Junio 2014



28/06/2014

NOTICIA. Los países de la UE recuerdan el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial.

Comentario

En los cien años del inicio de la Primera Guerra Mundial, Rosa Luxemburgo un símbolo  a recordar en la lucha por la paz

El 28/06/2014, se cumplieron cien años del atentado en Sarajevo que acabaría con la vida del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austriaco, que daría lugar a los acontecimientos que desencadenarían la Primera Guerra Mundial.

El 28/07/1914 Austria-Hungría declararía la guerra a Servia, Rusia decidió apoyar a Servia. El 01/08/1914 Alemania declararía la guerra a Rusia y el 03/08/1914 las tropas alemanas invadirían Bélgica. En los primeros días de agosto de 1914 Gran Bretaña y Francia entrarían en Guerra contra Alemania y Austria-Hungría. La conflagración iría involucrando en función de las políticas de alianzas a otros países: Japón e Italia se opondrían a Alemania, mientras que Turquía se aliaría con Alemania.
El final de la guerra no solamente se dirimió en el frente de batalla sino que principalmente vino determinada por las revueltas de soldados, obreros y campesinos en Rusia y en la propia Alemania. En Rusia el rechazo a la guerra propicio la revolución bolchevique, que selló la paz de Rusia con Alemania, y en Alemania se sucederán una serie de levantamientos populares que no podrán ser contenidos por el régimen del emperador Guillermo II. Entre octubre y noviembre de 1918 se produce la rebelión de la escuadra en Wilhelmshaven; la sublevación de marineros y trabajadores en la base naval de Kiel, y se forman consejos revolucionarios de obreros y soldados en Hamburgo, Hannover, Munich y otras ciudades. El 07/10/1918 se proclama la República en Baviera y en esos días la revolución estalla en Berlín. El 09/10/1918 abdica Guillermo II y se proclama la República Alemana en la que tendrán un papel relevante los consejos populares; el 11/10/1918 Alemania firmará su primer Armisticio que daría lugar en la semanas siguientes al final de la Guerra, y culminaría el 18/01/1919 en el Tratado de Versalles.

La Primera Guerra Mundial fue el resultado de la conformación política y económica mundial a principios del siglo XX. Los imperios europeos dominaban el mundo colonialmente, y la prolongada crisis económica iniciada en 1873 les había llevado a un régimen proteccionista separado por áreas de influencia geopolítica estancas. La guerra fue el resultado de la disputa de las potencias europeas por controlar el Centro económico y político del sistema mundial, pues quien lo controlase, ante la debilidad política de las colonias, dominaría el mundo.
En 1900 el mundo tenía 1.634 millones de habitantes de los que 563 pertenecían a Europa, Norteamérica, y Japón, y 1.071 a los países que constituían la Periferia del sistema económico mundial; si no se tiene en cuenta la población de China de 400 millones y la de América Latina con unos 70-80 millones, solamente unos pocos millones de personas en el mundo no estaban sometidas al régimen colonial (Cuadro 1).

(Cuadro 1)
Relación de la población bajo régimen colonial con la de los países con mayor presencia colonial a principios del siglo XX
Fuente: Historia Contemporánea, R. Palmer / J. Colton. Elaboración propia.

Al término de la Primera Guerra Mundial, cuatro imperios sucumbieron: el Imperio Zarista Ruso fue sustituido por la revolución bolchevique, el Imperio Otomano se desintegró en varios países, el Imperio Austro Húngaro fue disuelto y al Imperio Alemán le sucedió la República de Weimar. A pesar de los cambios experimentados en la relación entre las potencias europeas de los que Gran Bretaña y Francia fueron las beneficiarias, la mayor parte del mundo seguía bajo el régimen colonial, y la Segunda Guerra Mundial sería una continuidad de la Primera en la disputa por controlar el Centro económico y político Mundial, en la que Alemania aspiraba a resarcirse de las draconianas condiciones de reparación de guerra que le impusieron las potencias vencedoras en el Tratado de Versalles, y que sirvió para crear un resentimiento popular en Alemania que fue instrumentalizado  por los nazis para llegar poder.
La devastación de ambas guerras fueron las mayores conocidas en la historia, y la raíz de ambas tuvo un denominador común, las ambiciones imperiales, que en la Primera Guerra Mundial se apoyó en las ideologías nacionalistas de derechas, y en la Segunda Guerra Mundial en el fascismo. La forma ideológica a través de la que se manifestaron las ambiciones imperialistas tuvieron un papel relevante, pero no fueron determinantes, sino que lo fue el interés de unas pocas naciones de dominar el Mundo. En la Primera Guerra Mundial no existía el fascismo y no por ello fue menos cruel que la Segunda. En la Primera Guerra Mundial lucharon 65,8 millones de soldados, de los que murieron cerca de 10 millones, y seis millones quedaron discapacitados. Francia fue el país más afectado proporcionalmente con 1,4 millones de soldados muertos y desaparecidos, equivalentes a un 10% de la población activa masculina.
En la Primera Guerra Mundial, los combatientes de la Paz que determinaron el final de la guerra fueron los movimientos revolucionarios internos, principalmente en Rusia y Alemania; mientras que en la Segunda Guerra Mundial la Paz se lograría por la victoria militar de las fuerzas antifascistas.
El proceso descolonizador durante la segunda mitad del siglo XX que ha dado lugar a la formación del mosaico de naciones que constituyen actualmente la ONU, y la emergencia entre estos países de potencias como China, India o Sudáfrica, han trasformado el mundo actual, dejando históricamente obsoletas las ambiciones imperialistas de las naciones que propiciaron las dos guerra mundiales. La paz mundial actualmente descansa en la fortaleza de la soberanía y el desarrollo económico de las naciones que antaño fueron la periferia colonial del sistema político mundial, pues su fortaleza imposibilita a las actuales oligarquías mundiales herederas de las antiguas potencias imperialistas desencadenar una guerra global para someter a otras naciones, aunque su tradición imperialista liderada por EEUU para dominar neo-colonialmente a las antiguas colonias sigue vigente.
Con independencia de la ideología que la propicie, mientras existan ambiciones imperiales mundiales existirá riesgo de una conflagración mundial, por ello, la lucha contra todo tipo de hegemonía mundial y el respeto entre naciones es la mejor contribución a la Paz.
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En el centenario de la Primera Guerra Mundial, si alguna persona es destacable por su lucha consecuente a favor de la Paz es la indomable revolucionaria Rosa Luxemburgo. Su espíritu de lucha por hacer prevalecer la paz por encima de las ambiciones imperiales y a favor de los oprimidos le llevaría finalmente a ser asesinada por sus ideas.
Nacida en 1871 en Zamosc, cerca de Lublin, en la Polonia entonces controlada por Rusia, en el seno de una familia de origen judío, y nacionalizada alemana, fue una mente lúcida, versada en historia y economía y varios idiomas, su talento político fuera de lugar para una mujer de su época fue acallado con su brutal asesinato por quienes se veían incapaces de contrarrestar políticamente su dialéctica oratoria, siendo una de las grandes figuras de la historia de Alemania. No hay prácticamente nadie en este país que no haya oído su nombre, aunque pocos conocen su pensamiento, su asesinato la convirtió en figura emblemática a uno y otro lado de las ideologías. Cada año, clavel rojo en mano, miles y miles se movilizan en torno a su monumento, en el cementerio de lo que era el sector oriental de la ciudad.
A principios de 1914 se enfrentó a un proceso por calumnias, tras haber criticado el maltrato de soldados en el ejército alemán. Cuando empezó la guerra y los socialdemócratas (SPD) apoyaron la misma y aprobaron los créditos de guerra en agosto de 1914, Rosa Luxemburgo, manifestó su enérgica oposición. Posteriormente siguió cuestionando la estrategia del partido socialdemócrata de apoyar la guerra y lideró la resistencia pacifista. En marzo de 1915 fue encarcelada por “traición a la patria”. 
El 1 de enero de 1916 Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo fundaron la Liga Espartaquista. Escribieron gran cantidad de panfletos ilegales contra la guerra, firmados como "Espartaco", emulando al gladiador tracio que intentó la liberación de los esclavos de Roma. Incluso la misma Rosa Luxemburgo adoptó como emblema republicano el apodo de "Junuis", tomado de Lucius Junius Brutus, considerado fundador de la República de Roma.
En 1916, tras cinco meses en libertad, fue de nuevo ingresada en prisión. El 8 de noviembre de 1918, iniciada ya la revolución republicana en Alemania y un día antes de la abdicación del emperador Guillermo II, abandonó la cárcel y se sumo al movimiento de los consejos populares.
A finales de 1918 se producirá una reacción conservadora contra los consejos populares, que habían sido los artífices de la abdicación del emperador Guillermo II. La socialdemocracia abandonará el Consejo de Comisarios del Pueblo mientras que el ala izquierda se agrupará en torno a la liga de los espartaquistas quien se resistirá a ceder el poder de los consejos populares lo que dará lugar a un levantamiento en Berlín, Baviera, Hamburgo, Bremen, Sajonia, Magdeeburgo y Sarre. La represión del movimiento espartaquista será asumida por fuerzas del ejército y contingentes monárquicos nacionalistas. Los dirigentes de la liga espartaquista Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo serían asesinados en enero de 1919 por oficiales derechistas del ejército Alemán. En febrero de 1919 se formaría la asamblea Nacional en Weimar, siendo Friedrich Ebert elegido presidente de la nueva república (República de Weimar).


En el siglo XXI, cien años después, Rosa Luxemburgo sigue siendo un símbolo de lucha contra las ambiciones hegemónicas imperiales y a favor de la Paz Mundial y la redención de los más desfavorecidos del planeta.


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19/06/2014

NOTICIA. La ofensiva del EIIL prosigue actualmente en Irak en las provincias de Kirkuk y de Salahedin y ya ha provocado el éxodo de más de 150 000 civiles.

Comentario

Paz o Victoria

Los recientes acontecimientos en Irak con el avance del Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL), grupo disidente de al-Qaeda,  conocido en árabe como الدولة الاسلامية في العراق والشام, han convulsionado la región de Oriente Medio. El EIIL, que ya controlaba la ciudad iraquí de Faluya, ha logrado apoderarse ahora del distrito de Ninive, que incluye la importante ciudad de Mosul, considerada la tercera ciudad de Irak con más de millón y medio de habitantes.
La ofensiva del EIIL para crear en Irak y parte de Siria un nuevo Estado de confesión wahabi similar al reinante en Arabia Saudita, ha derivado en una guerra religiosa abierta de los yhidadistas takfirí sunnitas (wahabistas), contra chiitas, sectores sunnitas moderados y los kurdos al norte de Irak.
En los primeros días de la ofensiva yihadista, el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki pidió al parlamento de Irak la proclamación del estado de urgencia, pero sorprendentemente no obtuvo el quórum necesario para aprobarlo ante la ausencia de un grupo de parlamentarios de confesión sunnita, una acción que sospechosamente parecía coincidir con la deserción masiva del ejército iraquí en la toma de Mosul por el EIIL que se le supone dispone de unos 10.000 combatientes.
Ante la actitud tácitamente colaboracionista con los jihadistas de sectores políticos iraquíes, el gobierno Iraquí comenzó a tomar medidas para contener el avance del EIIL, recurriendo al apoyo popular de la mayoría chiita,
El 14/06/2014  realizó un llamamiento para el alistamiento popular al que según fuentes oficiales se habrían ofrecido como voluntarios más de dos millones de iraquíes la mayoría de confesión chiita. Según fuentes de la BBC, en Bagdad, tanto balas como pistolas han subido de precio al triple y es casi imposible comprar un Kalashnikov, debido a la enorme demanda de los voluntarios chiitas.
El 17/06/2014, el primer ministro de Irak, Nuri al-Maliki, destituyó a varios altos comandantes de las fuerzas de seguridad en un esfuerzo por reinstaurar la disciplina dentro del ejército Iraquí. Entre los destituidos figura el general Mahdi Al-qarawi, comandante en jefe de la provincia de Nínive (norte), la primera que se rindió sospechosamente al cerco del EIIL.
Hasta el momento, el ejército iraquí, con la ayuda de miles de voluntarios, ha recuperado parte de las zonas que se encontraban en manos del EIIL, y por las características religiosas de la guerra en Irak, los jihadistas sunnitas tienen limitada su expansión en las zonas de predominancia kurda y chiita. En Baquba, cerca de Bagdad, el EIIL se está acercando al límite del Irak sunnita. Hay dos suburbios sunnitas importantes en las afueras de Bagdad: Amiriya y Khadra, que pronto podrían representar un problema para el gobierno iraquí, pero la ciudad es predominantemente chiita.


 La reacción ante el avance de EIIL ha sido de condena de las potencias internacionales incluidas EEUU y Gran Bretaña que nunca habían condenado la acción de este grupo en Siria. A nivel regional, Irán ha mostrado su oposición radical al EIIL y ha dado su apoyo a Irak, aunque ha manifestado que no intervendrá unilateralmente en la guerra confesional de Irak. Por el contrario, las monarquías del golfo han mantenido silencio o justificado las acciones del EIIL.
El 15/06/2014, Arabia Saudí justificó el avance del EIIL haciendo recaer la responsabilidad de la situación en Irak al primer ministro Iraquí a quien acusó de haber conducido a Irak al borde del abismo con su política de exclusión de los sunnitas.
El 16/06/2014, la oficina del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, contestó en un comunicado a las declaraciones de Riad respecto a la crisis en Irak, acusando a Arabia Saudita de estar detrás de los grupos terroristas en Irak. "Consideramos a Arabia Saudita responsable de la ayuda financiera y moral que reciben los terroristas del grupo el Estado Islámico de Irak y del Levante (EIIL)", una acusación que viene siendo reiterativa por parte del gobierno de Irak quien en varias ocasiones ha responsabilizado al régimen saudita de, Al Saud, de patrocinar el terrorismo en la región.

La ofensiva del EIIL ha desvelado cambios políticos importantes en la región del Oriente Medio en el último año. Hace un año, las potencias occidentales, EEUU, Francia y Gran Bretaña en alianza con Israel y las monarquías del golfo, justificaban las acciones del EIIL, y otros grupos terroristas en Siria a los que calificaban de “rebeldes”, sin expresar condena en ningún momento por sus acciones terroristas. En agosto del 2013, el uso de armas químicas en Ghouta, Siria, llevó a esta alianza a reclamar una acción militar unilateral contra Siria liderada por EEUU. No obstante, el acuerdo alcanzado para el desarme químico de Siria, debido a la mediación de Putin, y el rechazo del parlamento británico de implicarse en una nueva guerra en el Oriente Medio, hicieron desistir a EEUU de iniciar una acción militar. Posteriormente, se iría comprobando que la utilización de armas químicas en Siria, atribuidas al ejército regular sirio, no se fundamentaban en pruebas fehacientes, sino que, por el contrario, las evidencias apuntaban a su uso por los denominados rebeldes armados sirios, y la sospecha de que tras el ataque químico en Ghouta podían estar los servicios secretos de Arabia Saudita para tender un cebo a EEUU para su implicación en una guerra en el Oriente Medio dirigida contra Irán.
El hecho es que este acontecimiento cambiaría la política de EEUU y Gran Bretaña en el Oriente Medio y sus relaciones con Arabia Saudita. Las relaciones de EEUU con Arabia Saudita se enfriaron, y como resultado de las presiones del secretario de Estado John Kerry, Arabia Saudita relevó al príncipe Bandar ben Sultán de sus funciones como director de los servicios secretos de Arabia Saudita y consejero de seguridad nacional.
En el mes de noviembre del 2013 tras las elecciones en Irán, las potencias occidentales establecerían una hoja de ruta con Irán para solucionar el contencioso nuclear con este país, acuerdo al que se opondrían tajantemente tanto Israel como Arabia Saudita.
Por otra parte, los avances del ejército regular sirio contra los alzados en armas, y el éxito de participación ciudadana en las pasadas elecciones en Siria el 03/06/2014, en las que fue reelegido presidente por abrumadora mayoría Al Assad, habían debilitado las posiciones guerreristas de Israel y Arabia Saudita contra Irán.

En este contexto, el rápido avance del EIIL en Irak, y el coincidente desplome del ejército iraquí en la provincia de Ninive, ha sorprendido a EEUU y Gran Bretaña quienes no parece que tengan ningún interés que surja un nuevo Estado en la región del Oriente Medio regido por fundamentalistas, habiendo expresado al igual que Irán su respaldo al gobierno Iraquí en contra de la agresión de los jihadistas. Y, aunque estas posiciones no se han plasmado en ninguna acción, el solo hecho de que las partes hayan manifestado la coincidencia en su apoyo al ejército Iraquí en su lucha contra el EIIL, expresa de por sí, en un solo año, un cambio radical en la forma que EEUU y Gran Bretaña ven a Irán, país con el que ya se vislumbra un posible acuerdo con Occidente en cuanto a su programa nuclear. En estos días Gran Bretaña, que viene actuando como avanzadilla de los cambios en la política internacional de EEUU, ha manifestado su decisión de reabrir su embajada en Teherán, al mismo tiempo que ha decidido incluir al EIIL en la lista de grupos terroristas, una decisión que es positiva, aunque sea después de estar justificando hipócritamente sus actuaciones terroristas en Siria.

En el resurgimiento del EIIL bajo el patrocinio o tolerancia hacia este grupo de Arabia Saudita, se demuestra que la monarquía saudita ha decido actuar por su cuenta sin contar con su aliado EEUU. No es la primera vez que EEUU se encuentra con aliados que le han servido fielmente y luego han decidido poner sus propias ambiciones por delante de los intereses de EEUU, pasó con el dictador Sadam Hussein en las últimas décadas del siglo XX. En la guerra de Irak contra Irán en los años ochenta, Sadam Hussein fue un aliado de EEUU, pero tras la misma las ambiciones de Sadam le llevaron a invadir Kuwait, lo que le enfrentaría a EEUU y daría lugar a la primera guerra entre Irak y EEUU.
El proyecto de la Monarquía Saudita es la constitución de uno o varios califatos wahabistas en la región del Oriente Medio incluso en el mundo musulmán sunnita sobre los que ostentaría su liderazgo. En este empeño, la constitución del Emirato Islámico de Irak y el Levante es un primer paso, de los numerosos focos que operan también en Oriente Medio, África del Norte, Kenia y Nigeria. La propia supervivencia de la monarquía saudita está en función de la emergencia del Islam más retrogrado, regido por Emires en una vuelta al Antiguo Régimen absolutista del siglo XVIII.
Cuando los hermanos musulmanes, seguidores de la escuela Shafi'i con una concepción moderada del Islam,  ganaron las elecciones en Egipto, corriente islámica de la que, (علي جمعة) ‘Alī Jum‘ah, egresado de la prestigiosa universidad de al-Azhar, es el gran mufti, al que se le describe como "un paladín del Islam moderado" y, por ello, enemigo de los fundamentalistas entre los que se sitúa Arabia Saudita, se estableció una rivalidad por el liderazgo del mundo sunnita, que fue finiquitado por el golpe de Estado en Egipto por la junta militar liderada por Al-Sisi en agosto del 2013, siendo proscritos los hermanos musulmanes, un golpe de Estado que rápidamente fue apoyado por Arabia Saudita quien se aprestó a financiar a los golpistas (*).
Cualquier resurgimiento de un Islam moderado, o de ideas democráticas, o panarabistas laicas como encarna en Siria, Al Assad, o de repúblicas islámicas como Irán, supone cuestionar los regímenes monárquicos absolutistas, por lo tanto, las monarquías del golfo pérsico están abocadas a convivir con el auge del islamismo fundamentalista, incluso liderando el mismo sino quieren ser victimas de los sectores más conservadores islámicos.
De este proyecto, se han venido beneficiando Israel y las potencias occidentales. El auge del fundamentalismo les ha permitido instrumentalizarlo para, en la confrontación sectaria religiosa, debilitar a los países como Siria e Irak resistentes a la tutela occidental y que podrían  oscurecer el poderío de Israel en la región. El enfrentamiento de Israel con Irán se debe especialmente a que esta nación a pesar de estar bajo un régimen de sanciones económicas por parte de Occidente, se está constituyendo en una potencia económica, tecnológica y militar regional siendo uno de los principales países del mundo por número de publicaciones científicas, muy diferente del pensamiento wahabista regente en Arabia Saudita y otras monarquías del golfo que, por su esencia retrógrada, son incapaces de generar avances educativos científicos, y los logros económicos de estos países se sustentan en los enormes ingresos de los petrodólares, pero siguen sumidos en la dependencia tecnológica de los países industrializados.
La política de la desestabilización es la que ha permitido a Israel durante las últimas décadas ser la nación más fuerte de la región a pesar de ser un país con poco más de ocho millones de habitantes, rodeado por países en los que viven más de doscientos millones de musulmanes.
No obstante, el salto cualitativo que ha supuesto, en estos días, el control de un vasto territorio por parte del EIIL en Irak ha hecho saltar las alarmas en las potencias occidentales al comprobar que el apoyo a los grupos fundamentalistas puede estar ya fuera de control y su poderío puede ser más peligroso que el papel desestabilizador del que hasta ahora se han estado beneficiando para impedir que Siria e Irak se desarrollasen como potencias regionales. Aunque, EEUU, todavía se debate entre apoyar las pretensiones de su aliado Arabia Saudita de derrocar al primer ministro electo Iraquí Nuri al-Maliki, o contener las ambiciones regionales de la monarquía saudita.
Las acusaciones de Arabia Saudita al primer ministro de Irak de practicar una política de exclusión de los sunnitas son exageradas e interesadas, pues a pesar de las diferencias entre sunnitas y chiitas la mayoría de los sunnitas de Irak no están de acuerdo con el proyecto del EIIL de dividir el país, prueba de ello es el enorme éxodo de cientos de miles de civiles la mayoría sunnitas de las ciudades bajo control del EIIL, y Arabia Saudita utiliza este recurso propagandístico para avalar el avance del EIIL y justificar la división de Irak. Lo que se libra esencialmente en Irak es una batalla contra el terrorismo jihadista que día a día es noticia por sus masacres indiscriminadas con coches bomba y, sin duda, para combatir el mismo, la unidad de chiitas, sunnitas y kurdos que quieren un país unido, es esencial. El EIIL es una organización con la que no se puede negociar y, como se está comprobando, está ya fuera del control de la potencias occidentales y desbordando el papel que las mismas le tenían asignado como instrumento desestabilizador dentro de la denominada estrategia de caos controlado.
La cuestión que se les plantea ahora a las potencias occidentales y principalmente a Israel, es si van a persistir en su política de justificar las actuaciones de los jihadistas en Siria y en los países donde les interesa desestabilizar o, por el contrario, adoptan dos principios fundamentales en sus relaciones internacionales: enfrentarse decididamente a todo tipo de terrorismo y en todas partes por igual y, por otra parte, apostar por un Oriente Medio de Paz, donde puedan aflorar las soluciones a los conflictos de forma dialogada.

Paz o Victoria, son dos términos diferentes. La Paz es fruto del diálogo y el consenso entre las partes enfrentadas, mientras que la Victoria supone la liquidación del enemigo. La estrategia de la victoria solo se debe aplicar ante enemigos recalcitrantes que niegan cualquier punto de encuentro con su adversario. Tal fue, la victoria sobre el fascismo en la Segunda Guerra Mundial, ante tal enemigo solo cabía derrotarlo hasta su capitulación incondicional.

El takfirí/wahabí es intrínsecamente recalcitrante, no admite el diálogo, ni la democracia, ni ningún sistema político de creencias plurales, sino solamente la imposición. Ante esta corriente ideológica que sueña con la instauración de califatos regidos despóticamente solo cabe la Victoria, es decir, su rendición incondicional. El final de los regímenes que patrocinan esta corriente jihadista podría convertirse en una necesidad, no solo para los habitantes de la región del golfo pérsico, sino para los países que aspiran a acabar con las raíces del terrorismo islámico y apuestan por un Oriente Medio de prosperidad, donde musulmanes de diferentes confesiones, judíos y cristianos puedan vivir en paz y en armonía.


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(*) Noticias relacionadas 23/06/2014
23 jun - La visita de Kerry a Egipto tiene el propósito de fomentar los lazos con Egipto, un aliado estratégico y clave de Estados Unidos en Medio Oriente desde que Egipto firmó un tratado de paz con Israel en 1979. La visita de Kerry se produce dos días después de que el rey de Arabia Saudi, Abdullah bin Abdulaziz Al Saud realizó una breve visita a El Cairo y se reunió con el presidente egipcio recién elegido. Arabia Saudí, junto con Emiratos Arabes Unidos y Kuwait, son importantes patrocinadores del Golfo con abundante petróleo de la destitución de Morsi y el ascenso al poder de Al-Sisi. Los lazos entre El Cairo y Washington han estado tensos desde la destitución del presidente islamista Mohamed Morsi por parte del ejército.

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11/06/2014

NOTICIA. El Congreso de los Diputados español el 11/06/2014 con una amplia mayoría aprobó la ley que hará efectiva la abdicación del rey Juan Carlos en su hijo, el príncipe Felipe.

Comentario

Impostores democráticos

"Todo rey es un impostor. Ninguna generación tiene derecho a hacer prevalecer sus leyes sobre la siguiente"
Estos son fundamentos que inspiraron la primera revolución contra la tiranía en Francia en 1789.

El nuevo Rey de España será jefe de Estado sin que haya mediado votación popular alguna.
El monarca en España es el jefe del Estado y de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire, tiene inmunidad contra los procesos civiles o penales y no puede ser demandado ante los tribunales. De acuerdo con la Constitución española, el jefe del Estado, es decir, el Rey, puede destituir al jefe del Gobierno, disolver el Parlamento, convocar elecciones, nombrar un nuevo presidente del Gobierno, así como a los ministros que este proponga, presidir personalmente las reuniones del Consejo de Ministros, expedir los decretos gubernamentales, promulgar las leyes y, de acuerdo con el jefe del Gobierno nombrado por él, convocar referéndums.

Aunque en el referéndum de aprobación de la constitución de 1978 la monarquía fue refrendada en toda España, el Rey Juan Carlos no se sometió nunca a una votación popular para legitimar su mandato, y ahora, su sucesor por vía sanguínea, su hijo primogénito que será investido próximamente como Rey, no tendrá ni la excepcional legitimidad que el referéndum de 1978 pudo otorgar en aquel momento al Rey Juan Carlos.
La persistencia en mantener a ultranza la constitución de 1978, ya está abriendo profundas diferencias del nacionalismo español con el nacionalismo catalán y vasco. La falta de una alternativa para facilitar un nuevo pacto constitucional, puede llevar a que España termine convertida en dos repúblicas, la catalana y la vasca, y un reino con el resto de la actual España.
El recurso cosmético de que una nueva  figura monárquica pueda ser el artífice de un nuevo pacto institucional choca con la escasa tradición monárquica en las comunidades históricas vasca y catalana, siendo aun más difícil una vez que estas comunidades en los últimos años han experimentado una gran transformación política en favor de sus reivindicaciones soberanistas. Por otra parte, la dejación que tanto la monarquía como los dos últimos gobiernos del PSOE y del PP han hecho de los derechos sociales de la ciudadanía está poniendo al régimen partitocrático PP-PSOE, en una situación electoral precaria.
La reinstauración de la monarquía en España en 1978 se realizó en unas circunstancias políticas extraordinarias como salida al régimen fascista y en un contexto internacional de Guerra Fría, circunstancias que ahora no se producen y, por lo tanto, las nuevas generaciones pueden pensar sin miedos en una refundación de la democracia española que necesariamente no tiene porque estar ligada a la continuidad de la monarquía sino que la misma se ha convertido en una rémora para establecer un nivel de consenso e identificación de la ciudadanía y de las comunidades históricas con las instituciones del Estado español.
España precisa de una transformación en profundidad. Una España vertebrada territorialmente en base a la figura del pacto entre Estado y nacionalidades periféricas, con una constitución republicana donde el jefe del Estado deje de ser hereditario para ser elegido por todos los españoles, lo que contribuiría sin duda, a unir territorialmente a España, con una economía que compagine la propiedad pública con la privada, apostando por un modelo de desarrollo innovador abierto a los mercados emergentes y, donde también sin miedos, pueda revisar su historia.

Los reyes con cargos y competencias políticas que tienen un poder efectivo sobre el Estado sin mediar votación, son impostores democráticos, porque la democracia no puede basarse en los genes, sino en la renovación periódica de los cargos políticos mediante los votos.

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04/06/2014

NOTICIA. El 03/06/2014, la jefa de la Diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, a través de un comunicado consideró las elecciones presidenciales sirias de “ilegítimas”.

NOTICIAEl 04/06/2014, el presidente del Parlamento sirio, Mohamad al Laham, informó que de los 15.845.575 de electores convocados a las urnas, 11.634.412 votantes participaron en las elecciones presidenciales sirias del 03/06/2014 (73,42%). Tras el recuento del 100% de los votos, el candidato y actual presidente de Siria Bashar al Assad habría obtenido 10.319.723 de sufragios (88,7%).

Comentario

Elecciones presidenciales en Siria un paso en la unidad frente a la agresión

El 03/06/2014, tuvieron lugar en Siria las elecciones presidenciales. Siria un país de 23 millones de habitantes, vive asolado por una guerra internacional de combatientes irregulares en su mayoría yihadistas de países foráneos que pretenden subvertir por la fuerza de las armas el régimen laico presidencialista de Siria con el apoyo de las monarquías absolutistas de la región del Oriente Medio, Israel y los países de la OTAN. La guerra, se ha cobrado en los últimos tres años más de cien mil victimas y ha ocasionado cientos de miles de desplazados dentro y fuera del país.
En el último año el ejército gubernamental ha conseguido frenar el avance de los combatientes irregulares y recuperar la mayor parte de las zonas que ocupaban, estando actualmente la mayoría del territorio sirio controlado por las fuerzas gubernamentales.
Todos los intentos internacionales para un arreglo político del conflicto sirio en las denominadas reuniones de Ginebra 1 y 2, han sido infructuosos. La política de la victoria militar de un bando sobre otro se ha impuesto a los intentos de reconciliación, una victoria que actualmente se inclina favorablemente del lado gubernamental, aunque tal victoria, de producirse, no traerá por si misma la paz duradera que solo puede ser fruto de la reconciliación, aunque el avance de las posiciones de un bando sobre otro le sitúa en una mejor posición ante cualquier solución negociada.
El gobierno de Al Assad ha extendido su lucha al terreno político promoviendo la reforma de la constitución que ha culminado en las actuales elecciones presidenciales, en las que, por primera vez en 50 años, se han realizado con la participación de más de un candidato. Hasta las últimas elecciones del 2007, en las que Al Asad fue elegido, Siria sólo realizaba referendos para decidir el apoyo o no a un único candidato presidencial.
En las elecciones del 03/06/2014, la pugna electoral se ha realizado entre tres candidatos: el actual presidente Bashar al Assad; el ex ministro Hassan al Nouri, y el legislador Maher Hajjar, representantes estos dos últimos de la oposición pacífica y patriótica.
A las elecciones fue convocado, según fuentes del Ministerio del Interior sirio, un electorado de más de 15 millones para que depositaran su voto en 9.610 colegios electorales en todo el país, estableciéndose centros de votación en campamentos de refugiados para permitir la participación en las elecciones de los miles de ciudadanos sirios desplazados. Las elecciones se han celebrado a pesar del rechazo de la oposición armada y sus partidarios occidentales, quienes las han calificado de "farsa".
No obstante, la alta tasa de participación del electorado sirio en las elecciones presidenciales, superior al 70%, descalifica estas declaraciones, (cuando por ejemplo, en las recientes elecciones realizadas en Egipto la participación fue del 47,5%)  y evidencia que la mayoría del pueblo sirio apuesta por el fin de la guerra, y una vez concluida, establecer las bases para la paz, y aunque la guerra va a continuar, el éxito de participación electoral constituye para el Estado sirio constitucional un avance político militar difícil ya de revertir, a pesar de los intentos de quienes quieren mantener a Siria en la inestabilidad permanente.

La oposición armada y sus patrocinadores de la OTAN, Arabia Saudita e Israel, deslegitiman estas elecciones pero habría que preguntarse ¿de donde sacan los alzados en armas su legitimidad? ¿de la punta del fúsil? ya que en los territorios que controlan en ningún momento han planteado someter a la población civil a través de las urnas sus propuestas políticas para medir el grado de aceptación civil que tienen, por el contrario las noticias dramáticas que llegan de estas zonas es la persecución de las minorías religiosas, particularmente los cristianos siendo en algunos casos martirizados hasta la muerte, poniendo fin con ello a un rasgo secular de la civilización siria como ha sido la convivencia de cristianos y musulmanes durante siglos con independencia de quienes fueran los gobernantes.
Pero resulta contradictorio cuando no cínico que quienes descalifican las elecciones celebradas en Siria porque el país se encuentra en guerra o porque no reúne todas las condiciones para que las elecciones se puedan realizar de forma democrática, no tengan reparo en reconocer otras elecciones y representantes electos realizadas también bajo circunstancias políticas extremas. En Irak existe un guerra permanente contra los jihadistas sunnitas y se celebran elecciones, en Ucrania se han realizado elecciones en medio de una guerra civil entre las regiones del este y el oeste de Ucrania, pero los resultados son admitidos por los santificadores de la OTAN que se auto-arrogan el derecho de decidir lo que es y no es democrático. En Afganistán no solo se han celebrado elecciones en medio de una guerra, sino que además se han realizado con la soberanía nacional secuestrada por la invasión de las fuerzas militares de la OTAN, cuando la soberanía nacional es y debe ser la base democrática sobre la que descansa cualquier pronunciamiento popular.
Es evidente que ninguna nación en guerra reúne las condiciones para unas elecciones plenamente democráticas, ni Siria, ni Ucrania, ni Afganistán, ni Libia y otras muchas, porque es en la guerra donde más se vulneran los derechos civiles, pues los bandos enfrentados en los territorios que controlan deben establecer medidas excepcionales para evitar atentados, controlar infiltrados…, y en los lugares donde se produce directamente la confrontación, la guerra significa per se la peor de las dictaduras, porque ningún servicio básico como la educación o sanidad puede funcionar normalmente, por ello, quien exporta la guerra lleva la dictadura militar al lugar invadido.
El colmo de los desatinos de quienes critican las elecciones son las monarquías absolutistas del Oriente Medio, como es el caso más significativo de Arabia Saudita donde reina la última de las monarquías absolutistas del Antiguo Régimen en el Planeta, un régimen en el que no existen elecciones y la soberanía no descansa en la nación ni en el pueblo saudita sino en el Rey, por lo que no existen ciudadanos sino súbditos, un modelo de monarquía absolutista que fue predominante en la Europa del siglo XVIII y principios del siglo XIX, y que los políticos de tradición liberal reconocen en quienes lideraron en esas fechas la lucha contra tan oprobioso régimen el origen de su ideología y a sus padres fundadores.
EEUU proclamó su independencia de la monarquía absoluta británica, y las revoluciones liberales barrieron en el siglo XIX el Antiguo Régimen en Europa, pero ahora lo herederos de la tradición liberal consideran a la monarquía absolutista Saudita un aliado, ignorando su régimen mientras critican las elecciones en Siria. Un ejercicio de hipocresía que particularmente EEUU viene realizando sistemáticamente cuando se trata de agredir o apoyar a determinados grupos agresores afines a sus intereses en sus intentos de someter a otras naciones. La guerra emprendida por EEUU contra Irak en el año 2003, estuvo justificada bajo las acusaciones que el régimen iraquí estaba regido por un dictador que poseía armas de destrucción masiva, pero para la agresión a Irak el principal aliado regional que tuvo EEUU fue Pakistán, un país con armas nucleares gobernado desde el 2001 al 2008 por Pervez Musharraf, un dictador que alcanzó el poder mediante un golpe de Estado y que actualmente, tras un dorado exilio en Gran Bretaña, se encuentra en prisión en Pakistán encausado por los jueces por su pasado dictatorial.
El ejercicio mediático de desinformación occidental tiene una finalidad y es educar a su ciudadanía en la ignorancia internacional y en estándares ideológicos de supremacía política que permita justificar las intervenciones de EEUU o la OTAN en otros países, está educación es un factor político y militar fundamental pues cualquier agresión precisa que la retaguardia civil esté homogeneizada y de acuerdo con los motivos de la agresión para evitar disensiones internas que hagan fracasar la operación y pongan en cuestión a los políticos que la impulsan.
No obstante, a pesar del éxito que tiene la propaganda mediática occidental entre su ciudadanía, la cual asume mayoritariamente la excepcionalidad occidental para regir el mundo y exportar por medio de sanciones y la fuerza de las armas los valores occidentales, progresivamente esta opinión es más irrelevante en la marcha del devenir político mundial, pues no influye en la opinión de la población de los países denostados, sino que, a veces, tiene el efecto contrario. Por ejemplo, en Rusia, tras las sanciones occidentales la población está más unida en torno a sus gobernantes, al igual que pasa con los ataques mediáticos contra Siria, China, Venezuela y en todas las naciones resistentes a la herencia hegemónica Occidental.
Si en el pasado, la conformación de la opinión Occidental fue fundamental para justificar en la metrópolis el colonialismo y, en el presente siglo, lo fue para llevar a cabo la invasión de Afganistán e Irak, una vez demostrada tanto en Irak como Afganistán la imposibilidad de Occidente de mantener guerras prolongadas en los países invadidos, la opinión política Occidental no sirve ya al objetivo final de la agresión, y la cultura occidental tiende a enrocarse en si misma hacia un mundo cerrado e introspectivo, mientras que la opinión en la mayoría de la población del mundo, particularmente en los países BRICS, se conforma y avanza de manera independiente bajo la premisa del respeto entre naciones y la paz como base para el desarrollo socioeconómico, constituyéndose estas naciones, desde distintos postulados políticos, en las fuerzas avanzadas de la humanidad en favor de un pensamiento y una praxis política universal que puede llegar a alumbrar una civilización libre de guerras en la que el conjunto del género humano y su equilibrio con el medio ambiente se sitúe en el centro de la actividad política y económica de las naciones.

En Siria la numerosa participación ciudadana en las elecciones del 03/06/2014 ha puesto de manifiesto que los medios occidentales y de las monarquías del Oriente Medio no tienen apenas ya influencia en la opinión de la mayoría del pueblo sirio, y quienes, tras su derrota político militar, siguen impulsando la lucha armada en Siria solo les puede mover ya el fin de prolongar la devastación y el sufrimiento del pueblo sirio para impedir que la paz pueda hacer de Siria un potencia regional independiente y soberana. No obstante, el pensamiento de la resistencia se impone al de la agresión y, a la postre, deberá traer la paz definitiva.