Junio 2021

 01/06/2021

NOTICIA. China se prepara para celebrar el centenario de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh) (23 de julio 1921-2021)

Comentario

El centenario del Partido Comunista de China (PCCh) (23 de julio 1921-2021)

 

1. La fundación del (PCCh 1921)

2. La lucha de liberación nacional

3. La República Popular de China (RPCh) 1949

4. La cuestión de la  modernización de China. 1959

5. La lucha de clases en el seno de la revolución. 1966-1976

6. Diferencias entre el PCUS y el PCCh. 1959

7. El proceso de Reforma y Apertura. 1979

8. China en una nueva era. 2012

9. La democracia socialista china

10. El XIX congreso del PCCh y la revitalización de sus valores fundacionales. 2017

11. La política internacional del PCCh

12. La Fraternidad Universal y el Comunismo

13. Cambios en la Economía Mundo y en la teoría marxista

19. El PCCh y el comunismo en las relaciones internacionales

 -----------------------------

1. La fundación del (PCCh)

El 23 de julio de 1921, se inauguró el I Congreso Nacional del Partido Comunista de China en la Avenida Wangzhi Nº 106 (hoy Avenida Xingye Nº 76), situada en la Concesión Francesa de Shanghai de aquel entonces. Al congreso asistieron 12 delegados que representaban a 53 militantes de 7 lugares, y dos observadores delegados de la III Internacional Comunista. El Congreso acordó el nombre del partido: Partido Comunista de China (PCCh); el programa máximo que preveía derrocar a la burguesía, y su  adhesión a la III Internacional. Con posterioridad, los sucesivos congresos del PCCh, fueron ajustando sus prioridades a tenor de las circunstancias históricas.

2. La lucha de liberación nacional

El II congreso, celebrado en julio de 1922 en Shanghai con la asistencia de 12 delegados, que representaban a 195 militantes, después de un análisis del momento histórico de China definió un  programa de revolución democrática antiimperialista y antifeudal en China, dejando para otras etapas históricas la realización del socialismo.

En la noche del 7 de julio de 1937, las fuerzas invasoras japonesas atacaron al 29º cuerpo de ejército de las fuerzas armadas chinas, acantonado cerca de Lugoqiao, puente situado al suroeste de Beijing. La inmediata reacción de esta unidad militar, que opuso una firme y decidida resistencia, marcó el inicio de la guerra de resistencia contra Japón y por la liberación nacional en la que a pesar de las diferencias se opondrían el PCCh y el Kuomintang.

Con la capitulación del Japón en 1945, la débil alianza entre el PCCh y el Kuomintang se rompió. El Kuomintang lanzó fuertes ataques contra la zonas liberadas por el PCCh. El VII congreso del PCCh tuvo lugar en Yan´an entre abril y junio de 1945, en él estuvieron presentes 547 delegados representando a 1.210.000 miembros del Partido. En ese congreso se consolidó el liderazgo de Mao Zedong. En 1947 en medio de la guerra el Alto Mando del Ejército Popular de Liberación hizo público un manifiesto planteando la consigna de liberar a toda China. El 1 octubre de 1949, Mao Zedong proclamaría la fundación de la República Popular China, con la frase: China se ha puesto en Pie.

3. La República Popular de China (RPCh)

En la primera década de la nueva república, se expropió la tierra a los terratenientes y se repartió entre la población rural que constituía el 90% de toda la población de China. En 1959, el problema de la manera en la que se debía abordar la industrialización de China, desencadenaría una fuerte controversia interna dentro del PCCh y de los gobernantes chinos con los de la URSS.

Por una parte, estaba la línea de quienes apostaban por una planificación industrial centralizada para la que veían necesario el apoyo de la URSS y la colaboración con la vieja administración milenaria de China. Por otra parte, estaba la corriente liderada por Mao Zedong que veían con recelo la dependencia de la URSS, y no confiaban en la vieja burocracia imperial enquistada en el aparato del Estado.

4. La cuestión de la  modernización de China

En 1959 la corriente de Mao Zedong lanzó su programa del Gran Salto Adelante, poniendo a las comunas populares como centro de la iniciativa para la industrialización, con ello se relegaba a los funcionarios centrales de esa tarea. La URSS radicalmente opuesta a esta iniciativa retiró sus asesores de China.

El fracaso de está estrategia fortaleció a la corriente del PCCh pro-URSS y partidaria de planificar la industrialización de forma centralizada. Sin embargo, en 1966 la corriente de Mao Zedong reunió las suficientes fuerzas y promovería un gran movimiento de masas en la que se denominaría como Revolución Cultural (1966-1976).

5. La lucha de clases en el seno de la revolución

Para la corriente liderada por Mao Zedong el avance de quienes pretendían dejar en mano de burócratas no revolucionarios la industrialización de China y bajo la tutela de la URSS, suponía la restauración del capitalismo y la subordinación a la URSS.

El objetivo de la corriente de Mao Zedong de una depuración de la burocracia del Estado que permitiera a China abordar más adelante la industrialización con una administración renovada, revolucionaria y patriótica se puso en primer lugar.

En ese periodo, en el pensamiento de Mao Zedong la lucha de clases dentro de la revolución pasó a ser la contradicción principal en el seno del pueblo, que se concretaba en afirmaciones como: "Atacar a la burguesía en su cuartel central" o,  ¿de qué sirve avanzar en la industrialización si ello conlleva la restauración del capitalismo? Y en lo referente a su rechazo de la industrialización bajo la tutela de la URSS, con frases como: China no ha expulsado al león por la puerta (refiriéndose a Japón) para dejar entrar a al tigre por la ventana (refiriéndose a la URSS).

6. Diferencias entre el PCUS y el PCCh

Las profundas diferencias con la URSS tuvieron su mayor enconamiento en los enfrentamientos armados en los años sesenta en la frontera del río Amur (1969). A principios de los años setenta, en plena Guerra Fría, estas profundas diferencias entre la URSS y China llevarían a EEUU y China a una aproximación que permitió a China pasar a ocupar el lugar que le correspondía en la ONU (1971) y que EEUU aceptase el principio de una sola China, por el que Taiwán dejaba de estar representada en las instituciones internacionales como nación.

En el plano ideológico para los revolucionarios Chinos, el PCUS tras su XX congreso (1956) que puso a Nikita Jrushchov al frente del partido y del Estado, había entrado en política exterior en una deriva neoimperialista de pretender tutelar a otras naciones, que le llevaría a China oponerse a la invasión soviética de Afganistán en 1978. En el plano interno acusó a los dirigentes de la URSS de una burocratización del PCUS que inevitablemente llevaría a las élites bien situadas en el aparato del Estado a reinstaurar el capitalismo y a su propia desaparición como partido, cuestión que, como si se tratara de una premonición, así sucedió entre 1989 y 1991.

Con la Muerte de Mao Zedong en 1976, la Revolución Cultural finalizó. Tras un breve periodo de transición, en 1979 Deng Xiaoping ocuparía la jefatura del PCCh. En el XII Congreso celebrado en 1982, se ratificaría el liderazgo de Deng Xiaoping, se realizaría una evaluación del periodo de la Revolución Cultural, en el que se consideraría como un periodo basado en decisiones erróneas del PCCh gobernado por camarillas como la banda de los cuatro, aunque la figura de Mao Zedong salió invicta por su grandes aportaciones a la causa de la fundación de la RPCh y la revolución, siendo considerado como el padre de la fundación de la República Popular de China. También se decidió redactar la constitución actualmente vigente de la RPCh.

7. El proceso de Reforma y Apertura

Para la nueva dirigencia liderada por Deng Xiaoping, la contradicción principal en el seno de la sociedad China se situaba entre el atraso y el desarrollo de las fuerzas productivas, cuestión que llevaría a la implementación de las denominadas Cuatro Modernizaciones en: la agricultura, industria, defensa nacional y ciencia y tecnología, que ya habían sido formuladas por Zhou Enlai en 1963, pero que con Deng Xiaoping, bajo el principio de Reforma y Apertura de manera continuada comenzaron a cobrar un creciente vigor.

La sociedad China sin luchas intestinas se concentró en su desarrollo, sin embargo, hay que pensar que sin los profundos cambios que la Revolución Cultural introdujo en la administración milenaria del Estado Chino y la renovación en la estructura de funcionarios, el estado revolucionario chino no hubiera sido el mismo, y Deng Xiaoping, que también sufrió en ese periodo la relegación de sus cargos en el PCCh, tal vez no hubiera podido disponer de los cuadros revolucionarios adecuados para llevar adelante las reformas.

Las relaciones con EEUU, le permitió a China dejar de lado la política seguida por la URSS de persistir en las desconexión de la economía global, pasando a integrarse en el sistema económico mundial que le permitió a partir de 1979 entrar en un periodo en las relaciones internas e internacionales de Reforma y Apertura permanente, y convertirse en la fábrica mundial de los productos manufacturados de las naciones desarrolladas que concentraban el grueso de la demanda efectiva mundial.

Las grandes multinacionales encontraron en China una mano de obra barata y disciplinada, que la convertía en el lugar perfecto para la deslocalización industrial de los productos manufacturados en sus propias naciones. Las potencias desarrolladas se beneficiaron de la mano de obra china, pero los dirigentes chinos sabían que a largo plazo ello les otorgaría una ventaja en la medida que irían mejorando los procesos producción. Con el tiempo, la mejora en la productividad le ha permitido mejorar los salarios sin alterar la competitividad de sus productos en el mercado internacional; su capacidad de ahorro le ha permitido convertirse en el país con las mayores reservas de divisas del mundo, y su perseverancia le ha llevado a mantener un crecimiento económico sostenido durante tres décadas del 10% hasta la crisis financiera mundial del año 2009, sacando de la pobreza extrema en tres décadas a más de 800 millones de personas.

Sin embargo, hasta la crisis del año 2009 China dependía de la demanda efectiva de los países desarrollados para los que principalmente producía, pero esa crisis puso a China en una encrucijada de un nuevo tiempo, en el que debía poner en el centro de su política económica el desarrollo de sus propias capacidades tecnológicas y la promoción del consumo interno como motor principal de la demanda efectiva y el crecimiento económico.

8. China en una nueva era

El XVIII congreso  del PCCh, celebrado en noviembre del 2012, abriría las puertas a la implementación del nuevo modelo económico. Los nuevos gobernantes emprenderían una profunda transformación de las fuerzas productivas nacionales, fomentando el carácter innovador de su población que liberaría el enorme potencial creativo de la sociedad china en ciencia y tecnología; se iniciaría una apertura hacia los espacios económicos de los países en desarrollo tanto en África como en América Latina; en Asia se implementaría la iniciativa de la Nueva Ruta y Franja de la Seda, y la asociación de los BRICS cobraría un nuevo impulso al convertirse en una asociación no solo política sino económica.

Desde que China en el año 2012 comenzara su nuevo rumbo, con Xi Jiping como su timonel, la economía China se ha ido  situando globalmente como la más dinámica, en medio de una persistente atonía económica de los países desarrollados, acentuada en el último año por la pandemia de la Covid-19, que China la está sorteando con escasa incidencia entre su población.

Las sinergias en innovación de una población de más de 800 millones de trabajadores está convirtiendo a China en una potencia tecnológica. La mejora continua de su productividad técnica le está permitiendo mantener una posición competitiva ventajosa en el mercado global y la vez incrementar el poder adquisitivo de su población. En este nuevo escenario, China ha sacado de la pobreza extrema desde el 2012 a los cien millones de personas que todavía estaban en el umbral de pobreza extrema, lo que le ha permitido cumplir en el 2021 con el objetivo centenario de fundación del PCCh, de alcanzar la meta de convertirse en una sociedad modestamente acomodada.

9. La democracia socialista china

China está dirigida y gobernada por el PCCh, que cuenta con un gran apoyo popular, reflejado en las encuestas realizadas por diferentes medios occidentales. El Pew Research Center de Washington estimaba en 2013 que un 85% de los chinos aprobaba la gestión de su gobierno, mientras que en EEUU solo lo hacía el 35%. En enero de 2018, Edelman Trust Barometer, un índice estadounidense que mide el nivel de confianza de los ciudadanos en su gobierno, ofrecía las cifras de un 84% para China y un 33% para EEUU. En mayo de 2020, en plena pandemia de Covid-19, China Data Laboratory de la Universidad de California señalaba que un 88% de los chinos prefería su sistema político a cualquier otro.

La democracia china se fundamenta en las asambleas populares de barrio, distrito etc., tal y como establece su Constitución, en las que se eligen libremente a sus representantes para formar otras asambleas de carácter superior, dentro del sistema de partidos del Frente Unido, liderado indiscutiblemente por el PCCh que cuenta con más de noventa millones de militantes.

10. El XIX congreso del PCCh y la revitalización de sus valores fundacionales.

El XIX congreso del PCCh celebrado en octubre del 2017, perfiló el cumplimiento de los dos objetivos centenarios, el inicialmente cumplido en 1921 de situar a China en una sociedad modestamente acomodada, e iniciar el periodo histórico para el cumplimiento del segundo centenario coincidente con los cien años de la fundación del RPCh, que constará según lo acordado en el Congreso de dos etapas. En la primera etapa, que se extenderá del 2020 al 2035, materializaremos fundamentalmente la modernización socialista mediante una brega de 15 años y sobre la base de la culminación de la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada. Para entonces, nuestro país habrá conseguido incrementar en gran medida su poderío económico, científico y tecnológico, y ocupará un lugar en las primeras filas de los países innovadores. En la segunda etapa, que se prolongará desde el 2035 hasta mediados de siglo, dedicaremos 15 años más de brega a transformar nuestro país, sobre la base de la materialización fundamental de su modernización, en un poderoso país socialista moderno, próspero, democrático, civilizado, armonioso y hermoso (Xi Jinping).

El congreso renovó a Xi Jinping al frente del partido y con posterioridad, Xi Jinping fue considerado por el PCCh como núcleo rector por su acertada dirección en la nueva era de China. Un reconocimiento que en la historia del PCCh solamente existía un precedente, cuando en enero de 1935 durante la Larga Marcha en la Reunión de Zunyi se le reconoció a Mao Zedong como núcleo director al frente del PCCh.

El PCCh en su historia, con aciertos y errores ha ido adaptando sus prioridades políticas en función del cambio de los tiempos, tomando la práctica como único criterio de verdad en el resultado de sus políticas, pero su objetivos fundacionales de revitalización de la nación china y la construcción del socialismo son las que han marcado invariablemente la acción política.

11. La política internacional

El PCCh como todos los partidos comunistas han tenido y tienen un compromiso internacionalista que en su historia se ha ido concretando en diferentes políticas según el tiempo histórico. En el periodo descolonizador con su apoyo a los movimientos de liberación colonial; de ese compromiso surgió la política de la colaboración Sur-Sur que le ha llevado a establecer durante décadas estrechos vínculos con numerosos países en Asia, África y América Latina, basados en los cinco principios de la Coexistencia Pacífica*  como eje principal de su política internacional.

Durante cinco siglos Occidente ha dominado el mundo, primero bajo el modelo colonial, hasta después de la Segunda Guerra Mundial, y posteriormente con el modelo neocolonial de mantener a los países en desarrollo anclados al subdesarrollo de ser exclusivamente suministradores de materias primas.

Los países desarrollados acostumbrados a ser globalmente líderes en solitario en innovación y productividad, perciben con inquietud la emergencia de China, aunque existen diferencias. Los países de la UE, a la vez que compiten con China, están inclinándose a participar de los beneficios del auge de China; en cambio, EEUU, dominador global de las relaciones económicas y financieras mundiales, se orienta hacia la contención de China, pero en un mundo económicamente globalizado los efectos de sus políticas destructivas como la imposición de barreras comerciales y el acoso a empresas chinas pioneras en innovación como Huawei, son limitados, y no van a impedir el desarrollo de China.

12. La Fraternidad Universal y el Comunismo

La fraternidad universal es un ideal que la humanidad ha venido persiguiendo desde los inicios del cristianismo y posteriormente también con el Islam, las dos religiones monoteístas más importantes en el mundo. La institucionalización de estas religiones, introdujeron la intolerancia de unas con otras y llevaron a enfrentamientos fraticidas.

La experiencia histórica ha demostrado que el camino hacia la conquista de la fraternidad universal desde su predicación solo es una utopía, pues los propios creyentes pueden ser perversos y malvados. El fracaso de las religiones en la consecución de la fraternidad universal, llevaría desde el siglo XVII a un debate filosófico sobre el carácter de la naturaleza humana.

Hobbes (1588-1679) describía en Leviatan (1651) que “el hombre es un lobo para el hombre” pero los pensadores de la Ilustración (siglo XVIII) que habían proclamado la Felicidad Social Terrenal como uno de sus fundamentos ideológicos no podían aceptar la tesis de que el hombre era intrínsecamente malvado. La Felicidad Social como objetivo de la nación se incluyó en la Declaración de Independencia de EEUU (1776) y en la constitución francesa de 1793. Para los ilustrados, el hombre como especie era perfectible y la Tierra podía dejar de ser inevitablemente un valle de lágrimas y convertirse en un lugar donde alcanzar la Felicidad Social y la Fraternidad.

Esta cuestión llevaría a Rousseau (1712-1788), en oposición a Hobbes, a establecer en su obra  el Buen salvaje (1755) que el ser humano es bueno por naturaleza y era la sociedad la que lo había pervertido. Numerosos antropólogos intentaron desvelar si en las sociedades del Comunismo primitivo existía la bondad o la maldad como fundamento de la condición humana. El antropólogo Malinoski (1884-1942) en sus estudios en la década de 1920 de la comunidades indígenas de las islas Trobiand afirmó que no existía la maldad.

En el siglo XIX, estas diferencias de criterio establecerían un profundo debate entre la corriente filosófica idealista liderada por Hegel (1770-1831) y la materialista encabezada por Feuerbach (1804-1872) y Marx (1818-1883). Este último basado en la experiencia histórica, consideró que la fraternidad universal abordada desde un punto de vista idealista basada en la supuesta emergencia y perfección del espíritu proclamada por Hegel, era una utopía.

Marx, desde una interpretación materialista y científica de los cambios históricos, dedujo que el hombre puede ser tan perverso y cruel como lo pensaba Hobbes y a su vez podía ser tan bondadoso y compasivo como lo llegaría a concebir Rousseau, porque “el hombre era para el hombre, lo que son las "relaciones económicas” entre los seres humanos, y hasta entonces, las relaciones económicas que habían prevalecido milenariamente habían estado regidas por la ley de la selva del más fuerte sobre el débil, debido a la división entre clases sociales superiores e inferiores de siervos y esclavos, basadas en el poder del dinero y la codicia. Y eran estas relaciones económicas las que habían alienado al ser humano en la superestructura de las ideas, y enajenado su capacidad para ser bondadoso, haciendo perversos a los ricos, envidiosos a los pobres y crueles a la mayoría del género humano. 

Marx consideró que mientras persistieran estas relaciones económicas basadas en la ley del más fuerte, no puede haber fraternidad entre los seres humanos, para ello era necesario cambiarlas, y puesto que el hombre estaba capacitado para cambiar el orden social, era una meta a la que el género humano podía aspirar, pero este cambio solo era posible si se producía a escala mundial por la interrelación global de las relaciones económicas. De tal manera que  la conquista de la Fraternidad Universal tenía que ser mundial o no lo sería.

En ese camino habría muchas etapas intermedias, que correspondería a la intelectualidad comprometida con ese objetivo y basada en la practica de aciertos y fracasos como único criterio de verdad histórica, desvelarlas y trazarlas.

Es esta interpretación, la más acabada nunca realizada desde el punto de vista de la ciencia social, sobre la que descansa la factibilidad de que el género humano pueda conquistar la Fraternidad Universal que dio nombre al Comunismo, y da nombre a los partidos comunistas como meta final de su ideología, que en la actualidad, en el caso del PCCh, se resume en la propuesta realizada al conjunto de la humanidad, de avanzar desde la diversidad de las ideologías, naciones y sistemas políticos hacia una Comunidad Universal de Destino Compartido.

13. Cambios en la Economía Mundo y en la teoría marxista

Desde el punto de vista marxista, ha existido una cierta confusión entre socialismo y comunismo, debido a las transformaciones experimentadas de la Economía Mundo desde la primera mitad del siglo XIX.

Engels (1820-1895) en los Principios del Comunismo (1847)  afirma que debido a las interconexiones económicas globales "la revolución comunista no será una revolución puramente nacional", sino mundial y tendría su origen en los países industrializados de la época, es decir, en Inglaterra, América (EEUU), Francia y Alemania, y desde los mismos se extendería al resto del mundo.

De manera diferente, Lenin (1870-1924) en "La consigna de los Estados Unidos de Europa" (1915), afirma  que el cambio global experimentado por los imperios europeos de renuncia al libre mercado mundial, como sucedía en 1847, y haber evolucionado a un modelo de desarrollo económico proteccionista por áreas geoeconómicas de influencia exclusiva, era la causa de la disputa entre ellos para aumentar su influencia respectiva, y había sido el origen de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), y en ese contexto era posible la revolución socialista en un solo país, que se desconexionaría de los diferentes imperios europeos. Una realidad geopolítica que en la primera mitad del siglo XX propició la revolución soviética de 1917, y derivó en dos cruentas guerras mundiales.

Sin embargo, ni Engels ni Lenin, vivieron la fase de la Economía Mundo de la descolonización que cobró fuerza al término de la Segunda Guerra Mundial y que ha configurado el mosaico de naciones del Tercer Mundo que concentran a la inmensa mayoría de la población y los desheredados de la Tierra.

Tras la desaparición de los imperios coloniales europeos, surgió un nuevo modelo de relaciones económicas entre el Centro del sistema económico mundial liderado por EEUU, y la Periferia de los países en desarrollo: El neocolonialismo, que se fundamenta en que los países en desarrollo deben ser exclusivamente suministradores de materias primas y mano de obra barata, mientras que los países desarrollados se mantienen como detentadores de la tecnología y la finanzas que les permite perpetuar un intercambio desigual del valor de las mercancías y, con ello, acaparar la acumulación de capital global.

Este modelo se sustenta en una alianza de los países desarrollados con diferentes oligarquías de los países en desarrollo que son conjuntamente con los países desarrollados los beneficiarios del modelo neocolonial.

Por otra parte, al término de la Segunda Mundial, en los países desarrollados, se alcanzó un consenso entre los partidos socialdemócratas y las burguesías nacionales para la instauración del Estado de Bienestar, y aunque desde el punto de vista burgués esa concesión se realizó como freno al auge de los partidos comunistas, para la clase trabajadora supuso una mejora sustancial de sus condiciones materiales de existencia que ha llevado a conformar sociedades altamente consumistas que concentran la mayor parte de la demanda efectiva global, y son beneficiarias indirectas del modelo neocolonial mundial.

En el propio concepto marxista, las condiciones materiales de existencia son en última instancia las que determinan la conciencia de los seres humanos y las clases sociales, y los cambios efectuados en la clase obrera de los países desarrollados la relegaron como sujeto transformador global, y los partidos comunistas europeos que habían representado en la primera mitad del siglo XX a las clases trabajadoras entraron en un proceso de declive o extinción.

De la mano de estos cambios, la intelectualidad occidental de izquierdas que había deslumbrado durante un siglo (1845-1945) en la convicción de ser el Centro de la revolución mundial, comenzó a integrarse en el estatus del nuevo modelo necolonial, alimentando en su vanidad desde poderosas corporaciones mediáticas un discurso ideológico neocolonial de supremacía política occidental para regir los destinos del mundo.

Un discurso que en el fondo es la continuidad del discurso colonial de la exportación de la civilización occidental a los pueblos atrasados del mundo, pero adaptado a los nuevos tiempos, y que en su conjunto conforma con otro rostro la ideología de la dominación mundial desde el centro del sistema económico mundial (G-7), siendo utilizada por las oligarquías financieras de los países desarrollados para justificar sus intromisiones en las naciones en desarrollo, tutelarlas política y económicamente y castigarlas mediante sanciones económicas o intervenciones militares cuando no se someten a su tutela.

Quien si vivió desde el marxismo de muy primera mano la fuerza de la desconolización y las transformaciones socioeconómicas en el Primer Mundo de los países desarrollados fueron los comunistas Chinos con Mao Zedong y Deng Xiaoping como líderes. En esta nueva realidad global, desde el marxismo, surgió una nueva interpretación de los cambios históricos: el sujeto principal transformador mundial, ya no estaba en el Centro del sistema económico mundial, ni en el modelo de la URSS de desconexión de la economía mundial, sino en los desheredados del Tercer Mundo y en la relación entre las naciones sustentada en los Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica*.

Sin embargo, ninguna de las interpretaciones marxistas según los diferentes momentos históricos, han dejado de considerar que si bien el socialismo es factible por naciones (entendido como la propiedad de los principales medios de producción por el Estado puestos al servicio del pueblo), el comunismo o Fraternidad Universal, tendrá que ser Mundial, o no lo será, pues las relaciones entre todos los seres humanos se realizan a escala global.

14. El PCCh y el comunismo en las relaciones internacionales en el siglo XXI

En el siglo XXI, una vez:

1. Concluida la etapa de formación de las naciones.

2. Con la desaparición de la URSS que representaba el modelo de desconexión del sistema económico mundial.

3. La incorporación de China a la OMC en el año 2001.

La globalización económica se ha impuesto de manera definitiva, y las relaciones de producción globales son una realidad que condicionan como nunca las relaciones entre las naciones y entre todos los seres humanos.

En este nuevo escenario existen dos propuestas globales en el tipo de relaciones entre las naciones, por una parte la corriente más poderosa es la liderada por EEUU, los países desarrollados y las oligarquías de países en desarrollo tuteladas por EEUU, apegados a la ideología de la dominación mundial. Esta corriente fundamentada en la tradición occidental del darwinismo social, o ley del más fuerte:

1. Impiden el establecimiento de la confianza entre naciones.

2. Fortalecen las ideologías xenófobas y racistas,

3. Obligan a las naciones a armarse militarmente unas contra otras.

La otra corriente está liderada por China bajo la dirección del PCCh. El Comunismo que da nombre al partido, es un ideal fundacional que aspira a la Fraternidad Universal entre todos los seres humanos, y en la actualidad tiene su concreción en la propuesta del PCCh de alcanzar una comunidad mundial de destino compartido entre todas las naciones basada en los cinco principios de la Coexistencia Pacífica*.

En la medida que esta corriente gana peso en las relaciones internacionales:

1. Se avanza en el hermanamiento entre las naciones.

2. Aumenta la confianza que contribuye a crear condiciones para el desarme y la consolidación de la Paz mundial.

3. Aumenta el papel de la ONU como encuentro fraternal de las naciones para resolver los graves problemas a los que se enfrenta la humanidad, como el cambio climático, la pandemia de la Covid-19, y la desaparición de las armas nucleares.

En definitiva, la relegación del discurso de supremacía política occidental para regir los destinos del mundo y el avance de  las relaciones fundamentadas en los cinco principios de la Coexistencia Pacífica*, es lo que pueden permitir en la actualidad avanzar hacia el objetivo de la fraternidad universal entre las naciones y los seres humanos.

-----------

*La Coexistencia Pacífica se resume en cinco puntos: 1. el respeto a la soberanía e integridad territorial de cada país; 2. la no agresión; 3. la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados; 4. la igualdad en las relaciones, y 5. el beneficio mutuo.

Logotipo del centenarios del Partido Comunista de China (PCCh)


Marzo 2021

 20/03/2021

NOTICIA. El 19/03/2021, delegaciones de alto nivel de China y de la administración demócrata de EEUU tuvieron su primer encuentro  en Anchorage (Alaska, EEUU).

Comentario

Las relaciones internacionales de EEUU entre la arrogancia la mentira y la ficción

La parte china llegó a Anchorage, Alaska, para participar en el diálogo estratégico de alto nivel entre China y Estados Unidos a invitación de la parte estadounidense, y con la disposición de entablar conversaciones en virtud de los procedimientos y arreglos acordados por ambos lados con antelación.

Sin embargo, en sus observaciones de apertura, que realizó en primer lugar la parte estadounidense ésta rebasó el tiempo acordado y lanzó, de modo provocador, una feroz critica sobre cuestiones internas de China como la política de China en Hong Kong y Xinjian.

La parte china protestó expresando su decepción por la forma de tratar a los invitados, y la descarada intromisión en los asuntos que son competencia exclusiva del gobierno Chino.

Esta actitud arrogante de EEUU, ya había tenido un precedente el 17/03/2021 en una entrevista del periodista Stephanopoulos de la cadena ABC-News al presidente de EEUU Joe Biden, éste en respuesta a una de las preguntas afirmó que para él, el presidente de Rusia Vladimir Putin era un asesino.

La respuesta de Rusia no se hizo esperar, llamó a su embajador en EEUU a Moscú para tratar sobre las relaciones a seguir con EEUU. Por su parte, el presidente ruso manifestó que en su opinión la respuesta de Joe Biden fue una proyección de su propia personalidad hacia él, respuesta que en el refrán castellano se conoce como "piensa el ladrón que todos son de su condición", y propuso a Joe Biden, a una reunión en línea para continuar sus discusiones sobre las relaciones bilaterales.

----------

Sería ingenuo e incongruente pensar que ambas provocaciones estadounidenses no responden a una estrategia común de confrontación con Rusia y China, y la forma en la que se han realizado de presentar mediáticamente a ambas potencias como entes malvados revela el enfoque destinado a homogeneizar a su ciudadanía en el derecho de EEUU a injerir en los asuntos de otras naciones.

El discurso de EEUU sobre su autoarrogada supremacía para dictar a los demás lo que deben hacer se sustenta en la ignorancia de una parte de su población en los derechos de las naciones basados en la carta fundacional de la ONU, y en el carácter ideológico claramente supremacista de otra parte de su población.

Sobre ese sustrato, los poderes fácticos estadounidenses han elaborado un discurso de ser el paladín de los derechos humanos, cuando EEUU es la única potencia mundial que desde después de la Segunda Guerra Mundial tiene en su haber millones de victimas fruto de sus guerras de agresión fuera de sus fronteras, que le convierte en el campeón mundial de violación de los derechos humanos a escala planetaria. Sin embargo, para la ciudadanía occidental ese es un dato irrelevante en la violación de los derechos humanos, lo que denota el grado de irracionalidad ideológica alcanzado.

EEUU es también el campeón mundial en la injerencia en los asuntos de otras naciones, autoarrogandose el derecho a escala mundial para determinar que gobiernos son o no democráticos y aplicar políticas hostiles en consecuencia. Sin embargo, no tiene reparo en inventar falsas historias de injerencia de otras naciones en su territorio para acusarlas de violar su soberanía.

La mentira ha pasado a formar parte del discurso estadounidense para justificar sus intromisiones y atrocidades fuera de sus fronteras. La mentira de las armas de destrucción masiva que supuestamente existían en Irak a principios de este siglo, no es un caso aislado, sino que es un recurso sistemático para denostar a sus adversarios, como ha sido recientemente contra Rusia el caso Navalny y la acusación de injerencia en las elecciones de EEUU, y en el caso de China,  con la acusación de la existencia de campos de trabajo forzado en Xinjian o la vulneración de la autonomía de Hong Kong.

En este escenario de ficción la pose mediática para aparecer ante su ciudadanía como portador de valores nobles, es otro recurso fundamental de su estrategia de dominación global, para ello cuenta con el mayor aparato de propaganda mundial formado por las corporaciones mediáticas occidentales, coordinadas todas en las cuestiones de política internacional en el marco de la OTAN, las cuales, cuando se trata de denostar a las naciones que no se someten al dictado estadounidense, ante una consigna dada por EEUU son capaces en un solo día de hacer coincidir los titulares de los miles de medios de comunicación occidentales

La perversión que nace de la ideología de la dominación imperial de los poderes fácticos estadounidenses ha convertido a EEUU en una nación imposible para la convivencia internacional. Sin embargo, ante la emergencia internacional de otras potencias principalmente de Rusia y China, la capacidad de agresión política económica y militar estadounidense se desvanece, y su autoarrogado excepcionalismo se ha convertido en una desagradable y vacua retórica, avalada solamente por las naciones satélites de EEUU en la OTAN.

EEUU es ya incapaz de emprender acciones prácticas contra Rusia o China en la magnitud necesaria para erosionar a esas dos potencias, en las que sus gobernantes e instituciones cuentan con un gran respaldo popular. En el caso de Rusia, en el año 2014, EEUU lo intento con el apoyo al golpe de Estado en Ucrania pero que en contra de sus previsiones derivó en una guerra civil de secesión, en la que las repúblicas del Dombas se negaron a reconocer la autoridad política de Kiev, y Crimea mediante un referéndum popular decidió separarse de Ucrania, y posteriormente en otro referéndum la población de Crimea por abrumadora mayoría optó por reincorporarse a su patria secular: Rusia.

En el caso de China la campaña más agresiva de EEUU contra esta nación se realizó bajo la anterior administración republicana con Donald Trump como presidente, con la imposición de numerosos aranceles a las exportaciones chinas a EEUU y vetos a determinadas exportaciones de EEUU a China, siendo el de mayor impacto el que prohibió a los fabricantes de chips estadounidenses su venta a China. Sin embargo, China en medio de la pandemia de la Covid-19 ha sido capaz de ir sorteando la guerra económica de EEUU, siendo el único país del G20 que terminó el año 2020 con crecimiento económico, y tal vez, la lección más importante que China ha extraído de esa experiencia ha sido su voluntad de conseguir la autonomía tecnológica para los sectores clave de su economía, concretada en el XIV plan quinquenal (2021-2025).

Tanto Rusia como China, no son potencias que pretendan someter a ninguna otra nación, por el contrario, las reiteradas declaraciones de los máximos mandatarios políticos se basan en su intención de establecer relaciones en pie de igualdad con todas las naciones del mundo fundamentadas en el respeto mutuo y el beneficio recíproco. Por otra parte, estas dos naciones tienen un futuro brillante en las relaciones entre ambas potencias y en las potencialidades de desarrollo en la etapa pos-covid-19.

El espacio euroasiático ha venido fraguándose como el de mayor desarrollo del mundo y sus expectativas crecerán, en el caso de China con la implementación del Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP), formado por los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), más Australia, China, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda, y con la conexión comercial con la UE que ha permitido a China convertirse en su principal socio comercial desbancando a EEUU. En el caso de Rusia, por su capacidad de sobreponerse ante la adversidad, y también, porque debido al deshielo del ártico y disponer de la flota de rompehielos más importante del mundo, puede hacer transitable la ruta marítima del Norte durante todo el año para buques de gran tonelaje, lo que le otorgará una importancia crucial en el tráfico marítimo mundial.

En una economía globalizada, EEUU no puede cambiar la secuencia económica de que el beneficio empresarial se sitúe donde hay crecimiento económico, y por ello, las empresas tenderán a invertir donde está la demanda efectiva para sus productos, y en los próximos años el crecimiento económico mundial se va a concentrar principalmente en la región euroasiática y del Pacífico.

La economía Mundo en su formación está entrando en una nueva fase, y EEUU no puede frenar el desarrollo económico fuera de sus fronteras, por otra parte, la enorme maquinaria militar de la que dispone EEUU también está quedando históricamente obsoleta pues las posibilidades de usarlas con éxito contra sus adversarios ya no existen, por la respuesta a la que se enfrenta.

Las dos guerras mundiales se produjeron en un momento histórico en el que el espacio económico mundial se basaba en el reparto mundial colonial entre potencias en áreas exclusivas de influencia, y la guerra era un recurso de las diferentes potencias en su disputa por controlar las mismas, pero tras la Segunda Guerra Mundial la descolonización y la globalización económica acabaron con ese modelo y, en la actualidad, nadie tiene nada que ganar en un guerra global.

EEUU, sin poder evitar que el rumbo económico global se desplace al espacio euroasiático y del Pacífico, y sin el recurso de desatar una gran guerra solamente le queda y le quedará durante un tiempo en sus políticas de acoso a las naciones que no se rinden a su tutela, la ventaja que le otorga el control internacional de las instituciones financieras y de su moneda como divisa principal en las transacciones comerciales, y por ello, la política de sanciones financieras y administrativas es su única opción, pero ello no va a cambiar la voluntad de las naciones que aspiran a ser libres de tutelas odiosas.

Su declive como potencia imperial la intenta tapar ante su ciudadanía recurriendo en las  relaciones internacionales a los grandes gestos basados en la arrogancia, la mentira y la ficción. Su arrogancia le ha llevado a congelar cualquier tipo de negociación con Corea del Norte. Su soberbia le va impedir volver al Acuerdo Nuclear con Irán del 2015, y su locura le puede llevar a congelar las relaciones con Rusia y China, pero esta pose mediática no va a cambiar que en la etapa pos-covid-19 se abra camino un mundo multipolar con el empuje principalmente de China y Rusia al que se sumaran nuevas naciones con el probable retorno al gobierno  en esta década en Latinoamérica de las formaciones políticas democráticas populares.

Febrero 2021

 05/02/2021

NOTICIA. El 05/05/2021 entró en vigor la prórroga del tratado START III que vincula a Estados Unidos y Rusia en materia de control de armas atómicas de largo alcance.

Comentario

Las relaciones internacionales y la Fraternidad Universal

El 31 de julio de 1991, en las postrimerías del final de la Guerra Fría entre la antigua URSS y EEUU, se firmaría por ambas potencias el primer Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Strategic Arms Reduction Treaty: START-I), que consistió en autolimitar el número de misiles nucleares de largo alcance de más de 5.500 kilómetros (ICBM) que poseía cada superpotencia. El 3 de enero de 1993 se firmaría entre EEUU y Rusia como heredera legal internacional de la antigua URSS, el Tratado START-II que prohibía el uso de los ICBM de cabezas múltiples. El 8 de abril de 2010 se suscribiría un nuevo tratado el START-III, por el que las partes se comprometieron a reducir su arsenal atómico en dos tercios, lo que suponía limitar a 1.550 ojivas el arsenal terrestre ICBM de cada una de las partes y a 800 lanzaderas submarinas y de bombarderos pesados equipados con armamento nuclear (SLBM). El límite que impuso el nuevo tratado fue un 74% más bajo que el establecido en el tratado START de 1991, y la fecha de vencimiento estaba prevista para el 5 de febrero de 2021, lo que significaba, de no existir revisión o prórroga, la desaparición del único instrumento que limitaba la proliferación de armas nucleares estratégicas entre Estados Unidos y Rusia.

Durante los dos años previos al vencimiento del Tratado START-III, Rusia ha estado urgiendo a EEUU para su revisión o la prórroga del mismo, pero la antigua administración de EEUU, con Donald Trump como presidente, hizo caso omiso de estos llamamientos, incluso el 2 de agosto de 2019, EEUU rompió unilateralmente el Tratado INF que limitaba los misiles de medio y corto alcance portadores de cabezas nucleares.

Con la llegada el 20/01/2021 al gobierno de EEUU de la nueva administración del partido demócrata, el nuevo presidente Joe Biden, tomó la iniciativa en favor de la prórroga del Tratado START-III. El 26/01/2021, Joe Biden, y el líder ruso Vladímir Putin, acordaron en una conversación telefónica que sus equipos trabajasen para completar la extensión del tratado en todos sus términos y sin modificaciones, antes de la fecha límite de su caducidad del 5 de febrero, el cual se prolongará durante cincos años. El resto de potencias nuclearmente armadas que componen el Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU), Francia, Gran Bretaña y China han acogido con satisfacción está prorroga que congela la posibilidad de entrar en una nueva carrera de armamentos nucleares.

------------

Desde su aparición, y la cruel demostración en 1945  por parte de EEUU sobre cientos de miles  de civiles de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, de su capacidad de devastación, las armas nucleares abrieron un capítulo de incertidumbre en la historia de la humanidad nunca conocido sobre su capacidad de exterminio. Desde entonces, las armas nucleares penden como una espada de Damocles en las relaciones internacionales principalmente entre las dos potencias con mayor armamento nuclear: EEUU y Rusia, de la que hacen rehenes al resto de naciones del mundo.

Llegada la tercera década del siglo XXI, y después de tres décadas de finalizada la Guerra Fría entre EEUU y la antigua URSS que llevaron al paroxismo el desarrollo del armamento nuclear, cabe hacerse la pregunta sobre que sustenta en la actualidad la existencia de las armas nucleares. En su raíz el sustrato principal es la desconfianza entre las potencias nuclearmente armadas, pero en la actualidad ¿cuál puede ser el fundamento principal que hace que la desconfianza llegue al extremo de pensar, que sino existiera la capacidad de disuasión del armamento nuclear una potencia podría agredir a otra?.

En los inicios de la Guerra Fría, EEUU era la única potencia nuclearmente armada, la URSS acortó rápidamente esa ventaja y se inicio una carrera armamentística entre ambas potencias, a la que se sumarían posteriormente China, Gran Bretaña y Francia. El Tratado de No Proliferación Nuclear firmado en 1968 por este conjunto de potencias y en vigor desde 1970, restringe la posesión de armas nucleares a estas potencias, pero ello no ha impedido que otras naciones como: India, Pakistán, Corea del Norte e Israel, hallan incorporado a sus arsenales militares bombas nucleares.

La Guerra Fría respondía a la visión geopolítica heredada de la potencias imperiales europeas desde los inicios del siglo XVI de dividir el mundo en respectivas áreas de influencia. Del siglo XVI al XVIII, España, Portugal, Gran Bretaña y Francia serían los imperios que dominaban el mundo. Su rivalidad por extender sus áreas de influencia les mantuvo en ese periodo continuamente en guerras entre ellos. A principios del siglo XIX, Francia, convertida tras la revolución de 1789 en una potencia republicana, con Napoleón inauguró una nueva estrategia militar para alcanzar la dominación global, la rendición de las diferentes potencias europeas en suelo europeo que le otorgaría el control del centro del sistema político económico mundial, y en consecuencia del resto del mundo en régimen colonial, lo que llevaría a Francia a invadir al resto de potencias europeas.

La confrontación entre imperios que hasta entonces principalmente se había desarrollado en los límites de los territorios coloniales de cada una de ellas, daría paso, pues, a la confrontación en Europa. Sin embargo, el éxito de Napoleón fue efímero, el resto de potencias europeas unidas en la Santa Alianza derrotarían a Napoleón (1815) y restaurarían las monarquías absolutistas. Tras este convulso inicio del siglo XIX se abriría un periodo de paz entre potencias en suelo europeo que duraría cien años hasta 1914. Las revoluciones liberales en el siglo XIX transformaron los gobiernos en Europa y dieron lugar a dos nuevas e importantes naciones con vocación imperial: Italia y Alemania.

Durante la primera mitad del siglo XX, Alemania, relegada por Francia y Gran Bretaña del reparto colonial en Asia y África, revivió la estrategia de dominar Europa para dominar el mundo, que desencadenaría dos cruentas guerras que por su amplitud fueron mundiales. En la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Alemania sería derrotada por Francia y Gran Bretaña quienes impusieron sus condiciones en el Tratado de Versalles (1919). Sin embargo, Alemania como potencia industrial resurgió de su derrota y, liderada por Hitler, pretendió de nuevo someter al resto de potencias Europeas bajo la égida del nazismo. De nuevo, Alemania fue derrotada, pero esta vez los principales vencedores fueron EEUU y la URSS, y las viejas potencias Europeas quedaron relegadas como Centro Mundial, lo cual se acentuó con la progresiva emancipación de sus colonias en África y Asia .

Sin embargo, EEUU y la URSS continuaron con la geopolítica de las áreas de influencia exclusivas. La URSS ocupaba gran parte del espacio euroasiático desde Alemania del Este hasta el Pacífico, y EEUU, dominaba el resto de Europa. En la rivalidad entre ambas potencias la geopolítica de destrucción del adversario en el Centro del sistema quedo relegada por el temor a la que se denominó "Aniquilación Mutua Asegurada" debido al poder destructivo de las armas nucleares. La confrontación por la ampliación de las áreas de influencia respectivas de cada potencia pasó a la Periferia de los países que luchaban por su descolonización. La Guerra de Corea (1950-1953) y de Vietnam (1965-1975) formaron parte de esa confrontación.

Al final del siglo XX ocurrieron tres cambios históricos que situaron al mundo en una nueva perspectiva: 1- la desaparición de la URSS; 2- la culminación de los procesos de descolonización y formación del actual mosaico de naciones, y 3- el comienzo de la globalización económica.

-Con la descolonización y la formación de naciones soberanas el mundo separado por áreas geopolíticas de influencia exclusiva entre rivales imperiales que había existido desde el siglo XVI había desaparecido.

-Con la globalización económica y la incorporación de China a la OMC en el año 2001, la política económica surgida a raíz de la fundación de la URSS de unir naciones desconexionadas del  Sistema Económico Mundial quedó históricamente obsoleta.

-Tras la disolución de la URSS y del Pacto de Varsovia, la aspiración de todos los dirigentes políticos de Rusia, heredera legal internacional de la URSS, era la de integrarse en el concierto global de naciones, y con ello objetivamente las alianzas militares perdieron su razón de ser.

Pero EEUU no lo entendió así, se consideró triunfador global y adoptó la estrategia de pretender tutelar bajo diferentes formas de dominación a todas las naciones del mundo. Se mantuvo la OTAN bajo la falacia de contener a supuestos enemigos como Rusia y China, cuando estas potencias no tienen ambiciones hegemónicas y su máxima aspiración es preservar su soberanía como naciones y desarrollarse económicamente, pero para EEUU cualquier nación del mundo que haga de su soberanía su principal premisa política pasa a ser declarada por EEUU su enemigo, pues ello se opone a sus aspiraciones de tutelaje de todas las naciones del mundo.

Su discurso de hostigar a estas naciones bajo su autoarrogada supremacía moral en materia de democracia es otra falacia no solamente porque ninguna nación bajo las premisas de la Carta de las Naciones Unidas tiene derecho a erigirse en una nación suprema global, sino porque sus propias acciones le contradicen. Las naciones que no aceptan su tutela son acusadas de todo tipo de maldades antidemocráticas, pero por otra parte, no ha dudado en reconocer como valiosos aliados a regímenes sanguinarios y despóticos, como lo fue en su día la dictadura de los Somoza en Nicaragua o la del general Franco en España, y en la actualidad, no duda en considerar aliados a las monarquías absolutistas de Antiguo Régimen en el Golfo Pérsico porque aceptan su tutela, y se declara enemiga de Irán porque no la acepta, a pesar de que la República de Iran, a diferencia de las monarquías de esa región, tiene instituido el sufragio universal en la elección de sus representantes políticos. Estas contradicciones bajo el principio de lo que no se ve no existe son ocultadas o tergiversadas intencionadamente por las grandes medios de comunicación occidentales que sirven a la perpetuación de la ideología occidental de la dominación global.

Sin embargo, a pesar del manto mediático que cubre a la ciudadanía occidental para neutralizar el surgimiento de ideas contrarias a la ideología de la exclusividad occidental para dictar los destinos a otras naciones, los desafíos globales a los que se enfrenta la humanidad como son: el Cambio Climático; el Desarme Nuclear; las desigualdades entre naciones, y ahora la pandemia de la Covid-19 que tiene al mundo en estado de postración, van desvelando la necesidad de la colaboración fraternal de todas las naciones en pie de igualdad para afrontar éstos desafíos, y está ya en el pensamiento en diferentes y plurales instancias mundiales.

El 24/01/2021, en la cumbre virtual sobre Adaptación Climática, el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolín, en  nombre del papa Francisco, manifestaría:

Nos enfrentamos a elegir entre dos caminos posibles. Uno lleva a la consolidación del multilateralismo como expresión de un renovado sentido de corresponsabilidad global, una solidaridad basada en la justicia y el logro de la paz y unidad de la familia humana, lo cual es el plan de Dios para nuestro mundo.

El otro camino –puntualizó- enfatiza la autosuficiencia, el nacionalismo, el proteccionismo, el individualismo y el aislamiento (…lo cual) sería ciertamente perjudicial para toda la comunidad, con heridas autoinfligidas en cada uno. Ese no debe prevalecer.

El 25/01/2021, el presidente de China Xi Jinping, en su intervención en el Foro de Davos respecto del multilateralismo diría:

La esencia del multilateralismo consiste en que los asuntos del mundo deben abordarse mediante consultas entre todos y el destino del mundo lo deciden entre todos los países. Aquellos que crean pequeños círculos excluyentes, provocan la supuesta nueva guerra fría, excluyen, amenazan o intimidan a los demás, e incluso acuden arbitrariamente al desacoplamiento, al corte de suministros y a las sanciones en aras de separación y aislamiento artificiales, solo traen al mundo la división y la confrontación. Un mundo dividido no es capaz de afrontar a los retos comunes de la humanidad, y la confrontación solo nos conduce a un callejón sin salida. En este aspecto, los seres humanos hemos pagado dolorosos costos. Teniendo presentes las lecciones no tan remotas, jamás podemos regresar a ese camino obsoleto.

La confianza o la desconfianza de las naciones nace por la actitud de unas hacia otras, mientras existan naciones que pretendan dictar la política interna de otras naciones y obtener la hegemonía mundial en las relaciones internacionales existirá la desconfianza, y en la actualidad esa actitud la lideran las naciones de la OTAN con EEUU al frente. Es esa actitud de EEUU la que genera desconfianza entre las grandes potencias e impide avanzar en un proceso de implementación de medidas de confianza que desemboque en un desarme nuclear total.

La desconfianza es la antítesis de la Fraternidad Universal que ha sido el ideal ha alcanzar por la humanidad desde hace 2.000 años, pero que permanentemente ha sido instrumentalizado por grupos de poder para esclavizar, someter o tutelar a pueblos y naciones, y ha dado lugar a las guerras que han azotado secularmente a la humanidad y que alcanzaron su culminación en el trágico siglo XX.

En la cúspide de lograr un avance efectivo en el camino de la Fraternidad Universal en la relaciones internacionales se si sitúan las relaciones entre las grandes potencias, particularmente entre EEUU y Rusia, y entre EEUU y China. Los cambios positivos en la distensión entre estas potencias y el respeto a los asuntos internos de cada una de ellas es lo que puede abrir un caudal de confianza que irradie al resto de naciones del mundo, pero EEUU persiste en ir contra la corriente de los tiempos en favor del multilateralismo con el fin de preservar su hegemonía global alcanzada tras la Guerra Fría, y con ello está poniendo permanentemente obstáculos al ideal humano de alcanzar la Fraternidad Universal entre las naciones.

En el siglo XXI, la humanidad camina por el filo de la navaja entre la hegemonía o el multilateralismo, y que recordando la frase de Charles Dickens puede ser, "el mejor de los tiempos o el peor de los tiempos”; el mejor, gracias a las abundantes riquezas materiales y los constantes avances de la ciencia y la tecnología que la civilización humana ha desarrollado como nunca antes. El peor, por los intentos de anteponer la hegemonía de unas pocas naciones al interés de resolver de forma multilateral los frecuentes conflictos regionales y los desafíos globales.

Diciembre 2020

 01/12/2020

NOTICIA. El 15/11/2020 los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático ASEAN), y Australia, China, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda suscribieron el Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP).

NOTICIA. El 18/11/2020, los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) acordaron fortalecer la cooperación económica y comercial en los próximos cinco años.

NOTICIA. Del 19 al 20 de noviembre de 2020, el Consejo Asesor Empresarial de APEC (ABAC) celebró en Malasia los Diálogos virtuales de los directores ejecutivos (Chief Executive Officer CEO), de APEC.

NOTICIA. El 21 y 22/11/2020, los mandatarios de las 20 naciones que componen el G-20, mantuvieron una cumbre virtual, sobre la situación mundial.

Comentario

La coyuntura económica global para una nueva fase de desarrollo

El pasado 15/11/2020, después de ocho años del inicio de conversaciones, las 15 naciones de la región de Asia-Pacífico: Brunéi, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia, Vietnam, Australia, China, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda, suscribieron el tratado de libre comercio "Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional" (RCEP), estando previsto su implementación a partir del 2021, lo que estimulará la cooperación regional y facilitará la recuperación económica tras la pandemia. Las naciones que han suscrito el acuerdo, juntas, representan alrededor del 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) Global, y aproximadamente la misma proporción de la población mundial, lo que le convertirá en el mayor tratado de libre comercio del planeta. La RCEP irá eliminando de forma progresiva el 90 por ciento de los aranceles a las importaciones entre los signatarios y establecerá normas comunes de comercio digital, y comercio y propiedad intelectual; lo que impulsará la inversión, seguirá integrando las cadenas de suministro e industriales, protegerá mejor a los inversores y facilitará el movimiento de mercancías, fondos y personas en la región. El pacto es también una demostración clara de la voluntad colectiva de los 15 países de rechazar el proteccionismo, reforzar la cooperación multilateral, fortalecer unos lazos comerciales que ya son muy estrechos y acelerar la integración y desarrollo económico regional.

En el marco regional de Asia-Pacífico, el 19 y 20 de noviembre de 2020, el Consejo Asesor Empresarial de APEC (ABAC) celebró en Malasia los Diálogos virtuales de los directores ejecutivos (Chief Executive Officer, CEO) de APEC, constituyendo la cumbre la principal reunión de líderes empresariales y gubernamentales de Asia Pacífico, la reunión de este año se desarrolló en torno al tema "APEC reinventado prioridades después de COVID-19". Los debates se centraron en los desafíos más urgentes de la región y del mundo y en la definición de una hoja de ruta sobre el trabajo conjunto para impulsar el crecimiento económico después de la pandemia. (Ver artículo anexo).

En otro contexto, los principales mandatarios de los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), el 18/11/2020 celebraron por video-conferencia la XII cumbre del BRICS, en la que acordaron fortalecer la cooperación económica y comercial en los próximos cinco años, comprometiéndose a salvaguardar el sistema de comercio multilateral como parte de los esfuerzos para aumentar la cooperación antipandémica que incluyen objetivos de cooperación en conectividad, innovación y tecnología de la cadena de suministro, propiedad intelectual, economía digital, comercio de servicios, y la mejora del entorno empresarial para el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas.

Todos estos eventos tuvieron un remate el 21 y 22/11/2020, con la celebración de la cumbre del G-20, en la que los mandatarios de las 20 naciones que lo componen abogaron por una respuesta conjunta a la pandemia de la Covid-19, y la revitalización de la economía mundial.

--------------

La acentuación de la pandemia de la Covid-19 está creando una gran incertidumbre a escala global tanto desde el punto de vista sanitario como económico. La multitud de cumbres celebradas en el plazo de una semana es un reflejo evidente de esa situación. Todos los eventos han estado presididos por un discurso en el que los valores de la colaboración entre naciones y la apertura económica han destacado como fundamentos de lo que tiene que ser la nueva andadura global tras la recuperación de la pandemia.

Sin embargo, no todos participan con el mismo entusiasmo de lo que debería ser el establecimiento de unas relaciones de confianza entre las naciones. Quienes más alto han proclamado la instauración de una cultura de apertura, colaboración y futuro global compartido han sido las potencias que firmemente creen en ella, como han sido China y Rusia, mientras que las potencias occidentales lo hacen con muy poca convicción.

EEUU, en medio de una transición de gobierno caótica, ha participado en la cumbre de la APEC y del G-20, sin recurrir a su retórica de proclamarse como la nación que tiene liderar el mundo, como lo hizo Donald Trump en su alocución en la última Asamblea General de las Naciones Unidas, lo que denota que en los actuales momentos de pandemia los dirigentes estadounidenses han captado la percepción política global de que el  discurso unilateralista no es bien recibido.

La UE, se manifiesta partidaria de avanzar hacia el multilateralismo, pero la forma de entender el mismo no responde a los fundamentos en los que se basa, como son: la no intromisión en los asuntos internos de otras naciones; el respeto mutuo, y el beneficio recíproco. El multilateralismo de la UE, como lo manifestaría el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se basa en el reparto de influencias geopolíticas entre potencias, que le permitan seguir injiriendo en otras naciones. La intromisión de la UE en los asuntos de Venezuela, Bilorrusia, Siria, Irak, Afganistán etc., no tiene nada que ver con su proclamas en favor del multilateralismo.

La pandemia de la Covid-19 está creando una coyuntura en la que la revitalización económica global va a dar un mayor peso al espacio Asia-Pacífico, por la coincidencia de tres factores, 1º. ser una de las regiones del mundo donde menor incidencia está teniendo la pandemia de la Covid-19; 2º. la aprobación por las 15 naciones de la región de Asia-Pacífico del mayor tratado comercial global (RCEP), y 3º. por ser la región destinada a constituirse en el mayor mercado de consumo mundial, principalmente por el enorme avance de China en la instauración de una sociedad modestamente acomodada para sus 1400 millones de habitantes, y con una población de más de 400 millones con un nivel medio de ingresos en ascenso que irá concentrado gran parte de la demanda efectiva global.

Fecha mapa: 22/11/2020. Elaboración propia.

El último informe del 02/12/2020 de  la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), prevé que para el próximo año la economía mundial crecerá un 4,2%, al que China contribuirá con más de un tercio del total,  siendo el único país que este año experimentará un crecimiento del PIB cifrado en un 1,8% y de un 8% en el 2021 que permitirá situar el PIB global en niveles pre-pandémicos.

Estimación según la OCDE del crecimiento del PIB (%)

La reordenación de los espacios económicos comerciales necesariamente tendrá que afectar al uso de las diferentes divisas en el pago de la transacciones comerciales en las que el dólar representa en la actualidad el 80% de las mismas. Resulta paradójico que en el mayor espacio de libre comercio mundial formado por las 15 naciones que integran el nuevo tratado (RCEP) en el que no está EEUU, el dólar pueda seguir siendo la moneda principal de pago. *

Necesariamente, la nueva andadura económica tendrá que alumbrar un nuevo sistema de pago comercial global, que no esté sustentada en la hegemonía de una sola moneda sino en la representación ponderada de las más importantes que conforman el comercio internacional, pero tal cuestión solamente será posible sobre la base de un consenso internacional derivado del empuje comercial de nuevas potencias económicas que puedan dar una estabilidad a la economía mundial.

Parece evidente que tras el impacto que está teniendo la pandemia de la Covid-19 en la economía mundial, la filosofía que debe prevalecer en la recuperación debiera estar basada en la colaboración y la apertura de las naciones hacia un proyecto multilateral de integración económica mundial, que relegue la hegemonía y el unilateralismo estadounidense vigente desde los acuerdos de posguerra de Bretton Woods; sin embargo, EEUU no está preparado para un cambio de esa naturaleza. El sistema estadounidense está anclado a un pasado del que se resiste a abdicar. La prueba más evidente es el aferramiento del electorado a una gerontocracia política que representa el inmovilismo del pasado sin que existan por ahora fuerzas sociales internas con capacidad renovadora que puedan hacer cambiar esa situación.

Las sociedades de las diferentes naciones, según el momento histórico que les toque vivir, pueden ser pasivas a los cambios, reactivas a los mismos o proactivas. En el momento actual las fuerzas proactivas en favor de un destino compartido de las naciones están lideradas por China como reflejo del dinamismo de su sociedad en favor de la apertura y la innovación, mientras que las fuerzas reactivas se concentran en EEUU en favor del unilateralismo como reflejo de su ideología de la dominación global. En esta coyuntura, la mayoría de las naciones se sitúan en un estado pasivo, pero es muy probable que la sucesión de acontecimientos que necesariamente se irán produciendo en esta nueva fase de desarrollo económico global, vayan reactivando a las respectivas sociedades en favor de un mundo de colaboración y progreso.

-------------------------------------

Artículo anexo

Intervención en el Diálogo con CEO de APEC

 (Xi Jinping, Presidente de la República Popular China)

--------------------

*Cuadro anexo

Fuente FMI. Wikipedia. Elaboración propia.

 

Noviembre 2020

01/11/2020

NOTICIA. Luis Arce, proclamado oficialmente como presidente electo de Bolivia, asumirá el cargo el 08/11/2020.

Comentario

La tendencia histórica de los tiempos

El 23/10/2020, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia declaró como presidente electo a Luis Arce Catacora y como vicepresidente electo a David Choquehuanca Céspedes. Según los datos oficiales el MAS (Movimiento al Socialismo) obtuvo 3.393.978 votos válidos (55,10%), mientras que Comunidad Ciudadana, de Carlos Mesa, alcanzó 1.775.943 (28,83%) y, en tercer lugar se posicionó Creemos con 862.184 votos (14,00%). El MAS obtuvo también la mayoría legislativa por cuarto período consecutivo, con 74 de los 130 asientos de la Cámara de Diputados y 21 de los 36 escaños de la Cámara de Senadores. La participación en las elecciones fue del 88% del censo electoral siendo el nivel más alto de participación ciudadana de la historia boliviana a pesar de la pandemia de la COVID-19.

Con la proclamación de Luis Arce como presidente se pone fin al gobierno de facto, que rigió en Bolivia, desde la renuncia de Evo Morales a la Presidencia del país andino por un golpe de Estado, orquestado en octubre del 2019 por la oposición, con el respaldo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y EEUU.

La victoria del MAS devuelve a Bolivia a la constitucionalidad democrática y se sitúa en la tendencia histórica de los tiempos actuales de sustitución de gobiernos apátridas representantes de los intereses de oligarquías subordinadas a la tutela de EEUU, por gobiernos democráticos populares y soberanistas. Tras su proclamación como presidente, Luis Arce manifestó: “Recibimos este mandato democrático con mucha humildad. Ahora nuestro gran desafío es reconstruir la Patria, recuperar la estabilidad y la esperanza para todas y todos los bolivianos. No defraudaremos la confianza del pueblo”.

---------------

La Historia Contemporánea ha estado marcada por diferentes tendencias históricas que han ido configurando el devenir de los tiempos.

En el siglo XVIII  la sociedad dividida en los estamentos sociales de pueblo, clero y nobleza en cuya cúspide se situaba el Rey, era inmutable. Cualquier cuestionamiento de ese orden era considerado por los beneficiarios del mismo de atentatorio a las leyes naturales y divinas. El pensamiento ilustrado, en franca rebelión contra las fuerzas intelectuales dominantes que habían regido milenariamente la historia de la humanidad, proclamó que el orden social era susceptible de ser cambiado, para bien y para mal, pero si los cambios eran protagonizados por nobles ideales la humanidad podía aspirar a alcanzar la felicidad social en la Tierra.

Esta renovación intelectual abrió las puertas a las fuerzas políticas que aspiraban a cambiar de raíz el orden social. La Independencia de las trece colonias americanas de la monarquía británica y la fundación de EEUU como republica y nación el cuatro de julio de 1776, sería el mayor cambio cualitativo en el orden social y político de la historia de la humanidad. Tras este acontecimiento en Francia el 14 de julio de 1789 es abolida la monarquía de los Borbones y el Rey Luis XVI ejecutado, constituyéndose la primera República francesa.

Estos hechos inauguraron un nuevo tiempo o nueva edad en la historia de la humanidad: la Edad Contemporánea, dejando atrás las viejas edades, Antigua, Media y Moderna, y abrieron las puertas a profundos cambios mundiales.

En los últimos 250 años cada tiempo histórico ha tenido su tendencia de cambio, al que se han opuesto la fuerzas reaccionarias del momento, consiguiendo a veces detener o involucionar los cambios, pero éstos, de nuevo, han vuelto a emerger en una lucha continúa entre los intereses económicos exclusivos de algunas clases sociales y las aspiraciones de libertad y prosperidad de las mayorías sociales.

La primera tendencia de cambio en los tiempos contemporáneos estaría protagonizada por la clase social burguesa que aspiraba a gobernar para promulgar nuevas leyes que le permitieran  desamortizar las enormes extensiones de explotación agraria que la nobleza y el clero mantenían fuera del mercado, e instituir un nuevo marco de relaciones económicas basadas en la propiedad privada y el libre mercado.

La ausencia de cauces institucionales en las monarquías de Antiguo Régimen para realizar cambios políticos y sociales, dejaría como única alternativa la revolución por la fuerza. Revolución y Contrarrevolución serían las dos caras de la lucha de clases que marcaría el acontecer político en Europa durante el siglo XIX.

La revolución francesa y la expansión de sus valores por Napoleón tendría su oposición en la contrarrevolución de la Santa Alianza, formada por el resto de potencias europeas. En 1815 la Santa Alianza,  tras conseguir derrotar a Napoleón, volvería a restaurar en Europa el Antiguo Régimen. Sin embargo, la tendencia de los tiempos en favor de un poder basado en la nación y el pueblo volvería a emerger con fuerza en las revoluciones liberales de 1830 y 1848. Una tendencia que terminaría por desterrar el Antiguo Régimen en Europa, acabar con los privilegios de la nobleza y daría el poder a las clases burguesas.

En ese periodo, otra tendencia de los tiempos sería la emergencia de la nación moderna que privaría al Rey de la soberanía territorial y pasaría a basarse en la nación y el poder del pueblo. En Europa con la reunificación territorial de Italia y Alemania, y en América Latina tras la emancipación de los territorios coloniales de España y Portugal se culminaría un proceso de formación de naciones soberanas en ambos continentes. Sin embargo, el nuevo Estado burgués en las naciones europeas, siguió manteniendo en régimen colonial a la mayoría de los pueblos en África y Asia, principalmente bajo el dominio francés y británico.

Alemania, tardíamente reunificada en el último tercio del siglo XIX y constituida como Imperio, había quedado relegada del reparto colonial mundial y aspiraba a ostentar el liderazgo global que creía le correspondía por su importancia económica en Europa. Por otra parte, la prolongada crisis económica de 1873 había llevado a Francia y Gran Bretaña a un progresivo proteccionismo que derivó en la formación de áreas de influencia económicas exclusivas en los territorios coloniales, de las que Alemania estaba excluida.

Alemania, sin posibilidades de librar la guerra en los territorios coloniales bajo dominio francés y británico, consideraría que una victoria militar sobre Francia y Gran Bretaña en suelo europeo le daría el poder en el Centro del Sistema Económico Mundial y por lo tanto el control sobre las colonias, lo que le otorgaría a su vez un poder imperial global.

La disputa imperialista en suelo europeo era resultado de la facilidad con la que los imperios europeos dominaban los territorios colonizados al carecer sus pueblos de conciencia como nación, siendo considerados por las metrópolis imperiales como cotos de su propiedad que podían ser transferidos sin resistencia si el poder imperial  cambiaba de dueño. Esa debilidad política de los pueblos colonizados en África, Asia y Oceanía es la que permitió a las potencias europeas entrar en una disputa por el control del Centro del Sistema Económico Mundial. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) y posteriormente la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) formarían parte de esa disputa por el dominio Global.

En esa primera mitad del siglo XX, la tendencia de los tiempos favorable a la emancipación colonial pareció quedar relegada por la exaltación nacionalista-imperialista de la potencias europeas, pero solamente lo fue efímeramente, pues sería al término de la Segunda Guerra Mundial cuando las dos naciones más populosas de la Tierra: China y la India, romperían las cadenas del sometimiento colonial y alcanzarían su soberanía como naciones, dando lugar  a un periodo emancipador del dominio colonial en Asia y África  que duraría toda la segunda mitad del siglo XX, y concluiría en el mosaico de naciones que forman en la actualidad la ONU.

La Guerra Fría entre las potencias occidentales y la URSS (1948-1989) polarizó los apoyos a las luchas de liberación colonial. Occidente pretendiendo impedir la formación de naciones soberanas fuera de su tutela, y la URSS apoyando a los movimientos de resistencia anticolonial. La progresiva pérdida del control de las colonias por los viejos imperios francés y británico llevaría a EEUU a pretender reemplazarlos en el Medio Oriente asiático. Su entrada en la guerra de Vietnam (1964-1975), formó parte de ese proyecto, pero las aspiraciones estadounidenses no pudieron materializarse. Tras una cruenta guerra en Vietnam, Camboya y Laos en la que EEUU utilizó un potencial de fuego mayor que el de toda la Segunda Guerra Mundial, salió derrotado por un ejército de campesinos.

Ello anunció un tiempo nuevo, en el que el dominio colonial con presencia militar y administrativa permanente de la nación dominante no era posible. La soberanía de las naciones había adquirido un rango histórico que parecía irreversible. No obstante, EEUU no pareció entenderlo así y, tras la desaparición de la URSS, a principios del siglo XXI volvió a pretender un dominio colonial con presencia militar y administrativa en Irak y Afganistán, pero tampoco pudo ser; tras casi dos décadas de ocupación la resistencia en esas naciones sigue impidiendo a EEUU consolidar su influencia en las mismas.

Después de más de dos siglos, una vez culminados los procesos de descolonización, la tendencia histórica de formación de las naciones ha llegado a su fin. No obstante, las nuevas naciones surgidas en los territorios de las antiguas colonias no contaban con los medios para resolver la pobreza y el atraso científico-técnico de más de dos siglos respecto de las antiguas metrópolis coloniales occidentales, dando lugar a un nuevo mundo de naciones subdesarrolladas: el Tercer Mundo, en el que habita el 80% de la población mundial.

En la mayoría de estas naciones, las élites políticas que habían liderado los procesos de independencia pasaron a convertirse en oligarquías propietarias de los ingentes recursos de materias primas  y, ante el atraso y la pobreza de la mayoría de la población, esta clase social ha renunciado al desarrollo de sus naciones y ha optado por hacer prevalecer sus intereses particulares sobre los del pueblo, sometiéndose a la tutela política Occidental ante el temor de ser excluidas del comercio internacional, dando forma al modelo económico global neocolonial que perpetúa el estancamiento y el atraso de sus naciones y concentra la riqueza en unas pocas naciones desarrolladas.

En la actualidad, el grupo de países con mayor renta  per capita por encima de 15.000$, tiene solamente el 15% de la población mundial pero dispone del 61% del PIB mundial, y dentro de ese grupo de países, EEUU, con una población que representa el 4,23% del total mundial tiene el 24,23% del PIB global, lo que le proporciona un poder económico global omnímodo. La continuidad de ese poder depende de que  los países en desarrollo no incrementen  su participación en el PIB mundial pues, en la medida que aumentan su poder económico, el de EEUU disminuye, lo que le lleva a intentar contener mediante sanciones económicas y aranceles a las naciones que puedan eclipsar su hegemonía económica

Fuente datos FMI / ONU. (2019). Elaboración propia.

Tabla de datos

El país que está rompiendo este paradigma neocolonial es China, que no ve en la prosperidad de los países en desarrollo ninguna rivalidad sino todo lo contrario, su prosperidad la considera estrechamente unida a la prosperidad del conjunto de las naciones, definida por los dirigentes chinos como "circulación dual*" una premisa económica en la que las naciones en desarrollo ven una oportunidad para su propio beneficio. Esta lucha entre hegemonía económica global de EEUU en alianza con las clases oligárquicas de los países en desarrollo y, por otra parte, la prosperidad compartida de las naciones propuesta por China es la que está determinando el devenir de la economía mundial.

La tendencia histórica principal en este siglo XXI es la aspiración de los países en desarrollo de alcanzar la prosperidad sin tutelas odiosas que las encadenen a la hegemonía de las potencias económicas. EEUU mientras persista en perpetuar su hegemonía y exclusividad en las relaciones internacionales se estará oponiendo a esta tendencia actual de los tiempos, mientras que otras potencias como China y Rusia que aspiran a un desarrollo compartido con todas las naciones del mundo, están a su favor.

Los cambios en los países en desarrollo pueden y deben ser pacíficos, el sufragio universal en sus diferentes formas de ejercerlo es la herramienta fundamental para relegar a las oligarquías apátridas del poder, y los nuevos gobiernos democráticos populares que surjan tienen por delante la tarea no solamente de hacer avanzar a la sociedad en prosperidad y a la nación en soberanía, sino de forjar una estrecha alianza con todas las naciones que trabajan por un futuro compartido y fraternal de toda la humanidad.

-----------

*La “circulación dual” es una política económica que se define por “tomar el mercado interno como pilar principal, al tiempo que permite que los mercados internos y externos se impulsen mutuamente", un patrón de desarrollo previsto por China en la aplicación del XIV Plan Quinquenal (2021-2025).