada carecería de sentido la posesión de armas nucleares.
Las pretensiones de EEUU de que este proceso político comenzara por la desnuclearización de la península coreana son irrealizables, pues le traiciona su propia experiencia de incumplimientos de promesas y tratados suscritos con sus adversarios cuando ha considerado que ya no le servían a sus objetivos de someter a sus enemigos. Desde el final de la Guerra Fría las vulneraciones más notorias han sido: el incumplimiento de las promesas de EEUU a Rusia en los años noventa de no incorporar a la OTAN a los antiguos países del Pacto de Varsovia; el incumplimiento de respetar en Libia el régimen de Gadafi a cambio de su renuncia a la posesión de armas nucleares, y recientemente su salida del acuerdo con Irán.
La desnuclearización de la península de Corea se presenta pues como el final de un proceso político de entendimiento y reconciliación entre ambas Coreas en el que EEUU debe apartarse a un lado para que ambas naciones sean protagonistas de su propio destino.
Es difícil imaginar como sería la fundación de una sola nación en la península de Corea y como podrían convivir en una sola nación dos sistemas políticos tan diferentes como el de Corea del Norte y del Sur, pero todo es posible. Una nación dos sistemas, podría ser un comienzo para una sola Corea y, posteriormente, el curso de la historia trazaría el camino de como sería la nueva nación sin que ninguna potencia mundial la tutele.

--------------------------

15/05/2018

NOTICIA. El 15/05/2018, Estados Unidos, al igual que lo hiciera el 31/03/2018, bloqueó un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) que pedía una investigación sobre los enfrentamientos ocurridos en Gaza en los días precedentes con el fin de establecer responsabilidades internacionales por el uso desproporcionado de la fuerza de Israel en la que han muerto decenas de palestinos.

ARTÍCULO SELECCIONADO:

------------------------

09/05/2018

NOTICIA. El 08/05/2018, el presidente de EEUU Donald Trump, anunció el abandono de Estados Unidos del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA).

Comentario

La paciencia estratégica

El 16/01/2016, tras la publicación del informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), confirmando que Irán había cumplido con sus obligaciones definidas en el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA), alcanzado entre este país y el Grupo 5+1 (Reino Unido, China, Francia, Rusia, EEUU y Alemania) en julio de 2015, la ONU dio por concluidas las sanciones que pesaban sobre Irán.
También en esas fechas, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, confirmó que en cumplimiento del (JCPOA), EEUU había levantando las sanciones impuestas al Banco Central y la compañía petrolera estatal de este país. A su vez, la alta representante de Política Exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, en una rueda de prensa conjunta con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, en Viena, confirmaría que la UE también había levantado todas las sanciones económicas y financieras impuestas a Irán. 28 Meses después, el presidente de EEUU Donald Trump, anunció el abandono unilateral de Estados Unidos de este acuerdo.

La naturaleza de EEUU de no respetar ni cumplir los acuerdos internacionales no es nueva. En los últimos años ha venido incumpliendo sistemáticamente la resolución 2254 aprobada por unanimidad en el Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU) el 18/12/2015, que insta a mantener la unidad territorial de Siria, y ahora le ha tocado el turno al incumplimiento de la resolución 2231, aprobada también por unanimidad en el CSNU el 20/07/2015, que puso fin a las sanciones anti-iraníes impuestas a través de la resolución 1929 aprobada por el CSNU el 9 de junio de 2010.
EEUU, entiende que su estatus de superpotencia mundial le permite actuar contra la legalidad internacional que el mismo suscribe por la impunidad en la que quedan sus incumplimientos.
En derecho y justicia universal, las sanciones debieran recaer sobre quien incumple un acuerdo, pero paradójicamente, EEUU por su capacidad de sancionar a otros países, es incumplidor y sancionador, mientras que Irán que es, según la (OIEA), quien cumple estrictamente con el JCPOA, es quien recibe las sanciones. Con esta acción, EEUU vuelve a imponer la ley de la selva en las relaciones internacionales, por encima de los valores del respeto a la ley y los valores de justicia universal.
El precedente que sienta a nivel internacional su retirada unilateral del JCPOA, es que ningún acuerdo puede ser suscrito con EEUU si los mismos no establecen sanciones para quien lo incumpla. Con esa medida el incumplidor tendría que enfrentarse a la dura realidad de tener que afrontar sanciones en su contra por la comunidad internacional, lo cual sería un factor disuasorio. Una enseñanza que todas las naciones que negocian acuerdos con EEUU, debieran tener en cuenta por la naturaleza poco fiable de esta nación.
La política de la actual administración estadounidense de EEUU primero, se está desvelando como una política que prioriza el unilateralismo en las relaciones políticas y económicas internacionales. Con ello, las instituciones como la OMC, en el ámbito comercial, y la ONU en el de política internacional, de facto pierden su efectividad. Esta política de exclusividad, EEUU no solamente la aplica a sus adversarios internacionales como puede ser China en el ámbito comercial, y Rusia e Irán en el político, sino  también a sus más próximos aliados del G7, a quienes les viene imponiendo sistemáticamente una política de hechos consumados, sin que sus opiniones cuenten en las decisiones que les afectan directamente como son las políticas comerciales entre la UE y EEUU, y ahora el abandono por parte de EEUU del JCPOA.
La falta de respuestas contundentes en el ámbito internacional a esta política unilateral, y las débiles protestas de los países de la UE, alientan a EEUU a seguir en esa línea, lo que impulsa a los países fuera de la tutela estadounidense a un estrechamiento en sus relaciones principalmente a China, Rusia e Irán, y a los países aliados de EEUU les aboca a una mayor subordinación, o a una imposible rebelión ante su mentor debido a la pusilanimidad de los dirigentes de los principales países de la UE. La UE está demostrando tener un fuerte horror al vacío de ser independiente en las relaciones internacionales. En su debilidad, el fantasma de que un alejamiento de EEUU pueda llevar a un mayor protagonismo de Rusia y China en la política internacional, les mantiene unidos a ultranza a EEUU.
Sin embargo, todas la ostentaciones de poderío de EEUU, no son sino actos desesperados por intentar reafirmar su autoridad internacional con golpes de efecto, sin que los mismos tengan el efecto esperado de doblegar a sus adversarios. Las sanciones a Rusia están reafirmándole como nación, las sanciones a Irán se vuelven en un clamor de injusticia que reafirma el eje de resistencia frente a la prepotencia israelita en la región. La incipiente guerra comercial iniciada contra China, se presenta como un boomerang que puede golpear a la propia economía estadounidense. Las piedras que está levantando EEUU contra sus adversarios son demasiado grandes y pueden terminar cayéndole a los pies.
Otro mundo sin la hegemonía y la ley de la selva internacional estadounidense es posible, y la creciente fortaleza en el ámbito político y económico de las naciones que abogan por unas relaciones internacionales justas basadas en el respeto entre naciones y a las leyes internacionales, principalmente por parte de Rusia y China, terminarán eclipsando el unilateralismo estadounidense. Hasta ahora el avance de esta corriente es lenta pero también inexorable. Solo queda trabajar pacientemente en esa dirección.
La paciencia y perseverancia estratégica es más importante que los fuegos de artificio de las provocaciones estadounidenses.


------------------------------------

01/05/2018

NOTICIA. El 05/05/2018, se cumple el 200 aniversario del natalicio de Karl Marx

Comentario

El legado transformador del marxismo en el siglo XXI

El 200 aniversario del natalicio de Karl Marx es recordado por los partidos comunistas del mundo, numerosos intelectuales y también por sus detractores.
En la actualidad, Marx, sigue sin dejar indiferente a unos y otros, a pesar de que su figura y pensamiento como referente y guía de los movimientos políticos de la izquierda política ha ido perdiendo importancia con relación a la que tuvo en la primera mitad del siglo XX.
F. Engels, en un discurso pronunciado en el cementerio de Highgate en Londres el 17 de marzo de 1883 ante la tumba de la Karl Marx, resaltaría sus dos principales aportaciones al campo de las ciencias sociales: (1) Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana, (2) y la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él.
Pero ante todo, afirmaría Engels, Marx era un revolucionario que aspiraba a acabar con la explotación de los oprimidos, y por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Finalizando su discurso sobre Marx con la siguiente frase: Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal. Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra.

(1). Sobre el desarrollo de la historia humana, Marx, a través de numerosos análisis de las diferentes sociedades conocidas hasta entonces, definiría que el movimiento histórico tiene como base las condiciones materiales de existencia del ser humano y los modos de producción existentes, de donde emergen el resto de actividades como el arte, la ciencia y la política; siendo las principales fuerzas motrices de las transformaciones sociales, las clases marginadas del poder político que aspiran a mejorar su estatus social, y los avances científico-técnicos que transforman los modos de producción.
(2). Con relación a la investigación de Marx sobre el Capitalismo como modo de producción dominante y emergente desde finales del siglo XVIII, Marx revelaría que el trabajo socialmente útil es la fuente del valor económico, del que el capitalista obtiene una plusvalía que le permite aumentar su capital.
-------
Desde la proclamación del Manifiesto Comunista, del que este año se han cumplido los 170 años de su primera edición, las transformaciones históricas han diferido de como la pensó el movimiento comunista europeo en sus inicios, que creía en una revolución proletaria en las naciones más industrializadas de Occidente desde donde se extendería la misma a todos los pueblos del mundo, colonizados en su mayoría en el siglo XIX por los gobiernos de estas naciones.
Tras el triunfo del ejército rojo bolchevique en la guerra civil rusa (1918-1923), la cuestión que se planteaba a los revolucionarios rusos era la consolidación de Rusia como Estado Revolucionario (basada en la teoría de Lenin del socialismo en un solo país), o en la extensión de la revolución a todo el continente europeo, principalmente a Alemania, (Basada en la teoría de Trosky de la revolución mundial). En la teoría, el éxito de una hipotética revolución en Alemania después de la Primera Guerra Mundial unida a la revolución rusa hubiera supuesto un cambio revolucionario en el Centro del Sistema Económico Mundial, desde el que expandir la revolución mundial, pero la historia se escribió de otro modo.
Las transformaciones políticas más importantes desde el siglo XIX hasta la actualidad, no han venido del Centro del Sistema Económico Mundial conformado por las naciones occidentales, sino de la periferia del mismo. La descolonización ha sido la mayor transformación política que ha experimentado la humanidad en la Era Contemporánea, la cual ha dado lugar al actual mosaico global de casi 200 naciones, frente a unas pocas que existían como tales al principio del siglo XIX. El sujeto transformador principal de este cambio han sido los movimientos descolonizadores levantados en armas contra sus opresores coloniales, los cuales han estado compuestos por obreros, campesinos y las clases burguesas patrióticas.
Este cambio en la práctica del sujeto revolucionario transformador, de ser el proletariado de los países industrializados, a ubicarse en la periferia del sistema económico mundial con una baja tasa de industrialización formado por la alianza de obreros y campesinos, sería reformulada desde el marxismo por Mao Zedong.
Tras la victoria de la revolución en China en 1949, con un porcentaje de población rural en torno al 90%, y el auge de los procesos de descolonización, Mao Zedong elaboraría la Teoría de los Tres Mundos, el Primero formado por la naciones liberales industrializadas, el Segundo por los países de la URSS, y el Tercero por los países liberados o en lucha contra el yugo colonial donde se ubicaba el 80% de la humanidad, siendo este último el que objetivamente precisaba un proceso transformador y por lo tanto debía liderarlo. Tras la desaparición de la URSS a finales del siglo XX, la Teoría de los Tres Mundos dejó de tener vigencia, sin embargo, la contradicción principal a escala global sigue situándose entre el atraso y el desarrollo.
La ventaja de las naciones desarrolladas en ciencia y tecnología, que Marx definiría como una de las principales fuerzas de los cambios históricos, permitiría a los antiguos imperios coloniales liderar los procesos de producción mundiales convirtiendo a las naciones en desarrollo en dependientes de los mismos. Esta ventaja económica en el último medio siglo ha dado lugar a un modelo neocolonial en los intercambios comerciales que ha permitido concentrar el 70% de la riqueza global en un 30% de la población mundial de los países desarrollados.
Este modelo económico ha contribuido ha cambiar las condiciones materiales de vida de las clases trabajadoras en los países desarrollados al beneficiarse de productos elaborados con mano de obra barata en los países en desarrollo y, con ello, en la propia concepción de Marx, las ideas dominantes que emanan de esas nuevas condiciones materiales de vida también han cambiado.
La mejora del estatus económico de las sociedades occidentales ha permitido que la ideología del excepcionalismo occidental para regir los destinos de la humanidad, tras la que se esconde la ideología neocolonial, halla arraigado profundamente en las sociedades de los países desarrollados tanto en las corrientes políticas de derechas como de la izquierda, el supuesto derecho a la injerencia en los asuntos de los países en desarrollo, se antepone a los valores de respeto entre naciones y el reconocimiento de que las transformaciones internas de cada nación deben ser fruto de su propia experiencia sin intromisiones foráneas, lo cual es una condición básica para asegurar la paz entre naciones.
Con el colonialismo, la supremacía occidental se presentaba a su ciudadanía como el derecho de Occidente para llevar la civilización a los pueblos "salvajes y atrasados"; en la actualidad, tras los procesos de descolonización, las ideas con las que las élites dominantes justifican las intromisiones en otras naciones se basan en una supuesta legitimidad de Occidente para llevar la "democracia y los derechos humanos" a los países en desarrollo, que en la práctica no es sino la justificación para la exportación de la guerra o la desestabilización política, social y económica a las naciones que no se someten a su tutela.
Bajo el modelo neocolonial, las mayorías sociales en los países desarrollados se han convertido en reaccionarias a los cambios en los países en desarrollo que puedan cuestionar su estatus económico y, por lo tanto, no constituyen la fuerza motriz de los cambios revolucionarios en favor de un mundo de desarrollo global compartido, sino que participan en mayor o menor medida del modelo neocolonial que las élites dominantes perpetúan.
En el último medio siglo, la que fue importante tradición marxista en Occidente ha quedado recluida a pequeños partidos comunistas o a grupos de intelectuales. En el espacio de la antigua URSS, los partidos de inspiración marxista que gobernaron durante setenta años han desaparecido de la escena política, siendo sustituidos por partidos con una fuerte componente tradicional y patriótica. En este periodo, el marxismo ha tenido un mayor impacto como doctrina teórica en los países en desarrollo, de Asia, África y Latinoamérica en el que se inspiraron diversos movimientos de liberación y revolucionarios, pero tras la desaparición de la URSS, el marxismo ha ido perdiendo vigor.
Sin embargo, a pesar de que el marxismo haya perdido fuerza como guía para la acción política transformadora, sigue constituyendo desde el punto de vista científico-social una de las mejores herramientas para la compresión de los cambios históricos, y del mismo se deduce que los miles de millones de personas que conforman las clases trabajadoras en los países en desarrollo por ocupar el último eslabón en la escala productiva mundial conforman el principal sujeto transformador.
No obstante, el sujeto revolucionario se conforma no solamente por su situación de explotación, sino cuando se dota de una teoría política transformadora, que en la interpretación marxista hegeliana sería cuando las clases oprimidas dejan de ser clases en sí para convertirse en clases para sí. Esta teoría política puede estar inspirada en el marxismo o en otras corrientes de pensamiento, pero todas son útiles cuando sirven al objetivo emancipador.
El mundo solo puede caminar en dos direcciones: o en la perpetuación del Estatus Quo neocolonial regido por unas pocas naciones desarrolladas bajo el liderazgo de EEUU, o por el contrario, en la superación de ese modelo que permita a los países en desarrollo avanzar en ciencia, tecnología, infraestructuras, salud, alimentación y educación. El primer camino es el ya conocido del último medio siglo, el segundo está por transitar.
El partido comunista de China, ha reformulado el marxismo en la nueva etapa que se adentra la humanidad. La sociedad fraternal mundial que desde sus orígenes persigue el comunismo no es otra que la que resulte del esfuerzo de todas las naciones y pueblos  basado en un destino compartido por lograr el bienestar de todo el género humano en armonía con el medio ambiente. No importa el modelo de democracia que rige en un país o en otro, tampoco importan las ideologías en las que se sustentan los partidos políticos que las gobiernan, lo importante es que se avance desde el respeto entre naciones hacia ese objetivo común que ambiciona la mayoría de la humanidad.
Tras siglos de oscurantismo, el marxismo abrió a la humanidad las puertas de que las sociedades son transformables y perfectibles y ese rayo de esperanza ya no se podrá oscurecer.